lunes, 1 de febrero de 2016

Vendió todo en Inglaterra y es voluntario en Rumipal

De Wendover a Villa Rumipal. Charlie Holles trabaja como voluntario en la reserva Pumakawa, donde ya intervino a varios animales

El británico Charlie Holles tiene 68 años y colabora sin remuneración en fundaciones argentinas. En la reserva Pumakawa, lleva meses de tareas y planea quedarse.

por Carina Mongi

Villa Rumipal. Charlie Holles es uno de los tantos voluntarios extranjeros que trabajan por temporada en la reserva de flora y fauna Pumakawa, de Villa Rumipal, en las sierras cordobesas. Pero este inglés triplica en edad a sus pares.

A contrapelo de las reglas sociales regidas por el consumo, y lejos de buscar un rincón tranquilo para dejar pasar sus días, a los 68 años el hombre decidió despojarse de lo material y dedicarse al voluntariado en la “lejana” Argentina.

Vendió su auto, su barco-vivienda y todo lo que no entrara en dos valijas. Con ese patrimonio, transportable con apenas dos manos, decidió viajar a Córdoba. Durante los primeros tres meses, colaboró en una fundación dedicada a la equinoterapia en la ciudad de Córdoba, y desde diciembre lo hace en la reserva de animales del valle de Calamuchita.

Charlie nació en Wendover, un pequeño pueblo de Inglaterra, pero en su ecléctico recorrido vivió en Holanda, España, Escocia y Australia. Fue maestro de escuela, tuvo una empresa constructora, fue ayudante de enfermero en un psiquiátrico y realizó equinoterapia y sanación energética, actividades que sigue desarrollando.

“Siempre tengo interés en la gente que tiene problemas emocionales, sé que puedo hacer algo por ellos”, apuntó.

“Piensan que estoy loco”
“Mis amigos entienden, pero quizás hay otra gente que piensa que este hombre está un poco loco; pero estoy feliz”, reconoció Charlie en buen y pausado español, que aprendió cuando se ocupaba de supervisar obras en construcción para empresas británicas en Andalucía.

El punto de inflexión que lo impulsó a “vender todo lo material” ocurrió un año atrás, cuando estuvo muy enfermo y creyó padecer cáncer de colon, lo que luego fue descartado.

En ese momento, cuenta que se preguntó qué haría con su vida. “Estoy jubilado, no tengo familia, estoy separado de mi esposa y no tengo responsabilidades en Inglaterra”, dice que enumeró. De inmediato, se vinculó en la empresa Project Abroad, que conecta a personas interesadas en colaborar con fundaciones o sociedades sin fines de lucro. El paso siguiente fue emigrar a Argentina.

En Pumakawa, además de ocuparse del banco de semillas y realizar tareas operativas en el cuidado de animales, puede desarrollar su capacidad de “sanación”. Ya intervino al águila Moro, al coipo Timoteo y a Barro, el caballo.

En febrero, volverá un par de meses a Europa de visita y a brindar conferencias y charlas en radios por su actividad, pero ya anticipó que retornará a Villa Rumipal. Se compró una bicicleta con motor, para desandar los cuatro kilómetros que separarán su próxima vivienda con la reserva, ya que no podrá seguir este mismo predio, tal como en esta etapa establece el convenio con la empresa.

Ligero de equipaje
De religión budista, reconoce la particular sensación de haber quemado las naves, que en este caso fue vender el barco que estaba amarrado al río Avon, en el sudoeste de Inglaterra, y en el que vivía. “Es increíble, ya no tengo una base, y si algo pasara, sería difícil, mi base está solamente por dentro. No tengo una casa, un hogar, un barco”, subrayó. “Para mí, la vida es un camino espiritual, todo lo que hago es para mi camino interno, es difícil pero bueno”, sostuvo el hombre.

“Charlie es una enseñanza a tiempo completo”

En la reserva Pumakawa, valoran la sabiduría y la dedicación de este voluntario atípico, que triplica en edad a sus pares.

Kai Pacha, responsable de la reserva de fauna y flora serrana, contó que Charlie Holles es un caso especial, ya que en su gran mayoría, los voluntarios extranjeros que llegan a colaborar tienen entre 18 y 25 años.

“Es una enseñanza para todos nosotros, es un hombre silencioso que tiene una constancia en su filosofía, se relaciona profundamente con los animales, es muy exigente con él mismo, planifica su vida y va haciendo lo que se propone. Acepta nuestra comida y nuestras comodidades rústicas con humildad y sin problemas”, lo describió.

Cada día, Charlie se levanta a las 5.30 a meditar y en verano prefiere hacer sus tareas durante la mañana, para evitar los calores sofocantes.

Pumakawa recibe voluntarios del exterior a través de programas internacionales que contactan a personas interesadas en colaborar con fundaciones o entidades de bien público de otros países.

La reserva de Villa Rumipal cuenta con un predio que conserva y reproduce la vegetación nativa, además de sostener una amplia variedad de fauna, mayoritariamente autóctona.

Fuente:
Carina Mongi, Vendió todo en Inglaterra y es voluntario en Rumipal, 30/01/16, La Voz del Interior. Consultado 01/02/16.
“Charlie es una enseñanza a tiempo completo”, 30/01/16, La Voz del Interior. Consultado 01/02/16.

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