por Simon Romero
Un aire de
misterio rodea la cruz adornada con una esvástica que se alza en un
cementerio cerca del remoto puesto fronterizo de Laranjal do Jari, en
la jungla brasileña. En una inscripción sobre la cruz se lee en
alemán: “Joseph Greiner murió aquí de fiebre el 2 de enero de
1936, durante un servicio alemán de investigación”.
¿Por qué hay
una tumba nazi en los extremos más alejados de la selva amazónica
de Brasil?
Muchos
investigadores han documentado la forma en que los criminales de
guerra nazis huyeron hacia América del Sur luego del final de la
Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, se sabe muy poco sobre el plan
que concibieron antes y durante la guerra: los nazis esperaban
establecerse en la jungla brasileña, conquistando una franja de la
cuenca del río Amazonas.
Los orígenes de
este plan secreto, llamado Proyecto Guyana, se remontan a una
expedición en el Amazonas encabezada por Otto Schulz Kampfhenkel, un
zoólogo berlinés, documentalista y miembro de la SS de Hitler.
Durante 17 meses,
entre 1935 y 1937, algunos exploradores nazis que fueron guiados por
Schulz Kampfhenkel se abrieron paso a través de la selva, por la
frontera de Brasil con la Guyana Francesa. Recolectaron cráneos de
animales, joyería indígena y estudiaron la topografía a lo largo
del río Jari, un afluente del Amazonas con casi 800 kilómetros.
“La expedición
inició con las habituales pretensiones científicas”, explicó
Jens Glusing, un viejo corresponsal de la revista alemana Der
Spiegel, quien escribió un libro sobre el Proyecto Guyana. “Sin
embargo, cuando comenzó la guerra en Alemania, Schulz Kampfhenkel
aprovechó esta iniciativa para buscar la expansión colonial nazi”.
En 1940,Schulz
Kampfhenkel le presentó su plan a Heinrich Himmler, director de la
SS y la Gestapo. Se concibió como una manera de contrarrestar la
influencia de Estados Unidos en la región, mediante el control de la
Guyana Francesa, así como de las colonias holandesas y británicas
(que actualmente son las naciones independientes de Surinam y
Guyana).
No obstante, el
sueño de forjar una Guyana alemana se desvaneció. Quizá porque la
Guyana Francesa ya había caído en manos del régimen colaboracionista de Vichy. O quizá porque la expedición en el Jari
resultó fatídica.
La excursión
contó con un hidroplano Heinkel He 72 Seekadett, presentado como un
ejemplo de la innovación industrial nazi. Sin embargo, unas semanas
después de haber comenzado la expedición, la aeronave se volcó
luego de golpear contra unos troncos que flotaban en el río.
Durante todo el
viaje, los exploradores de la supuesta “raza superior” tuvieron
que depender de las tribus indígenas para sobrevivir en la selva.
La malaria y
otras enfermedades debilitaron a los alemanes. Schulz Kampfhenkel
padeció una grave difteria y una fiebre mató a Greiner, el
encargado de la expedición. La tumba de este último perdura hasta
nuestros días como testimonio de la incursión nazi en el Amazonas.
Fuente:
Simon Romero, Una tumba en la selva amazónica de Brasil, vestigio de un plan secreto nazi, 12/12/16, The New York Times. Consultado 13/12/16.
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