Aún quedan zonas
rurales que llevan casi un año bajo agua. Además, hay áreas ya
complicadas por lo que llovió este mes. Admiten que se han hecho
obras, pero hay otras pendientes. Y se viene el período de lluvias.
por Andrés
Ferreras y Laura Ferrero
Las lluvias
comenzaron a dejar sus primeras marcas tras el invierno en la
provincia, y a los habitantes rurales y urbanos de todo el este
cordobés se les hace un nudo en la garganta. Después de varios
meses con escasas precipitaciones, las napas bajaron y el agua se
retiró, muy lentamente, de cientos de miles de hectáreas inundadas.
Aun así, quedan campos anegados desde el verano pasado, inutilizados
desde entonces.
La alerta se
enciende, además, porque donde más llovió este mes ya se
registraron zonas inundadas. La preocupación se acentúa ante el
verano que se aproxima, mientras las obras prometidas por la
Provincia y la Nación avanzaron parcialmente.
Se limpiaron
canales y arroyos, se abrieron nuevos y se repararon caminos rurales,
pero los vecinos de varias zonas complicadas consideran que es
insuficiente.
En la última
semana, ya hubo nuevas inundaciones severas en la zona de Bengolea y
Ucacha, del departamento Juárez Celman (en el centro-este
provincial). Allí fueron intensos 200 milímetros los acumulados en
octubre, que provocaron campos anegados con imágenes de vacas
“nadando” en el agua, productores aislados, caminos desaparecidos
y hasta viviendas urbanas afectadas.
Esperan más
“Se hicieron
reuniones y no mucho más. Las obras no alcanzan, porque no hacen
nada para detener el agua que viene de cuenca arriba”, exclamó
Paola Paravarosco, productora de Las Varillas. “Los caminos siguen
siendo un desastre. No tenemos por dónde andar”, agregó.
En esa región se
iniciaron trabajos de limpieza de los canales Florentino y El
Acequión, y parte del San Antonio. El temor no es tanto a la lluvia
que pueda caer sobre la zona, sino a la que llegue por deriva.
Más al sudeste,
Alejandro Martinazzo comparte la inquietud con un grupo de 50
productores afectados por la cuenca del San Antonio y el Tortugas.
“Al sur de ruta 9, no se hizo ninguna obra. La defensa que habían
prometido para Cruz Alta no está”, relató desde el límite con
Santa Fe. Martinazzo anticipó que enviaron cartas documento a
autoridades provinciales y nacionales “para que se pongan de
acuerdo en hacer las obras”.
“Con las napas
ahí nomás del suelo, si llueve estamos complicados”, comentó el
productor. En todo el este provincial, las napas están muy altas
para recibir el verano, con suelos que ya no absorben más lluvias y
sólo las derivan.
Las obras de
dragado en los ríos San Antonio y Carcarañá, consideradas
primordiales por los productores de la zona más cercana a Santa Fe,
no comenzaron. “Pero si se hace todo aguas arriba y no se limpian
los receptores, tendremos otro problema grave”, evaluó Hugo Biga,
de la Asociación de Productores de Marcos Juárez.
En la línea de
ruta 11 -entre Laborde, Pascanas y Monte Maíz-, también siguen
preocupados, como en la zona de Cavanagh, Guatimozín y Corral de
Bustos, en torno a la laguna La Blanqueada, donde hay campos que
llevan más de un año bajo agua. Desde enero, la ruta provincial 12
está cortada por la crecida de La Blanqueada, y una obra de alteo
para levantarla está en marcha. Allí no bajan el agua sino que
suben la ruta.
También sigue
habiendo agua “vieja” sobre zonas rurales de Canals, Bremen e
Isla Verde, al sur del departamento Unión, donde se abren nuevos
canales pero aún no terminados.
San Justo
En el nordeste,
el departamento San Justo tuvo amplias regiones inundadas. El agua
fue retirándose pero quedan áreas donde sigue estancada y restan
obras para su escurrimiento. Una de las más afectadas es al sudoeste
de San Francisco, donde unos 20 productores llevan tres años casi
sin producir. Javier Cassineri, uno de ellos, relató que “desde
principios de año, solamente podemos entrar al campo a pie o a
caballo. Ahí es imposible producir”.
Cerca, en La
Francia, la intendenta, Fernanda Grimaldi, señaló que la Provincia
viene trabajando para evitar que el agua vuelva a afectar al pueblo.
“Se está limpiando el arroyo Los Guevaras, que permite ir
derivando hacia la laguna Mar Chiquita, y se está ensanchando sobre
dos puentes que obstaculizan el paso del agua ante crecidas”.
Grimaldi precisó que se realizaron dos cortes sobre la ruta 19, y
otro se sumará para agregar alcantarillas y evitar que actúe de
dique.
En Arroyito,
llevan dos años a los saltos por los excesos hídricos. El
intendente Mauricio Cravero confirmó que esta semana la Provincia
licitó las obras del canal que desviará aguas de zonas rurales
hacia el río Segundo. Ese nuevo ducto costará 19 millones de pesos
y estaba demorado porque dos propietarios rurales se negaban a ceder
el paso, hasta que finalizó el trámite de expropiación.
Bajan, pero
siguen altas
De acuerdo con
las últimas mediciones realizadas por el Inta Marcos Juárez en
varias localidades de la provincia de Córdoba, el nivel de las napas
ha descendido en los últimos meses.
En Pozo del
Molle, por ejemplo, se redujo 28 centímetros promedio el último
mes. En Corral de Bustos, la baja fue de 24,2 centímetros en
promedio.
Aun así, con
nuevos aportes de agua la situación podría volver a llevarlas al
ras del suelo en varias zonas. En esos casos, las bombas arroceras
para extraerles volumen volverán a ponerse en marcha en decenas de
localidades.
Fuente:
Andrés Ferreras, Laura Ferrero, El fantasma de la inundación, en el este cordobés, 31/10/16, La Voz del Interior. Consultado 31/10/16.
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