Si bien puso fin a un tenso conflicto, obliga a extender en 130 kilómetros el recorrido hacia Buenos Aires. Los trabajadores que cruzan a diario dejan sus vehículos antes del corte para ser recogidos del otro lado.
por Ignacio Castro
“Yo me vengo desde Banderaló (Buenos Aires) en la moto y tengo la camioneta en un campo del otro lado. Desde allí me voy a trabajar dos leguas mas allá. A la vuelta, a la inversa, y todos los días la misma historia”.
El testimonio pertenece a Luis Carrizo, un vecino de Banderaló (Buenos Aires) que todos los días cruza a suelo pampeano para trabajar en un campo y que, desde que rompieron la ruta 188 para drenar los desbordes del río Quinto, debe ingeniárselas para poder cumplir con sus obligaciones. Pese a los contratiempos que le genera, el lugareño admite: “Si no fuera por estos canales, estaríamos todos inundados”.
Carrizo reconoce que hace casi cuatro años que advierten que el cauce del río Quinto circula con mucha fuerza, pero resalta que nunca lo habían visto como en estos últimos tiempos. “En el pueblo (Banderaló) tuvimos el agua muy cerca y todavía hay algunas quintas inundadas. La gente salió a cortar la ruta y pasó lo mismo de siempre, esperaron esa reacción para recién hacer algo”, dijo el vecino.
Una decisión obligada
La decisión del gobernador de La Pampa, Carlos Verna, llevó tranquilidad a los vecinos de Larroudé (La Pampa) y Banderaló (Buenos Aires), que se veían amenazados por el agua que baja desde territorio cordobés producto del desborde del río Quinto.
Entre estos dos pueblos, la ruta 188 presenta dos cortes transversales distantes a unos 10 metros entre sí y obliga a quienes viajan con destino a Buenos Aires a desviarse unos 130 km por La Pampa hasta llegar a General Villegas y retomar el trazado.
Un móvil policial se encuentra en guardia permanente para dar aviso a los conductores sobre la situación y los desvíos correspondientes.
Dos improvisados puentes construidos de caño y madera ofrecen un precario nexo peatonal que se utiliza para sortear los cortes por donde se descomprime la masa hídrica.
Tal intervención brinda alivio a dos poblaciones, pero concentra la preocupación en los productores que ahora reciben el agua y en los viajeros que deben desviar hasta 130 kilómetros para seguir el mapa de ruta.
Una recorrida efectuada ayer por El Puntal de Río Cuarto por la zona donde convergen las fronteras de tres provincias (Córdoba, La Pampa y Santa Fe) permitió observar en el sector donde fue intervenida la ruta cómo se acumulan bicicletas, motos y vehículos automotores a cada lado de los dos cortes, sobre el kilómetro 402.
“Gracias a Verna nos salvamos de algo peor”
Larroude es una localidad pampeana de algo más de 6.000 habitantes y, hasta antes de los cortes en la ruta 188, se preparaba para quedar en gran parte bajo el agua.
El intendente José Luis Gallotti respira, por estos días, un poco más tranquilo al tiempo que celebra la decisión del gobernador Carlos Verna, pese a pertenecer a otro bando político.
“La decisión de romper la ruta salvó que el agua llegara a Larroude y Banderaló. Lo cierto es que contamos con todo el apoyo de la gobernación, tal es así que el día que se hicieron los canales el propio Verna estuvo hasta las tres de la mañana en la ruta”, sostuvo el mandatario.
Fuente:
Ignacio Castro, Romper la ruta 188 trajo alivio a dos pueblos pero complicó a los viajeros, 16/02/16, El Puntal de Río Cuarto. Consultado 18/02/16.
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