Ayer el gobierno
presentó el anteproyecto de modificación de la Ley de Bosques, que
quiere aprobar antes de fin de año.
por Tiago Nabis
Una lectura
rápida del borrador indica que se ha privilegiado los intereses del
agronegocio, los grandes productores ganaderos, la minería y la
especulación inmobiliaria, sobre la conservación del patrimonio
ambiental de toda la sociedad.
Según establece
la normativa nacional, los ordenamientos provinciales deben
actualizarse cada cinco años para asignar las áreas de bosque
nativo a las categorías verde, amarillo y roja, de acuerdo a su
valor de conservación. Las áreas con bosques en categoría roja de
consideran de máxima importancia para la conservación, limitando
las actividades que se pueden desarrollar en ella y prohibiendo el
desmonte total o parcial. La actual ley de bosques de Córdoba fue
aprobada en 2010, en una polémica sesión donde se autorizó
desmonte parcial en zonas rojas (posteriormente prohibida mediante un
decreto), y por esto debe actualizarse.
La génesis de
este anteproyecto se encuentra viciada de secretismo. Si bien el
gobierno había convocado a una mesa de diálogo para discutir del
tema, no hubo en ningún momento una amplia invitación a todos los
sectores de la sociedad. Por el contrario, las negociaciones en esta
mesa de diálogo fueron abandonadas por el mismo gobierno el pasado
viernes, indicando que quizá nunca tuvo la intención de seguir sus
recomendaciones.
Posturas
“ideológicas”
Muchísimos
puntos del proyecto de ley llaman la atención. En primer lugar, el
cambio de la autoridad de aplicación de la Secretaría de Ambiente
al Ministerio de Ciencia y Tecnología de la provincia. No hay
ninguna justificación de parte del gobierno para este cambio y se
desconoce si el Ministerio de Ciencia cuenta con personal idóneo
para realizar la tarea.
El cambio de
autoridad de aplicación significa un avance para el titular de
Cartez (Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona),
Gabriel De Raedemaeker. “Vemos con buenos ojos que algunos actores
que hoy están contaminados sean puestos a un costado. Valoramos
mucho que quien aplique la ley tenga una posición más técnica y
científica en lugar de una postura ideológica. De todos modos creo
que las posturas más radicalizadas han ido quedando en el camino”,
dijo.
No es la única
buena noticia para los productores rurales. El anteproyecto permite
el desarrollo de planes de manejo tendientes a la conservación o
restauración “ecológica” dentro de áreas rojas. El proyecto
presentado por Cartez, haciendo gala de un profundo desconocimiento
de la ecología, proponía como método de restauración al “rolado
de baja intensidad”. Ese consiste en la eliminación de los
estratos arbustivo y herbáceo del bosque mediante medios mecánicos
o químicos y su reemplazo por pasturas implantadas para alimentar al
ganado vacuno. En las categorías roja y amarilla, además, el
proyecto “olvida” prohibir el cambio en el uso del suelo y
“olvida” prohibir expresamente la realización de rolado y el
desmonte utilizando productos químicos.
Las facilidades
para realizar desmontes se extienden por todas partes del proyecto de
ley. Por ejemplo, si en la vieja ley de 2010 se habilitaba realizar
agricultura con riego incluso en zonas rojas, en la nueva ley se
habilitan proyectos mineros en las mismas áreas, con el curioso
argumento de que la minería es una actividad “transitoria”. Se
disminuyen las penas a los infractores y se elimina la posibilidad de
arrestarlos.
Bosques que no
son bosques
Por otra parte,
la definición de bosques del proyecto de ley excluye deliberadamente
a los “fachinales”, matorrales con árboles pequeños a partir
del cual el bosque nativo puede regenerarse. Esto también responde a
un reclamo de los sectores ganaderos, que consideran que la mejor
manera de promover la recuperación del bosque a partir del fachinal
es, curiosamente, eliminar el fachinal.
El proyecto
presenta, además, una serie de incoherencias y “olvidos”.
Establece la conservación y restauración tanto de los bosques
nativos como de los exóticos. De esta forma, exóticas invasoras
como el siempreverde quedarán protegidas por la ley. En la lista de
servicios ecosistémicos provistos por los bosques el gobierno
incorpora la regulación de las cuencas hídricas (con el recuerdo
fresco de las inundaciones) pero olvida enumerar otros servicios como
fijación de carbono o polinización.
Sin mapa
La participación
de la sociedad en la conservación de los bosques se ve limitada en
el nuevo proyecto. La Comisión Asesora del Ordenamiento Territorial
de los Bosques Nativos estaría integrada por representantes de
cuatro ministerios (Ciencia; Agricultura y Ganadería; Industria,
Comercio y Minería y Agua, Ambiente y Servicios Públicos), la
Agencia Córdoba Turismo, un representante de las entidades de la
producción, uno de las Universidades y uno de los organizaciones no
gubernamentales. El desbalance entre los intereses representados en
esta comisión resulta evidente. Además, esta Comisión entraría en
funciones para la próxima actualización de la ley, recién en 2022.
Por último, el
proyecto se presenta sin su correspondiente mapa señalando las zonas
rojas, amarillas y verdes. La ley 9814 presentaba como anexo un mapa
que fue considerado “excesivamente rojo” por los poderes
económicos de la provincia, lo que motivó el cambio en la redacción
de la ley, autorizando desmontes para conformar a los intereses
ganaderos. En el nuevo proyecto, no se conoce mapa alguno.
Según informaron
los ministros Fabián López, Sergio Busso y Carlos Robledo en la
legislatura cordobesa, en vez de mapa se proveerá a los legisladores
de una herramienta para que ellos mismos asignen las prioridades de
conservación. En esta herramienta se consideran dieciséis aspectos,
como vegetación, pendiente y fertilidad del suelo. Los legisladores
deberán asignarle un valor de conservación para cada ítem. Es
decir, una decisión que debe basarse en conocimientos técnicos,
queda librada al poder de lobby que diferentes sectores puedan
ejercer sobre los legisladores provinciales.
Esta nueva ley de
desmonte no es un mamarracho o un conjunto de incongruencias, es el
fiel reflejo de los intereses económicos que defiende el gobierno de
Córdoba y su absoluto desdén hacia la necesidades del pueblo
trabajador que sufre la desaparición de los servicios prestados por
el bosque (acabando en crímenes sociales como las inundaciones) y a
los pequeños campesinos, que ven desaparecer su misma forma de vida.
Por tal motivo,
la legisladora Laura Vilches del PTS-FIT lanzó una encuesta en su
cuenta de la red social Facebook para conocer la opinión de todas
las personas sobre esta nueva modificación de la Ley de Bosques.
Fuente:
Tiago Nabis, Córdoba: una Ley de Bosques a medida de los ganaderos, 06/12/16, La Izquierda Diario.
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