por
Daniel Díaz Romero
Sala
de Prensa Ambiental
"En
una hora, el agua de las lluvias arrastró todo a su paso por las
quebradas montañosas que sufrieron los incendios en agosto pasado y
"limó" el suelo, arrastrando todos los sedimentos y
cenizas hasta la planta potabilizadora de La Calera, que abastece al
70 % de la población de Córdoba", señalaron a Sala de Prensa
Ambiental técnicos que trabajan en la Reserva Natural para la
Defensa La Calera.
Ya en
agosto pasado, los especialistas advirtieron que los incendios
desatados en el área natural protegida tendrían esa consecuencia:
"En las quebradas del sector Este de la Reserva, el fuego arrasó
Bosque Serrano de Horco Quebrachos y Molles. En el Oeste, el fuego
bajó con dirección al dique San Roque, por lo que, los sedimentos
que quedaron acumulados tras el paso del fuego bajarán hasta ese
embalse cuando se produzcan las próximas lluvias. Hacia el Este, el
agua bajará transportando las cenizas hacia el cauce del Río
Suquía, contaminándolo".
"Todos
los arroyos de la Reserva La Calera desembocan en el río Suquía, de
donde toma el agua la empresa Aguas Cordobesas para potabilizarla",
completaron los técnicos, agregando que "el suelo desnudo sin
vegetación no pudo infiltrar el líquido elemento; como consecuencia
de los incendios, ni logró retener el agua que terminó arrastrando
los sedimentos que hicieron colapsar el abastecimiento de agua para
la ciudad de Córdoba".
Colegios
sin clases, suspensión de actividades en fábricas, también en
organismos del Estado y restricción en el uso del agua son la
consecuencia inmediata de los incendios forestales que castigaron la
Reserva, meses atrás.
Fuente:
Daniel Díaz Romero, Córdoba sin agua: No fue la lluvia, fueron los incendios, 26/10/17, Sala de Prensa Ambiental. Consultado 27/10/17.
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