Barack
Obama será el primer presidente estadounidense en conmemorar en
Hiroshima a las víctimas de la bomba atómica de 1945. El gesto
despierta polémica en Japón, donde se debate sobre una disculpa
adecuada.
por
Martin Fritz
El
camino hacia esta visita histórica fue largo: en 1974, el entonces
presidente estadounidense, Gerald Ford, prescindió de una visita a
Hiroshima, porque no quería poner en riesgo las relaciones con
Japón. En 2008, uno de sus sucesores, George W. Bush, rechazó
tajantemente una visita. Jimmy Carter estuvo en Hiroshima en su
calidad de expresidente y Richard Nixon antes de asumir el cargo.
Desde 2010 el embajador estadounidense en Japón participa en la
ceremonia anual de conmemoración. John Kerry fue el primer ministro
de Relaciones Exteriores de Estados Unidos en visitar Hiroshima en abril de
2016.
Obama,
por su parte, ha dejado claro que no se disculpará por el
lanzamiento de la primera bomba atómica en la historia de la
humanidad. Como consecuencia de la explosión del 6 de agosto de 1945
murieron alrededor de 140.000 personas hasta finales de ese año. “Es
tarea de los historiadores plantear preguntas e investigar”, dijo
Obama al respecto a la televisión japonesa. En cambio, el mandatario
aprovechará su visita para abogar por un mundo libre de armas
atómicas.
Debate
e historiadores
Obama
quiere evitar un nuevo debate de los historiadores. Y es que hasta
hoy día no hay consenso sobre las circunstancias que llevaron al
lanzamiento de la bomba atómica. Según la versión oficial, Estados
Unidos la empleó para obligar a Japón a capitular en la Segunda
Guerra Mundial. En caso de una invasión terrestre aparentemente
hubieran muerto muchos más soldados estadounidenses que las víctimas
japonesas de los dos bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki.
En
efecto, el nueve de agosto, un día después de la explosión en
Nagasaki, el emperador Hirohito estuvo dispuesto a capitular. No
obstante, algunos historiadores opinan que tarde o temprano Japón
hubiera capitulado de cualquier forma y que más bien Estados Unidos trató
de demostrar su poder a la Unión Soviética.
Según
una encuesta, más de la mitad de los sobrevivientes de la bomba
atómica exigen una disculpa. Obama debería dejar claro que el
bombardeo atómico es “inhumano” y “viola el derecho
internacional público”, dice Terumi Tanaka, secretario general de
la Asociación de Víctimas de Bombas Atómicas y Bombas de Hidrógeno
(Nihon Hidankyo). No obstante, los sobrevivientes también quieren
evitar que la disculpa se convierta en un obstáculo para la
eliminación de las bombas atómicas, agrega.
Agresor
o víctima?
Por
su parte, Toshiki Fujimori, otro sobreviviente de la asociación
Nihon Hidankyo, critica la postura del Gobierno japonés, que no
espera ninguna disculpa de Obama. No obstante, esto no debería
sorprender, puesto que desde hace décadas el gobierno usa las bombas
atómicas estadounidenses para resaltar el papel de víctima de su
país. Algunos observadores políticos opinan que los nacionalistas
quieren disimular el propio rol de agresor. Una disculpa
estadounidense obligaría a Japón a disculparse también por sus
propios crímenes de guerra.
Los
países vecinos de Japón ven con ojos críticos la visita de Obama.
Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo que
espera que Japón haya aprendido del pasado para evitar estas
trágicas guerras. El diario nacionalista Global Times, de Pekín,
criticó a Obama por concederle a Japón el rol de víctima.
Asimismo, en Corea del Sur se teme que las víctimas coreanas de la
bomba atómica caigan en el olvido. Según informaciones de sus
representantes, 50.000 coreanos sufrieron el ataque nuclear, porque
habían sido obligados a combatir en el ejército japonés o a
realizar trabajos forzados.
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Fuente:
Martin Fritz, Obama en Hiroshima: una misión delicada, 25/05/16, Deutsche Welle.

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