por Lyndal
Rowlands
Naciones Unidas,
18 nov 2016 (IPS). La energía generada a partir del carbón causa
más daños a las poblaciones más pobres del mundo que la ayuda que
les brinda, aun sin contar los efectos devastadores del cambio
climático, subraya un informe publicado por 12 organizaciones de
desarrollo internacionales.
A pesar de los
compromisos asumidos en al Acuerdo de París sobre el cambio
climático, la temperatura global promedio podría elevarse en dos
grados si tan solo se construye una tercera parte de las centrales a
carbón previstas, concluye el estudio. Además, “si el mundo
excede el umbral, las consecuencias serán desastrosas para la lucha
global contra la pobreza”, advierte.
El informe
‘Beyond Coal: Scaling up clean energy to fight poverty’ (“Más
allá del carbón: aumentando la energía limpia para luchar contra
la pobreza”), fue publicado por el Instituto de Desarrollo Exterior
(ODI, en inglés), Cafod, Christian Aid y otras nueve organizaciones
antes de la 22 Conferencia de las Partes (COP22) de la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, realizada
del 7 al 18 de este mes en Marrakech.
Ilmi Granoff, uno
de los autores del documento, dijo a IPS que el carbón “asienta la
pobreza”, en contraposición con el discurso de la industria, que
sostiene que los combustibles fósiles contribuyen al crecimiento
económico.
Pero reconoció
que el cierre de algunas plantas a carbón causó ciertas
dificultades económicas, aunque subrayó que la investigación
concluyó que, en general, las energías renovables generan “más
empleo por unidad”.
“La propia
Asociación Mundial del Carbón estima que la industria emplea a
siete millones de personas en el mundo”, precisó Granoff, y poco
menos de 9,4 millones ya trabajan en la cadena de suministro de
energía renovable.
“Es importante
reconocer que reducir el uso del carbón tiene un impacto sobre el
empleo porque en algunos lugares, las personas dependen de esa
industria y requieren de una transición justa”, precisó. “Pero
en cuanto a las perspectivas futuras, la energía renovable ofrece
mejores oportunidades de empleo: más trabajo y mayor calidad a
escala global”, destacó.
Aparte, los
argumentos de que el carbón puede ayudar a las personas más pobres
a acceder a la energía, no tienen sentido, subrayó Granoff.
El informe
también concluye que las fuentes alternativas ya pueden cumplir con
las “necesidades específicas de luchar contra la extrema pobreza y
la pobreza energética”, observó.
Además, el
carbón asienta la pobreza al causar problemas de salud, como asma y
ataques cardíacos, indicó.
“Se estima que
una planta de un solo gigavatio causó 26.000 muertes prematuras en
Indonesia mientras estuvo operativa”, ejemplificó Granoff.
También señaló
la importancia de reconocer las consecuencias negativas a largo plazo
que tendrá el carbón, en especial para las personas y los países
más pobres, pues contribuyen al recalentamiento planetario.
El impacto del
cambio climático en los países en desarrollo y en las personas más
pobres, ha sido uno de los temas centrales en debates de la
Organización de las Naciones Unidas, como la COP22 de Marrakech.
Las naciones en
desarrollo arguyen que los países más ricos tiene la
responsabilidad de limitar las consecuencias del recalentamiento
planetario en los estados más pobres, donde, por otra parte, el
impacto será desproporcionadamente mayor, pues la variabilidad
climática es impredecible y grave, y eso a pesar de haber
contribuido muy poco a las emisiones contaminantes que causan el
fenómeno.
Y esa es
precisamente una de las razones más importantes para que los países
más ricos comiencen el proceso de cerrar las plantas generadoras de
energía a carbón, remarcó Granoff.
En general, la
tendencia es a la reducción de esa fuente de energía en muchas
naciones ricas, pero se mantiene en países como Australia y Estados
Unidos.
Y, de hecho, el
presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, basó su campaña
en varias políticas favorables al uso del carbón con el argumento
de que la “agenda ambiental radical” de Barack Obama mataba el
empleo y dañaba la economía.
Es cierto que
muchas de las centrales a carbón están en Asia, en especial en
grandes consumidores como China e India, y el cambio climático y la
contaminación aérea los obligó a reevaluar su dependencia en esa
fuente de energía.
Granoff señaló
que el gobierno de China, de hecho, revisa la construcción de
algunas de las nuevas plantas a carbón.
Traducido por
Verónica Firme
Fuente:
Lyndal Rowlands, El uso del carbón arraiga la pobreza, 18/11/16, Inter Press Service. Consultado 19/11/16.
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