Desde el Foro
Ambiental advierten que el vertido de aguas servidas a la calle es un
serio riesgo para la salud de los vecinos.
por Juan Pablo
Martínez
Villa El
Libertador es una cloaca a cielo abierto. Las calles pintadas de
negro, por el agua servida, enmarcan las manazas del barrio donde
muchas viviendas se hunden por el colapso de pozos negros. Hasta el
aire está teñido de negro en Villa El Libertador. El olor presente
en el ambiente da ganas de tener puesta una escafandra cuando hay que
caminar. ¿Y adivinen de qué color es el agua qué circula por el
canal Maestro Sur, justo por esa zona? Sí. Es negra.
En este oscuro
paisaje viven cientos de familias que lidian con el problema y que
están en emergencia sanitaria desde antes que la Municipalidad, por
un tirón de orejas de la Justicia, decidiera declararla. Pero más
allá de lo evidente, estos vecinos conviven con una serie de
factores de riesgo que son invisibles a los ojos y que pueden afectar
la salud: se trata de las bacterias y virus que habitan en este tipo
de aguas residuales.
El problema no
sólo es padecido por aquellos a los que se les desbordan los pozos
negros en sus viviendas, también afecta a los que casualmente
circulan por las esquinas donde se juntan estos líquidos crudos, ya
que por simple acción de contacto los bichos se van colando en la
ropa, los autos y las mascotas de los vecinos.
Así lo explican
desde el Foro Ambiental Córdoba, desde donde recomiendan que es
importante tomar medidas de precaución para no sufrir, por ejemplo,
casos de hepatitis, contagios de otros virus o diarreas.
“El tema más
preocupante es que estos líquidos transportan agentes patógenos,
que en definitiva se trata de enfermedades que las personas eliminan
por las heces. Entonces se produce un contagio por la vía
fecal-oral, que se da cuando por ejemplo no nos lavamos las manos
antes de ingerir cualquier alimento y que previamente hayamos estado
en contacto con algunos de estos virus”, explica Federico Kopta,
biólogo y presidente del Foro.
Cómo cuidarse.
Kopta explica que los vecinos deberían tener mucho cuidado en
proteger sus hogares tomando unas simples medidas para evitar el
contagio de cualquier tipo de enfermedad.
Lo más básico
es lavarse las manos cada vez que se retorna de la calle, esto
evitaría contagiarse cuando comemos algo o nos tocamos el rostro o
el pelo.
“Si anduvimos
por un lugar con aguas servidas tenemos que tener en cuenta también
que los barros que quedan permanecen contaminados, y por más que
estén secos continúan siendo focos infecciosos. Para disminuir la
posibilidad de trasladar estas potenciales enfermedades a nuestras
viviendas simplemente hay que tener un trapo en la puerta, remojado
con un poco de lavandina, y procurar limpiarnos ahí las suelas del
calzado”, explica el especialista.
El biólogo
asegura que una bacteria o un virus puede vivir en las aguas servidas
un promedio de 24 horas, y que dependiendo de la composición del
líquido (si tiene materia viva o conserva ciertas condiciones de
temperatura) este lapso de vida puede extenderse.
Colapsos.En un
documento confeccionado en el año 2006, el Foro Ambiental advierte
que los desbordes cloacales no sólo pueden generar perjuicios
sanitarios, también pueden provocar problemas estructurales.
Para el caso del
desborde de pozos negros, el documento detalla que en zonas de suelos
inestables (como lo es Villa El Libertador), “la presencia
constante de estos líquidos puede generar hundimientos en el
terreno, e incluso amenazar estructuras al descalzar fundaciones y
afectar estética y estructuralmente viviendas y otras construcciones
humanas”.
Esta situación
es denunciada por los vecinos que presentaron la acción de amparo
ante la Justicia por el colapso de pozos negros, ya que muchos
aseguran que sus viviendas se vieron seriamente afectadas por el
problema. También advierte el Foro que las aguas servidas aceleran
el proceso de deterioro de calles de tierra y el pavimento.
Monitoreo
epidemiológico. Mientras, en los vecinos de Villa El Libertador
existe preocupación porque aseguran que ni la Municipalidad ni la
Provincia les han advertido sobre el riesgo para la salud que implica
tener el barrio en esas condiciones y menos se les ha explicado cómo
mitigarlos.
Desde la
Secretaría de Salud de la Municipalidad se informó que en conjunto
con el Hospital Príncipe de Asturias (Del Sur) y los dispensarios de
Villa El Libertador Anexo, Comercial y Santa Isabel se está
realizando un monitoreo epidemiológico.
El objetivo de
este estudio es detectar si aumentaron los casos de hepatitis y
diarreas en la zona y si estos guardan alguna relación con los
derrames que se producen en los pozos negros de las viviendas.
Los desagotes
deben ser “permanentes”
El tribunal que
tomó la acción de amparo presentado por los vecinos de Villa El
Libertador explicó en diálogo con Día a Día que los desagotes de
cámaras sépticas planteados por la Municipalidad no pueden parar, y
que las viviendas se tienen que atender constantemente.
El juez Ángel
Gutiez, titular de la Cámara Contencioso Administrativa que
interviene en este caso, explicó que los desagotes de pozos negros
no se pueden realizar de manera completa porque ello comprometería
la estructura de muchas viviendas, ya que pueden colapsar.
“En realidad no
se realiza la extracción del agua del pozo porque se puede
comprometer la estructura de la vivienda. Se extrae el agua servida
de la cámara séptica, que es el paso previo al pozo. Como son más
chiquitas se llenan más rápido y hay que vaciarlas con mayor
celeridad. Acá los camiones deberían estar trabajando permanente
porque cuando se termina con el último reclamo tiene que empezar de
nuevo el ciclo. Esto es un paliativo”, explicó el magistrado.
Rápida acción.
La Justicia le hizo lugar al planteo de los vecinos a los pocos días
de haber sido presentado (primeros días de julio). Se citó a las
partes y luego se tomó la determinación de dictar la cautelar que
obligó a la Municipalidad de Córdoba a decretar la emergencia
sanitaria.
Los jueces de
esta cámara indicaron que en este caso era necesario actuar con
celeridad por el evidente riesgo sanitario en el que está Villa El
Libertador.
La jueza Pilar
Suárez Ábalos de López, una de las vocales de este tribunal,
expresó: “Esto es un problema de salud y no se puede tomar a la
ligera como algo burocrático o formal, como un juicio común. Acá
hay que tomar el toro por las astas y tratar de solucionar el
problema rápido porque hay un perjuicio sanitario”.
El tribunal no
descarta incluir a futuro la opinión de especialistas sobre la
problemática que padece el barrio, y ve como posible un llamado a
las universidades Nacional de Córdoba y Católica para que aporten
sus voces y se planteen posibles soluciones.
Tampoco se
descarta realizar consultas a una serie de especialistas que ya
hicieron estudios sobre los suelos de Villa El Libertador, aunque por
una cuestión de velocidad en la toma de decisiones no se piensa en
crear un comité de técnicos.
Respecto a la
responsabilidad del Estado en la actual situación del barrio, Gutiez
considera que “entre las funciones que le otorgan las leyes y la
Constitución está velar por el medioambiente y la salud. Yo no
puedo decir, por el estado de la causa, si lo hizo bien o lo hizo
mal, pero nosotros tenemos que velar para que todas las normativas se
cumplan”.
En acción
Relevamiento. La
Cámara que tiene el caso le pidió a la Municipalidad, luego de
realizar una inspección ocular en el barrio, que realice un estudio
de situación de la zona, informando además sobre el estado
estructural de cada vivienda afectada.
Emergencia
sanitaria. Los jueces quieren conocer cómo determinó la
Municipalidad la emergencia sanitaria sólo para 20 manzanas del
barrio, en una zona comprendida entre las calles Calamuchita (al
norte), Virgen de Fátima (al sur), Francisco de Mauro (al oeste) y
Carmelo Ibarra (al este). La cámara entiende que el problema también
se da por fuera de estos límites.
Napas. El
problema de desbordes de pozos negros en Villa El Libertador está
relacionado al incremento del caudal de agua de las napas que se
encuentran en toda esa zona.
Bombas. Para que
baje el nivel del agua que impide que trabajen los pozos negros, la
Municipalidad instaló tres bombas y planea colocar cuatro más.
Estos dispositivos tienen la función de ir vaciando las napas de a
poco. El agua que se extrae va hacia el canal Maestro Sur.
Fuente:
Juan Pablo Martínez, Villa El Libertador: un gran foco infeccioso, 01/08/16, Día a Día. Consultado 02/08/16.
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