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| Ruta 11. Las máquinas abrieron un canal de 22 kilómetros para sacar el agua acumulada que la inunda. Foto: Pascanasweb |
Tramos de la 11 y de la 12, en el sudeste provincial, se mantienen inundados. Deben abrir canales para desagotar enormes lagunas.
por
Fernando Colautti
Aunque
el período de lluvias recargado por el fenómeno El Niño parece
haber quedado en el pasado, el agua caída se mantiene presente y a
la vista, anegando aún decenas de miles de hectáreas en el sudeste
de la provincia. En ese marco, dos rutas provinciales de alta
utilidad para esa región se mantienen cortadas al tráfico,
inundadas.
Una
es la 11, entre Pascanas y Laborde, en el departamento Unión, que
desde el 19 de febrero lleva tres meses y medio sin poder ser
transitada. Otra es la 12, entre Corral de Bustos y Cavanagh
(departamento Marcos Juárez), que desde el 22 de enero último
acumula más de cuatro meses con el paso cerrado.
En la
misma zona, otro punto complicado para la circulación es la ruta
provincial 3, en el tramo entre Wenceslao Escalante y Canals, que
desde hace un mes combina días en que queda cortada al tránsito por
la presencia de agua, con otros en los que se la habilita, pero para
una circulación con extrema precaución.
Los
prolongados cortes no representan sólo una complicación para el
tráfico, sino que impactan en las economías regionales y en la vida
cotidiana de sus vecinos.
La 12
Las
localidades de Cavanagh, Arias y Guatimozín son las tres más
afectadas desde que un tramo de la ruta 12 fue tragado por la mayor
crecida que se recuerde de la laguna La Blanqueada. “El agua está
bajando lentamente en las últimas semanas. Sobre la ruta había 90
centímetros y ahora serán unos 70”, marcó Sandra Dal Bo,
intendenta de Cavanagh.
“Ese
tramo crítico tiene agua desde hace un año y medio, pero hasta
enero al menos se podía pasar”, indicó Johnatan Frisler,
periodista del canal 6 de Corral de Bustos. “Cavanagh, Arias y
Guatimozín están como aisladas, para salir hacia el norte deben
hacer un recorrido enorme, de 200 kilómetros extras, por Santa Fe”,
apuntó Frisler.
Desde
hace un mes apareció una alternativa, pero costosa. Un tractor carga
vehículos en un carretón y los pasa de bando por 200 pesos. “Es
una posibilidad al menos, pero para el que puede pagar 400 pesos de
ida y vuelta”, acotó Dal Bo.
La
intendenta precisó que Vialidad Provincial está ahora
reacondicionando un camino rural, de tierra, que permitiría un paso
alternativo de Cava-
nagh a Corral de Bustos, sin estirar tantos
kilómetros. La tarea recién se pudo iniciar ahora, cuando el
terreno dejó de ser puro lodo.
La
Provincia anunció que sobre ese tramo de ruta hará un alteo, para
levantar su nivel. Pero esa obra sólo es imaginable para el futuro,
cuando el agua que hoy la tapa se desagote. “Para eso hace falta
que abran un largo canal que la lleve hasta el río Saladillo, pero
que no pueden empezar con los campos aún anegados, a los que no
pueden entrar las máquinas”, explicó Dal Bo.
La 11
“Pincharon
la laguna”: esa fue ayer la noticia del día en Pascanas, pueblo
incomunicado con su vecino Laborde por el agua de una laguna que
solía ocupar unas 15 hectáreas, pero que tras tres años lluviosos
ya supera las 80.
Un
canal de 22 kilómetros desde ese sitio hasta el río Saladillo fue
culminado esta semana por las máquinas de Recursos Hídricos de la
Provincia. Llevaban más de un mes en esa tarea. La laguna quedó
“pinchada” por el canal y empieza ya a desagotar. Según quien lo
calcule, el agua podría desocupar la ruta en algunos días o recién
en un mes. Hoy, medio metro de agua no deja ver la ruta en unos 800
metros de longitud.
Mientras,
el paso sólo es posible mediante un carretón que carga vehículos,
tirado por un tractor, y con tarifa ya estandarizada: 200 pesos. Para
los vecinos, representa al menos una salida ante emergencias o
necesidades puntuales. “Si no, el recorrido que hay que dar
representa 140 kilómetros más”, manifestó Javier Solari,
periodista de un semanario local y del sitio Pascanasweb.
Solari
contó que el pueblo no se inundó pero que sí se mantienen desde
hace meses anegadas miles de hectáreas rurales.
“Para
la vida y la economía cotidiana, todo se complica. Por ejemplo, se
imposibilitan o demoran, o cuestan más los trámites que hay que
hacer fuera de una localidad, o la atención en salud, los viajes
para ir a escuelas rurales o de un pueblo a otro, y hasta el acceso
de los proveedores con mercaderías”, añadió Solari.
Fuente:
Fuente:
Fernando Colautti, Dos rutas llevan cuatro meses cortadas, 01/06/16, La Voz del Interior.

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