sábado, 16 de enero de 2016

Cañada del Sauce: por la crecida, auxilió a una mujer y después tuvo que ser rescatado

Agua y cerros. El río crea, a cada curva, nuevos espacios por descubrir. Foto: LaVoz

El hijo del intendente de esta localidad de Calamuchita se había arrojado con un gomón para rescatar a una mujer. Pero después la crecida se lo llevó a él.

El hijo del intendente de Villa Cañada del Sauce se tiró en un gomón para auxiliar a una mujer que estaba varada en una piedra, en medio de la creciente del río Quillinzo, pero luego tuvo que ser rescatado él mismo por un policía que se arrojó a las aguas.

El hecho ocurrió alrededor de las 18.15 del domingo en esta apacible localidad del valle de Calamuchita.

El hijo del intendente Norberto Feliciano participaba de un operativo junto a policías y vecinos, quienes finalmente lo asistieron a él.

“Tengo un grupo de Whatsapp en el pueblo. Un vecino manifestaba que había una mujer varada en el río, arriba de una piedra. Estuvo ahí una hora y media parada”, contó el policía Ángel Oyola a Cadena 3.

“Coordinamos el operativo de salvataje con el hijo del intendente. Tiene 34 años y él tiene un gomón. Se tiró y ella saltó al bote. (Pero) el agua lo fue llevando hasta la orilla, donde vecinos y los oficiales rescataron al a mujer”, agregó.

Oyola dijo que, después de sacar a la mujer, al joven “lo empezó a arrastrar la crecida”. “Lo perdí de vista entre el agua. No lo veía. Me había parado arriba de una piedra. Lo alcancé a ver que estaba ahogándose y cuando asomó la cabeza, no dudé y me arrojé al agua y lo salvé”, precisó.

El intendente de Cañada del Sauce dijo que la creciente “llegó de golpe y que a la gente la agarró desprevenida”.

“Se ve que arriba sí había llovido bastante y la creciente llegó cuando había mucha gente en el río”, añadió Feliciano en declaraciones a Mitre Córdoba.

La apacible Cañada del Sauce, con su río de agua mineral

Donde empiezan las Sierras del Sur, sobre el transparente Quillinzo, aparece un pequeño pueblo con más casas de veraneo que habitantes. Tranquilidad, sencillez y naturaleza.

Villa Cañada del Sauce. Con poca señal de celular, un acceso de una veintena de kilómetros de ripio que merecería un mejor mantenimiento y casi sin carteles indicativos que orienten su localización, Villa Cañada del Sauce parece tratar de escaparle al turismo masivo. Sin embargo, el que llega, queda encantado por un rincón serrano apacible y bello, sobre uno de los ríos más puros y cristalinos de Córdoba.

Recostado en el límite entre las regiones turísticas de Sierras del Sur y Calamuchita, surcada sobre el río Quillinzo, que avanza entre rocas y arena blanca, el pequeño poblado tiene más casas que habitantes.

Suma unos 65 pobladores permanentes, “y 82 con la comarca”, precisa el jefe comunal Norberto Feliciano. Pero hay más de 200 viviendas, la mayoría para uso de fin de semana o vacaciones.

“Esta fue siempre una villa porteña en Córdoba”, apunta Mauricio Acosta, nativo del lugar y exjefe comunal. Su ironía es porque los primeros que construyeron sus casas de veraneo eran de Buenos Aires. En los últimos tiempos, se sumaron unos cuantos de Río Cuarto.

Tranqui...
Villa Cañada del Sauce ofrece unas 40 cabañas y casas para alquilar, que totalizan más de 200 plazas disponibles. Con menos de cien habitantes en temporada baja, la población estival puede superar el millar.

En verano, la vida pasa por la calle central, con el restobar y el almacén de ramos generales, el destacamento policial, el dispensario y la comuna como principales espacios. El vehículo de algún turista suele compartir “estacionamiento” con el caballo de algún lugareño. Postales de contrastes que abundan entre calles con pendientes y casas dispersas.

El lugar ofrece paz, naturaleza y la impresión de estar en un sitio que escapó de los lugares comunes de los grandes centros turísticos. Y eso, a pocos kilómetros de esos centros.

Permite disfrutar de los sonidos de las noches iluminadas sólo por la luna y del canto de los pájaros durante la mañana. La contaminación sonora es cosa de otro mundo.

No hay campings ni balnearios, pero sí un río transparente y fresco, de acceso libre, que ofrece piletones y playitas mansas, entre rocas y arenas.

“Aguas que curan”
“Acá nadie extrae áridos del río, muchos nos preguntan por qué, teniendo tanta arena el Quillinzo, la compramos en otro lado, pero es una forma de preservarlo”, apuntó Acosta.

Feliciano cuenta que el Quillinzo nace de las vertientes que serpentean las Sierras de Comechingones, en la zona de Cerro Áspero, y dan origen a los arroyos Guacha Corral, Rodeo de los Caballos y Perdicitas, que forman su caudal y termina en el lago de Embalse.

“No hay otra comuna sobre este río en su parte superior. Somos los únicos que podemos ensuciarlo. Pero lo cuidamos”, enfatiza. La mayoría de la población extrae agua del río para consumo.

“¿Usted se imagina bañarse en un río de agua mineral donde puede beber agua potable y verdaderamente mineral?”, dispara una página web de un complejo de cabañas local.

Dicen que la fama del río es mundial: “Está catalogado por Naciones Unidas como el quinto río del mundo en pureza”, se jacta Feliciano.

Los vecinos aseguran que no se trata de una exageración promocional y le aportan historia: la voz originaria “quillinzo”, de raíces aborígenes, significaría “aguas que curan”.

Ministros y actores

Mirá quién vino. Villa Cañada del Sauce tomó fama inesperada hace dos veranos, luego de que el entonces ministro de Economía Axel Kicillof lo eligiera para pasar sus vacaciones, junto con su familia. El “secreto” de su estadía duró hasta que se cruzó con un turista infidente que no supo guardarlo.

Porteños. Los dueños de la mayoría de las casas de veraneo son de Buenos Aires. Entre ellos, hay actores y políticos que encuentran el mejor remanso para sus vidas urbanas. Osvaldo Santoro y Juan Carlos Ricci son algunos de los artistas porteños con casa de descanso en este rincón. Otros prefieren seguir en el anonimato, para lo que cuentan con la complicidad de los pobladores.

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Un sitio que está cerca, aunque parezca lejos

Hasta no hace poco, en la comuna de Villa Cañada del Sauce el fax y el teléfono fijo eran la principal vía de comunicación.

Luego, se instaló una antena de Personal para celulares. Para los usuarios de otras empresas, la única posibilidad de obtener señal es subiendo cuestas hasta llegar a “los miradores”. Allí suelen verse autos de turistas ávidos por conectarse un rato al mundo. Desde la comuna adelantaron a este diario que están a punto de lograr un tendido para el acceso a Internet.

El pequeño pueblo se encuentra a unos 150 kilómetros al sur de la ciudad de Córdoba, 19 de los cuales son de ripio. Se accede desde Embalse (ruta provincial 5) hacia el sur, o desde Berrotarán (ruta nacional 36), hacia el oeste.

Los carteles indicativos son escasos. El uso de herramientas como GPS salva las dudas. El camino de tierra es transitable para cualquier vehículo, aunque con precaución y sin apretar el acelerador.

En precios, pueden conseguirse cabañas de cuatro a seis personas por valores de 800 a 1.000 pesos por día.

Todo vale para llegar a un rincón con un tramo de río muy disfrutable, en un paraje que parece aún corrido del mundo y que vale conocer antes de que tantos lo sepan.

Fuentes:
Cañada del Sauce: por la crecida, auxilió a una mujer y después tuvo que ser rescatado, 16/01/16, La Voz del Interior.
La apacible Cañada del Sauce, con su río de agua mineral, 16/01/16, La Voz del Interior.
Un sitio que está cerca, aunque parezca lejos, 16/01/16, La Voz del Interior.

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