miércoles, 29 de mayo de 2013

Dioxitek no presentó aún ningún estudio de impacto ambiental ante la Provincia

En la cartera que coordina Federico Bocco no existe ningún estudio sobre el posible traslado a Río Tercero o Embalse.

Aunque las autoridades de la empresa Dioxitek iniciaron contactos con los municipios de Embalse y Río Tercero para evaluar la posible radicación de su actividad productiva de dióxido de uranio en cualquiera de esas dos localidades, ante la Secretaría de Ambiente de la Provincia no se presentó aún ningún proyecto de traslado y menos aún de impacto ambiental.

Fuentes consultadas en el organismo que coordina Federico Bocco aseguraron que “sólo se produjeron hasta el momento algunas conversaciones informales entre Dioxitek y funcionarios de Ambiente, aunque sin avanzar en nada concreto”.

Más allá de que los intendentes de Embalse (Federico Alesandri) y de Río Tercero (Alberto Martino) ya dieron la prefactibilidad para la radicación de Dioxitek en sus respectivos ejidos urbanos, la última palabra la tendrá la Secretaría de Ambiente de la Provincia.

La Secretaría de Ambiente de la Provincia decidirá si Dioxitek puede radicarse en Río Tercero o Embalse.

De acuerdo a la legislación provincial vigente en materia ambiental, la empresa que tiene su sede en el barrio de Alta Córdoba deberá presentar un estudio profundo con el impacto ambiental que generará la radicación de sus instalaciones productivas en Embalse, Río Tercero o cualquiera otra población que se elige.

Posteriormente, los técnicos de Ambiente analizarán dicho informe técnico, lo controlarán y determinarán si se adecua o no a las exigencias ambientales que rigen en Córdoba.

Puede suceder por ejemplo, que Dioxitek opte por Embalse, presente el estudio de impacto sobre esa localidad del departamento Calamuchita y se lo rechace. En consecuencia, tendría que avanzar luego con la otra opción de Río Tercero repitiendo el mismo procedimiento.

La alternativa es elevar simultáneamente los dos informes de impacto ambiental a la Provincia para que ésta decida cuál es la mejor localidad para que Dioxitek traslada su industria.

El problema mayor se presentaría si Ambiente rechaza las dos opciones porque los terrenos elegidos por Dioxitek (uno cercano a la Central Nuclear de Embalse y el otro en inmediaciones a la Fábrica Militar de Río Tercero) no cumplen las exigencias mínimas que rigen en Córdoba.

Cabe destacar en este contexto que la organización ambientalista Funam ya anticipó que recurrirá a la Justicia si es necesario para evitar que Dioxitek se instale en alguna de esas dos localidades del interior o en cualquier otra población del territorio cordobés. Quiere que la firma se radique en otra provincia argentina.


Dioxitek y el derecho de los vecinos

El traslado de la fábrica de dióxido de uranio ubicada en barrio Alta Córdoba debe ser un tema prioritario para el Estado, y debe realizarse con la anuencia y el control de los vecinos.

La controversia que involucra desde hace años a la empresa estatal Dioxitek continúa sin que se vislumbre una solución inmediata. Ello pese a las reiteradas promesas de las autoridades y a las objeciones vecinales en contra de esta industria de alto riesgo ambiental, instalada en una zona densamente poblada del barrio Alta Córdoba, en la Capital de la provincia.

La empresa -una sociedad anónima cuyo 99 por ciento de las acciones pertenece a la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea)- produce dióxido de uranio, una materia prima esencial con la que se elaboran las pastillas de uranio enriquecido para ser usado como combustible de las centrales nucleares del país.

Luego de una larga serie de reclamos de la comunidad y negociaciones ineficaces, la Municipalidad de Córdoba, la Cnea y Dioxitek refrendaron un nuevo acuerdo en noviembre pasado, que establece que la planta ubicada en Alta Córdoba debe ser trasladada en un plazo de 18 meses, a cumplirse en mayo de 2014.

Sin embargo, lo más delicado y riesgoso del acuerdo radica en el saneamiento de los terrenos en los que, se calcula, se encuentran enterradas algo más de 57 mil toneladas de colas de uranio, basura química de altísimo peligro para la salud humana. Es una fenomenal responsabilidad para las autoridades gubernamentales y la empresa dar destino a residuos que quedan en el predio.

Hay dos tareas que tendrán que ser encaradas con la seriedad que las circunstancias exigen: el nuevo destino de la industria y el cierre definitivo de la planta de Alta Córdoba. En este caso, para prevenir los efectos dañinos de los desechos que están en depósitos en ese predio desde hace décadas y sin controles rigurosos.

Pero lo importante es que en los estudios de factibilidad para la radicación de la industria prevalezcan los intereses de los vecinos sobre cualquier iniciativa y acuerdos de partes.

Ya se aprobaron los estudios de prefactibilidad para mudar la polémica planta a Embalse o a Río Tercero, lo que ha generado la inmediata reacción de ambientalistas y la preocupación de esas comunidades, de por sí saturadas por asentamientos de riesgo, como son la central nuclear en la primera localidad y el polo químico riotercerense, que incluye una Fábrica Militar que en 1995 escribió una historia trágica en la ciudad.

No pueden vulnerarse los derechos ciudadanos en la necesidad de encontrarles espacio a basurales de distinta procedencia y naturaleza. Los gobiernos nacional, provincial y municipales son los responsables de velar para que esto no ocurra en el caso de la controversia con Dioxitek.

Fuente:
Dioxitek no presentó aún ningún estudio de impacto ambiental ante la Provincia, 29/05/13, La Mañana de Córdoba. Consultado 29/05/13.
Dioxitek y el derecho de los vecinos, 28/05/13, La Voz del Interior. Consultado 29/05/13.

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