En Blanco Encalada y Cabildo, vecinos se quejaron con ironía
y mucha bronca.
De pronto, el cielo sobre Retiro estaba tan encapotado que
los autos circulaban con las luces encendidas. Eran las 11.30, pero en la Capital se veía poco y
nada. En un abrir y cerrar de ojos se hizo de noche. Minutos después se desató
el temporal, con intensas lluvias, granizo y mucho viento. Durante varios
minutos cayó una cortina de agua que impidió la visibilidad, lo que generó
problemas en el tránsito en distintos puntos.
Además, para protegerse del granizo, los conductores se
detuvieron debajo del puente frente a la Facultad de Derecho, en Avenida del Libertador,
lo que ayudó a complicar el tránsito.
A la peor hora del temporal, además, varios tramos de
Libertador y de Figueroa Alcorta también quedaron bajo el agua, y los bosques
de Palermo se transformaron en una suerte de río, con unos pocos islotes de
pasto visibles, mientras el resto estaba cubierto por el agua.
Cabildo y Blanco Encalada, como siempre, se inundó y por
allí navegó el gomón de los bomberos. Los comerciantes, ya acostumbrados, se
habían atrincherado detrás de las compuertas y persianas de metal para intentar
detener el agua.
Laureano Cortez, dueño de la peluquería UP, en Blanco
Encalada 2435, se asomó por encima de su compuerta para tirar una caña de
pescar (que tenía una zapatilla enganchada al anzuelo) al río de agua que
pasaba por enfrente de su local.
"La idea es decir acá estamos, ante las desgracias,
reclamar con un poco de humor", explicó el peluquero. "Nosotros
implementamos una nueva estrategia, tenemos planificado todo como para en cinco
minutos acomodar los muebles y la mercadería de modo tal de que no les llegue
el agua", explicó Pablo Rodríguez, encargado de la zapatería Marta Sixto,
sobre la avenida Cabildo.
Gustavo Acevedo, el presidente de la comuna 13, apareció en
los operativos de seguridad de la ciudad y fue increpado por un vecino que se
quejaba desesperado, porque todavía no había podido cobrar la indemnización.
"No cobramos nada todavía, eso que hicimos todo el
trámite, presentamos carpetas y papeles, fuimos a la comuna... y nada, todavía
no nos ayudaron", afirmó Eduardo Lustrón, dueño del local de ropa HRG, en
Blanco Encalada 2406.
"Te falta presentar un papel todavía", se excusó
Acevedo. "A vos te parece que me digan que me falta un papel, si yo ya
presenté todo, pero es un trámite que nunca termina" exclamó, desesperado,
Lustrón.
"Nosotros nos presentamos para pedir el subsidio con la
anteúltima tormenta, pero nunca lo pudimos cobrar, así que ya ni me tomo el
trabajo", Afirmó Hernán Telura, de la óptica D'occhiali, en Blanco
Encalada 2480.
Desde la
Ciudad indicaron que hasta ayer se habían iniciado 26.954
pedidos de subsidios, de los cuales se cobraron 4508. El Gobierno porteño había
prometido pagar los subsidios en 20 días.
Las quejas de los vecinos no cesaban. "Lo que más me
preocupa es lo rápido que subió el agua esta vez. Por suerte solo llovió fuerte
unos minutos, pero si duraba media hora más hubiese sido muy grave",
comentó Eduardo Serra, empleado del maxiquiosco en la esquina de Cabildo y
Blanco Encalada.
"Yo no pido mucho, ni siquera pido que me ayuden a
recuperar mis pérdidas. Lo único que pido es que me cuiden con lo que les
corresponde, que se aseguren de levantar las bolsas de basura para que no se
tapen las bocas de tormenta, que corten el tránsito cuando vean que se está
inundando", dijo Beatriz Manchino, dueña del local de ropa Hispanic, en
Cabildo 2419. En la calle se veían bolsas de basura y cajas flotando en el
agua.
En la esquina de Roque Pérez y Besares, en Saavedra, la
encargada del restaurante Cornelio, Natalia Galaz, dijo que "el agua llegó
hasta el cordón de la vereda. La calle se inundó muy rápido y vimos que empezó
a salir agua de las alcantarillas, y nos imaginamos que iba a ser más grave.
Por suerte la lluvia duró poco y no llegó a ingresar en el local esta
vez".
En tanto, en barrio Mitre, otro de los más castigados por la
inundación del pasado 2 de abril, Zulli Riveros, mientras sacaba agua del patio
de su casa, dijo que "cuando se largó a llover me empezaron a temblar las
manos, me agarró una angustia terrible. Desde que perdí todo en la inundación
anterior, tengo miedo cada vez que llueve".
Fuente:
Con el agua en la vereda, sacó una caña de pescar, 29/05/13, La Nación. Consultado 29/05/13.
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