domingo, 24 de noviembre de 2019

Alberto Fernández, Rafael Grossi y la central nuclear china

El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, reunido con el futuro director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, en Puerto Madero el viernes 15 de noviembre de 2019.

El argentino Rafael Grossi asumirá el cargo de director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, y está haciendo un fuerte lobby para la instalación de una central nuclear de diseño chino en la Argentina.

por Cristian Basualdo

PUERTO MADERO, 15 noviembre 2019.- El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, se reunió con el diplomático argentino Rafael Mariano Grossi, quien asumirá el cargo de director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a principios de diciembre. El OIEA fue creado en 1957 para controlar a nivel mundial los usos militares de la energía nuclear, además de acelerar y aumentar sus usos civiles.

Con relación al futuro inmediato y las nuevas centrales se espera que el próximo gobierno finalmente concluya y avance con la construcción de la cuarta central de potencia argentina, que será construida con tecnología China”, explicó Grossi a Infobae después de la reunión.

Unos días antes había manifestado que “China tiene uno de los programas nucleares más vibrantes y más crecientes en el mundo”, durante una entrevista para el programa Odisea Argentina, emitido por La Nación+ el 11 de noviembre de 2019; “lo que desea China es comenzar a posicionarse también como un exportador de centrales nucleares”, explicó el futuro director del OIEA, y remarcó que el gigante asiático tiene una política muy activa de promover sus centrales nucleares en el mundo y “es interesante un cliente como la Argentina porque es un cliente maduro”.

Cuando le preguntaron por el costo de la energía nuclear, Grossi optó por un pasapalabra: “el cálculo del costo del kilovatio depende de la posición que tenga el analista, porque tenés que hacer jugar los subsidios, tenés que hacer jugar una cantidad de cosas que en cada escenario económico son diferentes”.

En una nota para Página/12, publicada el 18 de noviembre de 2019, Grossi dijo que “el camino hacia la cuarta y quinta central es necesario. El gobierno deberá retomar ahora las negociaciones, negociaciones que nunca se interrumpieron”.

Las tratativas con China para la financiación e importación de centrales nucleares tienen un largo historial de marchas y contramarchas. En 2017 el gobierno de Macri fracasó en su intento de implantar una central nuclear en Sierra Grande, por la falta de licencia social. Por estos días, la versión más trajinada habla de un préstamo de China de unos 9 mil millones de dólares para la instalación de un modelo Hualong One en el sitio Atucha.

Un cuento chino

China tiene 47 reactores en operación, 11 en construcción, y 1 en parada de largo plazo. La edad promedio de sus reactores es de 7,5 años, según datos del World Nuclear Industry Status Report (WNISR). Se trata de la tercera flota de reactores más grande del mundo, después de Estados Unidos y Francia.

Los recurrentes problemas con los reactores importados motivaron a China a desarrollar su propio modelo: Hualong One (HPR-1000), un reactor de agua a presión que utiliza uranio enriquecido como combustible y agua liviana como moderador y refrigerante. Lanzado oficialmente en marzo de 2016, a través de Hualong International Nuclear Power Technology, un joint-venture entre China National Nuclear Corporation (CNNC) y China General Nuclear (CGN). No hay ningún modelo Hualong One en operación en el mundo, 7 están en construcción: 5 en China y 2 en Pakistán.

Desarrollar un nuevo modelo de reactor nuclear es muy costoso, y la única manera de amortizar la inversión es aumentando el número de unidades vendidas; por eso China financia la exportación de sus reactores. Por el mismo motivo los canadienses financiaron la Central Nuclear Embalse. Además de la venta del reactor, hay que considerar futuros contratos para componentes de recambio, reparaciones o mejoras técnicas.

La industria nuclear china publicita al Hualong One como un reactor seguro, barato y de rápida construcción. Sin embargo, la primer característica (seguridad) está reñida con las otras dos. He Zuoxiu, uno de los primeros expertos atómicos en la historia del país, alertó en varias ocasiones sobre la rapidez con la que el Estado busca promover el sector nuclear. "China no tiene suficiente experiencia para evaluar de forma confiable si podría haber accidentes", advirtió He Zuoxiu al diario británico The Guardian en 2005, y recordó que hubo discusiones internas sobre la mejora de los estándares, “pero hacerlo requeriría mucha más inversión que afectaría la competitividad y la rentabilidad de la energía nuclear", dijo.

Una cosa es segura: el programa nuclear chino se está frenando y no hay señales de que esta tendencia se revierta. La cifra actual de 11 reactores en construcción, está por debajo de la cifra de 16 en 2017 y de 20 en 2016. China estuvo casi 3 años sin un inicio de obra de un reactor nuclear, desde Fangchenggang-4 el 23 de diciembre de 2016, hasta Zhangzhou-1 el 16 de octubre de 2019. Una razón clave son los costos.

El último reactor en concetarse a la red lo hizo el 28 de junio 2019, Taishan-2, un Reactor Europeo de Agua Presurizada (EPR) cuya construcción había comenzado en 2010 y experimentó retrasos, seobrecostos y problemas relacionados con la calidad de los materiales.

China está perdiendo el gusto por la energía nuclear. Esas son malas noticias“ tituló una publicación del Massachusetts Institute of Technology, que incluyó la opinión de Wenke Han, funcionario de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma que planifica la economía de China: "La energía nuclear en China ha comenzado a enfrentar la competencia de precios, y ciertamente enfrentará más competencia en el futuro".

En 2018 la energía nuclear contribuyó con 277 TWh, lo que constituyó el 4,2 % de toda la electricidad generada en China. Esto se compara con la energía eólica que aportó 366 TWh y la solar 177,5 TWh. La energía eólica y solar combinadas superan a la nuclear en casi un factor de dos, señaló el WNISR2019.

Las buenas razones del activismo antinuclear son suficientes para oponerse a la instalación de un reactor Hualong One: generación de residuos radiactivos, riesgo de accidentes y emisión de radioisótopos en funcionamiento normal. Habría que considerar además, los aspectos desfavorables del programa nuclear chino antes de endeudar a la Argentina con otro faraónico proyecto nuclear. Aunque el oportunismo de Grossi y el pragmatismo político de Fernández los quieran omitir.

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