miércoles, 22 de julio de 2015

Del desamparo al recurso de amparo

La primera reacción de parte de la comunidad de Jesús María ante las crecidas de febrero y marzo pasados fue contradecir la versión “oficial” respecto de que los daños eran sólo producto de un evento meteorológico extraordinario, inesperado, impredecible.

por Claudio Minoldo

La primera reacción de parte de la comunidad de Jesús María ante las crecidas de febrero y marzo pasados fue contradecir la versión “oficial” respecto de que los daños eran sólo producto de un evento meteorológico extraordinario, inesperado, impredecible.

De hecho, un grupo de 80 vecinos presentó un recurso de amparo ambiental colectivo, que tuvo curso en la Justicia de Córdoba y que obligó al Gobierno provincial a informar un programa de obras a ejecutar sobre la cuenca del río Guanusacate.

Queda por comprobar que ese plan se deje ver en los hechos, en un plazo razonable.

En el amparo, los vecinos plantearon que esos daños se podrían haber morigerado si hubiese habido acciones de protección en la cuenca, por parte de las autoridades provinciales, en las últimas décadas.

El río les llevó la casa y no pagarán el crédito

La crecida les arrebató la vivienda que estaban por estrenar en Jesús María. Adeudaban el préstamo Procrear. Tras largos trámites, al final les fue condonado.

Jesús María. Después de una ráfaga de malas noticias, la familia de Ezio Giachini y Verónica Braida tuvo un respiro: logró que el Banco Hipotecario revisara su caso, luego de meses sin respuesta, y decidiera condonarle el pago de las cuotas que le restaban de su préstamo Procrear. Con ese crédito, habían construido su casa en barrio La Cotita, de Jesús María, que estaban a punto de habitar cuando la crecida del pasado 3 de marzo los despojó de todo. El caso se hizo conocido: de arrebato, el río les llevó la casa y hasta el terreno.

Nunca se les advirtió que era zona de riesgo y el loteo estaba habilitado. La casa estaba en un terreno de 5.700 metros cuadrados donde también había un galpón (que desapareció con la crecida del 15 de febrero).

Todo eso, valuado en cuatro millones de pesos, ahora es parte del río porque en ese lugar no quedó ni una piedra en pie. Antes de las crecidas, las márgenes del río estaban separadas por unos 80 metros de distancia, pero esa distancia se multiplicó por 10 después de las dos últimas.

Fuentes:
Del desamparo al recurso de amparo, 22/07/15, La Voz del Interior. Consultado 22/07/15.
Claudio Minoldo, El río les llevó la casa y no pagarán el crédito, 22/07/15, La Voz del Interior. Consultado 22/07/15.

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