La aparición de peces muertos en el lago San Roque es un
llamado de atención para las autoridades de Ambiente. Están en juego la salud
de los cordobeses y uno de los principales centros turísticos.
La gran cantidad de peces que aparecieron muertos en el lago
San Roque y otros indicadores de la degradación de los espejos de agua
cordobeses deben ser un serio llamado de atención para las autoridades, pero
también para los ciudadanos.
El daño ambiental en la provincia es un tema recurrente en
una región donde los ámbitos para almacenar agua son pocos. Además, el
crecimiento poblacional en nuestras serranías ha aumentado el consumo de este
líquido esencial. Esto plantea un primer dilema: si bien el agua es suficiente
y las lluvias anuales las adecuadas, no siempre se puede atender la demanda
donde se necesita.
El segundo planteo se vincula con la conservación de ese
recurso de la mejor manera posible allí donde se encuentra embalsado, algo que
no sólo favorece la posterior potabilización y distribución, sino que
contribuye al equilibrio del ecosistema.
En este caso, los inconvenientes son originados por la
enorme colonia de habitantes próxima a los lagos que vuelca allí sus
desperdicios, a lo que se suma la acción de las industrias y otros agentes
contaminantes. En esa dirección podrían computarse los problemas que afectan al
Embalse de Río Tercero y al lago Los Molinos.
Más cerca de la ciudad de Córdoba, se encuentra el principal
espejo de agua -el lago San Roque-, que sirve para atender la demanda de casi
1,5 millón de habitantes que viven en la Capital , ciudades y villas cercanas.
En los últimos días, volvió a aparecer una gran cantidad de
peces muertos. El hecho no puede atribuirse sólo a una cuestión estacional y a
la proliferación de algas con la consecuente eutrofización (falta de oxígeno).
Existe la sospecha de que habrían actuado también otros
factores contaminantes, aún no debidamente establecidos.
Sobre el tema, el bloque de legisladores radicales -a través
de Luis Brouwer de Koning, exintendente de Río Tercero- decidió impulsar un
pedido de informes en la
Legislatura para saber qué sucedió en realidad. En tanto,
Romina Picolotti, exsecretaria de Ambiente de la Nación , señaló que pudieran
haberse arrojado al lago elementos que afectaron la vida de miles de peces.
La conciencia del cuidado del medio en que vivimos ocupa
cada vez más espacio en la agenda social, y ya no son esporádicas las acciones
de pobladores que resisten la presencia de industrias contaminantes o la
explotación del bosque nativo. De modo que el tema debe ser abordado con
seriedad por las autoridades de Ambiente.
El lago San Roque no es sólo el principal embalse que se usa
para la potabilización y distribución de agua en la ciudad de Córdoba, sino que
su entorno da forma a la mayor oferta turística de la provincia, lo que
refuerza la necesidad de poner fin a la contaminación.
Fuente:
Cuidar el lago San Roque, 05/03/13, La Voz del Interior. Consultado 05/03/13.
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