Las entidades
rurales quieren sumar más hectáreas con monte autóctono a la
categoría amarilla, donde se puede realizar ganadería. Los
ambientalistas aseguran que la propuesta no tiene argumentos legales
ni ecológicos.
por Lucas Viano
La polémica
sobre el destino de los bosques nativos cordobeses volvió a
encenderse a más de seis años de la sanción de la ley que debería
protegerlos.
Este año la
Provincia convocó a entidades rurales, ambientalistas y
universidades para retocar el actual mapa anexo de la ley de bosques
nativos (9.814), que pinta a estos ecosistemas en tres colores según
su estado de conservación y las actividades permitidas.
Sin embargo, un
documento de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera
Zona (Cartez) encendió otra vez la polémica porque plantea que se
disminuya la superficie en zona roja, donde no se permiten
actividades productivas intensivas, y que se sumen más hectáreas en
la categoría amarilla, donde la normativa cordobesa permite el
rolado para eliminar arbustos y cultivar pasturas exóticas para
ganadería.
Hace algunos
días, Cartez presentó el documento en la Legislatura. Este accionar
molestó a los ambientales y ecólogos, quienes decidieron responder
con un informe técnico en el que se refutan los argumentos
esgrimidos por las entidades agropecuarias.
En el texto de
Cartez no se dan cifras de cuántas hectáreas deberían cambiar de
color. Sin embargo, algunas especulaciones indican que de progresar
la iniciativa entre 400 mil y 800 mil hectáreas de monte autóctono
bajarían de categoría.
Ambos textos
aducen argumentos ambientales, socioeconómicos y legales de por qué
deberían o no sumarse más hectáreas de bosque nativo a la
categoría amarilla.
Diferentes
posturas
El argumento
ambiental esgrimido por Cartez se basa en un modelo científico
conocido como “estados y transiciones”. Plantea que si el ser
humano no maneja los predios con ambientes autóctonos degradados
(arbustales, fachinales o matorrales), el bosque no vuelve.
En este sentido,
el documento dice: “Se propone que la incorporación de áreas
dentro de la categoría amarilla brinda más y mejores alternativas
para manejar el bosque nativo, posibilitando su conservación,
enriquecimiento y aprovechamiento sustentable”.
Estas áreas que
deberían pasarse a amarillo son fachinales, matorrales y arbustales
donde la presencia de árboles es escasa.
Pero desde el
ambientalismo sostienen que estos arbustales o fachinales brindan la
mayoría de los numerosos servicios ecosistémicos por los cuales la
ley decide protegerlos.
Por ejemplo, el
mantenimiento de la fertilidad del suelo, la retención y regulación
del agua, la regulación climática y el secuestro del dióxido de
carbono responsable de cambio climático.
Los ecólogos
sostienen que, en realidad, el fachinal pasa por diferentes etapas de
comunidades vegetales, pero en el mediano plazo se recupera el bosque
porque tiene la composición florística para hacerlo. No necesita la
intervención humana, sino tiempo.
A su vez, los
ambientalistas sostienen que superficie pintada de rojo debe seguir
vigente según último mapa vectorizado y atendiendo al cumplimiento
del decreto 236/12 del Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema).
Esta resolución
instruye que la actualización periódica del mapa “deberá
realizarse teniendo en cuenta el concepto de no regresividad en
materia ambiental”. Es decir no debería reducirse la superficie
pintada de rojo.
Visión
agropecuaria
La intervención
humana
Cartez plantea
que la intervención humana es clave para que se regenere el bosque.
Por este motivo cree que deben ampliarse la superficie pintada de
amarillo donde se permite el rolado y la ganadería con pasturas
exóticas.
Social. Una mayor
superficie de color amarillo resolvería los problemas sociales del
norte cordobés.
Visión ambiental
El bosque vuelve
solo
Desde el
ambientalismo aseguran que fachinales, matorrales y arbustales
brindan los mismos beneficios ambientales que un bosque cerrado
(regulación hídrica y climática) y tienen el potencial de
convertirse en bosque sin necesidad de la intervención humana.
Social. La
pérdida del bosque va acompañada de la migración rural.
Aunque a
cuentagotas, se sigue deforestando
29.925 ha
Entre 2012 y 2015
se deforestaron 29.925 hectáreas, en un cálculo que incluye los
datos provinciales desde septiembre de 2014 y los relevamiento
anteriores de la ONG Guyra Paraguay.
2004-2010. Desde
2004 y hasta la sanción de la ley provincial 9.814 de 2010, Córdoba
perdió el 40 por ciento de los bosques nativos del norte y oeste de
la provincia, por un total de 269 mil hectáreas.
Pre-2004. Antes
de 2004 sólo quedaba el 10 por ciento de los 12 millones de
hectáreas de bosque que había en Córdoba a principios del siglo
20.
Documentos para descargar
Proyecto OTBN CARTEZ (727.99 KB)
Respuesta OTBN Cartez (1.05 MB)
Fuente:
Lucas Viano, Otra vez se endurece el debate sobre cuánto se puede desmontar, 28/10/16, La Voz del Interior. Consultado 28/10/16.
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