Medio millar de
vecinos reclamaron en el cruce de rutas 8 y 12 por la canalización
de la laguna La Blanqueada. Exigen urgentes respuestas de la Nación
y la Provincia. Y advirtieron que hay pueblos a punto de desaparecer.
“Esto es un
hartazgo, la gente está cansada y se llegó al final de la paciencia
tras la muerte de Formento, que es la tercera vida que se cobra la
Blanqueada”. “Hasta cuándo vamos a esperar”. “Nuestros
pueblos van a desaparecer y nuestra gente va a terminar viviendo en
las villas de las grandes ciudades”.
Estos y otros
centenares de comentarios se multiplicaban entre los más de
quinientos habitantes de poblaciones como Guatimozín, Cavanagh,
Canals, Arias, Colonia Progreso, Alejo Ledesma, que ayer se
manifestaron pacíficamente en el cruce de las rutas nacional 8 y
provincial 12. El paisaje a su alrededor era más que contundente y
justifica el reclamo de estos vecinos que hace meses están
amenazados por las aguas.
La paciencia de
los vecinos terminó cuando un joven mecánico de la zona terminó
“tragado” por la laguna. Fue así que un grupo de mujeres
autoconvocadas decidió ponerse el reclamo a hombros y salir a la
ruta a solicitar respuestas. Piden a la Provincia y a la Nación
soluciones urgentes, y que entiendan que este es un problema que se
lleva la vida de los habitantes del sureste cordobés.
Con diferentes
pancartas, sin ninguna identificación política, familias con sus
hijos y productores portaron carteles para pedir por “sus derechos
constitucionales” y reclamar: “Queremos que saquen el agua. Dejen
de robarnos el futuro”.
La manifestación
de ayer comenzó a las 10 de la mañana y continuó con la presencia
de personas hasta cerca de las 17 horas. Durante estas casi 7 horas
los vecinos de la zona entregaron a los viajeros volantes en los que
exponían la situación que viven y el reclamo que los moviliza.
Los reclamantes
explicaron que no sólo los perjuicios alcanzan al sector productivo
(motor de la economía de todos los pueblos del sudeste), sino a la
salud, la educación y hasta la seguridad de estos pueblos que hoy se
ven impedidos de caminos por donde salir en caso de emergencia. A su
vez, viven con la incertidumbre de ver cada día que sus casas se
hunden y agrietan.
Guatimozín y
Cavanagh son dos de las poblaciones más afectadas. La laguna La
Blanqueada las amenaza desde hace años y, a pesar de los reclamos,
ninguna solución ha llegado. Desde febrero último, la ruta 12 está
cortada y sólo se circula en un carretón. Para salir, los
habitantes de la zona deben hacer largos rodeos y recorrer más de
200 kilómetros para llegar a Corral de Bustos en busca de asistencia
sanitaria, judicial y hasta educativa.
Petitorio a los
gobernadores
Cerca del
mediodía, los presentes en la movilización se reunieron y acordaron
firmar un petitorio que elevarán a los gobernadores de Córdoba y
Santa Fe para reclamarles que acudan a la Nación y acuerden de
manera urgente un plan de obras para canalizar La Blanqueada y
recuperar los caminos y rutas de la zona. A su vez, exigen que todos
los proyectos que se diagramen sean publicados en los medios. “No
nos sirven las reuniones privadas, queremos que quede plasmado
públicamente qué inversiones se harán, cuánto tiempo demandarán
y cómo se ejecutarán”, sentenció Liliana Broda, una de las
vecinas del grupo de mujeres autoconvocadas.
Broda es la mujer
que escribió una carta en la cual contaba la dramática situación
que viven cientos de familias en el sureste cordobés y fue el
ministro Ricardo Buryaile (Agricultura), quien la recibió en su
despacho. “Me escuchó y agradezco esto, pero las soluciones no
llegaron”, aseguró a El Puntal de Río Cuarto la mujer.
Testimonios
Ariel Soribes es
productor agropecuario y tiene gran parte de su campo bajo agua. Como
productor ganadero ha sufrido pérdidas de animales y en diálogo con El Puntal de Río Cuarto manifestó: “Este es un problema regional, no es de una
localidad, o de un solo pueblo. En el caso de la provincia de Córdoba
abarca dos departamentos importantes, los más ricos en valor de
tierras, que son Unión y Marcos Juárez. Además el problema
trasciende las fronteras porque también involucra a Santa Fe”.
“No tenemos más
caminos rurales, no hay cómo sacar la producción, no hay cómo
sacar lo que tenemos en los bolsones. Es la grave situación que
estamos viviendo. La problemática empezó hace tres años y se fue
agravando, y hace ya dos años que se están pidiendo las obras, pero
todo va muy lerdo. El problema es que, además, se nos ha cortado la
ruta 12 que es nuestra salida hacia el norte, y nos afecta en lo que
hace a atención de salud, Justicia, comercio, educación”,
manifestó Soribes. “Estamos totalmente aislados, y ni hablar de la
gente que se ha tenido que ir del campo”.
Este productor
cuestionó la emergencia agropecuaria decretada por la Provincia por
cuanto -dijo- lejos está de cubrir las millonarias pérdidas sobre
las 120 mil hectáreas que están bajo agua en la zona.
Marisa Tenaglia
es abogada y vecina de Cavanagh y es una de las mujeres impulsoras de
esta manifestación. “Nuestro reclamo es que se hagan las obras de
canalización. Cavanagh y Guatimozín están muy complicados, son
pueblos que están aislados. Pedimos que se hagan los trabajos de
canalización de la laguna La Blanqueada”. Y advirtió que, de no
llegar las soluciones pronto, “nuestras localidades van a
desaparecer. Son comunidades cuya economía depende del campo.
Queremos que el gobierno nacional nos escuche para que conjuntamente
con el de la provincia hagan las obras; es lo único que pedimos”.
Al igual que los
demás reclamantes dijo estar cansada de las reuniones y análisis, y
sentenció: “Acá hay que traer soluciones. Este alteo que anunció
la Provincia para la ruta 12 de nada va a servir. El problema es
mucho más grave”.
Otra de las
vecinas que estuvo varias horas en la manifestación es Nadina
Zaranich, abogada y productora, quien fue terminante al señalar que
lo único que piden los habitantes de esta zona es el respeto por sus
derechos constitucionales. “Queremos las obras de canalización y
la solución del problema puntual de la ruta en La Blanqueada. El
problema excede más de lo de la ruta cortada. Estamos reclamando la
canalización porque, en el caso de nuestra población, Guatimozín,
tenemos serios problemas”.
Zaranich explicó
que en su comunidad las casas se derrumban, los pozos negros se
saturan y el colegio secundario debió ser cerrado porque cinco de
sus aulas están a punto de caerse. Los estudiantes ahora deben
concurrir a clases de noche y en las instalaciones prestadas por el
colegio primario. “Esto es un hartazgo, la gente está cansada, y
se llegó al final tras la muerte de Formento, que fue la tercera
víctima de la laguna”. Esta vecina también cuestionó la obra de
alteo que anunció la Provincia: “Van a gastar 70 millones en una
obra que no soluciona nada. La verdad, sentimos que nos mienten.
Además dicen que se necesita del permiso de Santa Fe y Buenos Aires
para sacar el agua. No es problema de los vecinos, es el gobiernoque
debe encontrar las soluciones”, reclamó.
Para trabajar,
esta abogada debe viajar permanentemente a Corral de Bustos, pero el
recorrido de tan sólo 25 kilómetros que antes hacía, ahora por la
inundación se extiende a 200 kilómetros. “Rompo el auto, los
trámites que debo hacer se atrasan, y así todo”.
Carla Zencich
estuvo recorriendo los campos junto a medios de comunicación para
mostrar la crítica situación que vive la zona. Dijo que ya no se
soporta más y que es necesario medidas urgentes.
El productor
rural Domingo Capeloni aseguró que ya no saben a quién recurrir
para encontrar soluciones. “Todo el mundo viene para decir que
están evaluando y viendo, y nosotros estamos perdiendo cada vez más
superficie, más puestos de trabajo. La problemática del agua sigue
avanzando. Cada vez estamos más complicados . El tema es que se
vengan a hacer las obras que correspondan para que nos puedan
solucionar nuestro problemas. No cortamos rutas, solamente
manifestamos pacíficamente y entregamos volantes para hacer saber de
nuestra situación”.
Liliana Broda, la
productora agropecuaria cuya carta llegó a oídos del ministro
Buryaile, fue contundente al decir: “No queremos ser la segunda
Picasa (en referencia a los miles de hectáreas que en el sur
cordobés quedaron bajo agua). Hay muchas familias que se ven
obligadas a dejar sus trabajos en los campos porque temen por la
salud de sus hijos y para que estos puedan estudiar. Si no hay
soluciones será más gente que tendrá que emigrar a las villas
miserias”.
Respecto del
reclamo, dijo que exigen el compromiso de los gobernadores Juan
Schiaretti y Miguel Lifschitz (Córdoba y Santa Fe) para que se hagan
las obras pendientes. “Exigimos (además) que se reúnan con el
ministro Rogelio Frigerio para que también la Nación entienda que
este es un problema de Estado. Queremos ver que se publiquen los
proyectos, las inversiones y los tiempos, y que no quede sólo en
reuniones privadas”.
Cuando la tarde
se fue cerrando, los vecinos volvían a sus hogares esperanzados en
que este reclamo sea escuchado.
Patricia Rossia
Fuente:
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“Queremos que nos saquen el agua y hagan las obras que prometieron”, 01/08/16, El Puntal de Río Cuarto.
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