"No queda nada; está todo mojado", dice angustiado a La Nación, mientras recorre las habitaciones y llora al comprobar el impacto que dejó el temporal.
por Diego Yañez Martínez
Mercedes. Cuando baja el agua, empieza el lento retorno. Al volver a su casa después de ocho días y verla toda inundada, Fidel Julio Carnero no puede evitar angustiarse. Con botas de lluvia y un trapo de piso seca el agua del living, de los cuartos, de la cocina...No hay rincón que no esté mojado. Lo perdió todo. Después de una vida trabajando, se pregunta el por qué le toca sufrir así.
Su mujer, Juana Díaz, está a su lado. Trabaja a la par y llora. Hay momentos que la tristeza no se puede contener. Trata de abrir el cajón de la cómoda -arruinada completamente por el agua- y después de varios intentos con ayuda lo logra. Otra vez el nudo en la garganta. Otra vez la impotencia. Toda la ropa empapada. No queda nada.
"Lloré tanto, tanto... Pero me tengo que hacer fuerte y seguir. Ojalá tuviese más dinero para poder irme, alquilar algo en otro lado. Esta casa era de mi papá", dice Juana. Tiene 68 años y desde los 16 está de novia con Fidel, que tiene 75.
Ambos son jubilados y ganan la mínima, 3700 pesos por mes (en septiembre aumentará a 4200), y apenas les alcanza para subsistir. Ahora, no saben cómo seguir. "Uno deja la vida laburando para nada. Mis primeros trabajos fueron a los diez años en los tambos. Ya estoy grande y no tengo la fuerza para conseguir otro trabajo", se lamenta Fidel.
Su casa está ubicada en la calle 28 y 61, en el barrio Marchetti, antes llamado Pampa Chica, uno de los más afectados. Tiene dos cuartos, uno, el más grande, ya ni siquiera lo podían usar desde la inundación de octubre pasado.
"Con los que el Gobierno no da por lo que perdimos, no nos alcanza ni para comprarnos una silla", expresa afligido Fidel, y recalca una y otra vez que el cuerpo ya no le responde como en la juventud. "No tengo más fuerza. Estoy moviendo cosas y limpiando, y no sabés como estoy. Me falta aire, me ahogo. Tengo mal uno de los pulmones. Hace dos años tuve neumonía y de ahí ya quedé mal . Ojalá tuviese las fuerzas de antes".
Fuente:
Diego Yañez Martínez, La cruda historia de Fidel, el jubilado que perdió la casa que heredó de su papá, 14/08/15, La Nación. Consultado 14/08/15.
No hay comentarios:
Publicar un comentario