Ada Albarracín
vivía en Huinca cuando la tragedia golpeó a su familia. Ahora se
decidió a hablar y contar lo que le sucedió a José. “Queremos
que se tome conciencia sobre el riesgo de estos productos”, dijo.
Huinca Renancó.
Era una tarde de 2001. José, con sus 13 años, estaba en su práctica
de fútbol con sus amigos, cuando de pronto cayó en un zanjón con
agua. Llegó a su casa todo mojado, y en los días posteriores
comenzó con problemas de salud. Los diagnósticos fueron los más
diversos, hasta que el niño falleció. Con el transcurrir del tiempo
su familia recibió un último análisis que aseguraba que José
había muerto por contaminación con agroquímicos.
Los últimos
acontecimientos ocurridos en Huinca, con reclamos de vecinos por
fumigaciones a metros de sus casas, animaron a Ada Albarracín,
hermana de José, a romper el silencio y contar lo ocurrido para de
este modo concientizar sobre el riesgo de estos productos.
La joven de 28
años recibe en su casa (en General Pico) a El Puntal de Río Cuarto para hablar de lo
sucedido, que comenzó en julio en el año 2001. "Este sábado
(ayer) se cumplen 15 años del fallecimiento de mi hermano. Con mis
padres hemos decidido hablar para concientizar. Han pasado 15 años y
en Huinca las cosas siguen igual. Más allá de que hay una ordenanza
y se han sacado los depósitos de agroquímicos, no hay un centro de
acopio ni tampoco un parque industrial", señala Ada.
Y agrega que no
los moviliza otro interés más que visualizar lo vivido para que no
vuelva a ocurrir. José y Ada se llevaban sólo unos meses de
diferencia y eran muy compinches. Su pérdida dejó un vacío en toda
la familia. “A raíz de lo que ha pasado en los últimos tiempos,
yo no vivo más en Huinca pero me he enterado por mi familia de las
firmas que hubo de los vecinos porque estuvieron fumigando cerca del
pueblo, y los bidones que han tirado en calles vecinales. Preferimos
con mis padres concientizar a las personas de lo que pasó hace 15
años y sigue pasando".
Así, Ada
comienza a recordar lo vivido.
“Mi hermano
jugaba al fútbol en el Club Talleres y corriendo con otros chicos se
cae a un zanjón que está cerca del Club Nelson. Antes había ahí
un depósito de agroquímicos, bidones abiertos y cerrados, pero era
muchísima la cantidad. Esto fue por el mes de julio. Vuelve a mi
casa todo mojado, y pasó como alguien que se cayó en una laguna.
Días después mi hermano se pone amarillo y tiene síntomas de una
hepatitis y en Huinca le dieron ese diagnóstico, pero no tuvo
mejoría y se empezó a hinchar en las muñecas, los dedos de los
pies, las manos y los codos”.
Diagnósticos
erróneos
A partir de ese
momento comenzó el peregrinaje por distintos médicos. Tras visitar
a un dermatólogo, éste le recetó una crema, pero José no
mejoraba. Su salud comenzó a empeorar a punto tal de perder la
movilidad, su piel se escamó y su cara se hinchó. “Lo derivan a
Río Cuarto el día 18 de septiembre de 2001, el 19 él cumplía sus
13 años. Le hacen estudios y en 24 horas los médicos informan que
no sabían qué enfermedad tenía, sólo que mostraba las defensas
muy bajas”, relata Ada.
Los padres no
bajaron los brazos y fueron con José a Córdoba. “En el Hospital
de Niños le hacen todos los estudios hasta que llegan a un
diagnóstico. Dijeron que era dermatomiositis infantil, una
enfermedad autoinmune producida por un virus”.
Una semana antes
de que falleciera, al chico lo sometieron a un estudio en Buenos
Aires que se derivaba a Estados Unidos: “Mi mamá pensaba que podía
ser un agroquímico porque lo única consecuencia que teníamos era
esa caída en el zanjón. Mis padres mandaron la muestra de sangre y
ese instituto da un diagnóstico y les dicen que estaba contaminado
con un porcentaje de glifosato y DDT”, precisa.
En la foto que
celosamente guarda Ada, José -quien adoraba jugar al fútbol-
aparece con la camiseta de Boca y esboza una cálida sonrisa. "Mi
hermano al último casi no podía moverse. En los pulmones tuvo una
fibrosis, siendo que nunca fumó, después fue el hígado. Al último
muere de un paro cardiorrespiratorio. Los glóbulos de él
contraatacaban todos los órganos”, detalla.
Sólo
concientizar
“Mis padres
siempre dijeron que el dinero no les va a devolver la vida de su
hijo. Nunca quisieron hacer un juicio sabiendo que había una
posibilidad. Se involucraban un montón de personas y como en Huinca
todos nos conocemos, nuestra idea no es divulgar nombres, sino
concientizar a las personas de que estos son productos que aunque
ayudan al trabajo del campo, si no se los maneja a conciencia pueden
matar y no sólo animales, como ha pasado hace poquito en Ingeniero
Luiggi”, precisa.
E insiste: “El
glifosato es un herbicida que no se va, queda en las partículas del
aire y en el agua es contundente. La concientización pasa por
respetar la vida de un ser humano antes que un producto o un trabajo,
a veces pensamos en el dinero más que en la vida”.
Después de la
muerte de José, la familia investigó sobre los productos y sostiene
que el riesgo de contaminación está siempre latente.
Finalizando la
entrevista con El Puntal de Río Cuarto, Ada respira profundo y toma el cuadro con la
imagen en la que José se ve abrazado a su madrina. La misma
corresponde a dos días antes de que la vida del niño comenzara a
apagarse, como para que su memoria nos diga que sigue presente a
través de este testimonio.
Ignacio Castro
Fuente:
Ignacio Castro, Hace 15 años su hermano murió y asegura que fue por los agroquímicos, 20/11/16, El Puntal de Río Cuarto. Consultado 21/11/16.
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