Se realizó el primer simulacro. Resta ajustar detalles y que
los vecinos tengan más información sobre cómo actuar ante una emergencia grave
de ese tipo.
por Mariela Martínez
Río Tercero. El reloj marcaba las 11 del jueves. Durante 15
segundos, sonaron las tres grandes alarmas comunitarias, ubicadas en barrios
cercanos al polo industrial químico de esta ciudad.
Fue el primer simulacro realizado para que los vecinos
empiecen a tomar contacto con la sirena que les avisaría, ya con un sonido más
prolongado, si un escape tóxico grave ocurre. En ese caso, corresponde hacer protección bajo cubierta, es decir quedarse cada uno en un lugar cerrado.
Evacuarse, saliendo a la calle es lo menos aconsejable en esos casos.
Los simulacros (en realidad no son integrales por ahora sino
sólo pruebas de las sirenas) se
reiterarán cada jueves a las 11, por un tiempo.
En el debut, hubo vecinos en varios barrios que ni
escucharon la sirena. Otros no sabían de qué se trataba. Algunos dijeron saber
la razón de ese sonido.
Quedó en evidencia que al municipio le resta mucho por hacer
en materia de concientización. Por caso, un movilero de una radio local hizo
una encuesta a tan solo dos cuadras de una de las sirenas y casi todos los
vecinos respondieron que no la percibieron.
A cinco cuadras y con viento a favor, en un taller mecánico
se preocuparon y preguntaron a los ocasionales clientes qué era esa alarma.
En días previos al primer simulacro, se distribuyó en los
barrios más cercanos un boletín municipal que informaba que cada jueves a las
11 se harían sonar las sirenas, detallando además cómo debía actuar la gente
ante una emergencia química.
Hasta ahora, la ciudad nunca tuvo una situación de este tipo.
El sistema imita a uno que funciona en Bahia Blanca, ciudad con un polo químico
varias veces mayor que el local.
En Río Tercero se empezó a diagramar un esquema tras el
impacto que en 2007 provocó la muerte de dos operarios de una planta química,
por un escape dentro de la industria.
Consejos. El instructivo que se reparte especifica que la
gente debe sellar con cintas sus aberturas, si suena la sirena, para evitar el
ingreso de gases tóxicos. Pero en algunos barrios vecinos al polo fabril hay viviendas muy humildes con aberturas con
vidrios rotos o que no cierran herméticamente.
Ante la consulta, el intendente Alberto Martino planteó ayer, aunque sin
detalles de modalidades, que “está previsto ayudar a esas familias”.
Martino reconoció cierta apatía existente e insistió en que
no se descarta visitar casa a casa, con la colaboración de bomberos, para informar el modo correcto de actuación
ante casos graves.
Desde Defensa Civil también se viene marcando que perciben
escaso interés entre vecinos y hasta en instituciones por el tema.
Reacciones ante la nueva sirena. Un relevamiento realizado
por La Voz arrojó
un resultado dispar respecto a quienes sabían sobre el primer simulacro o bien
sobre cómo protegerse cuando la alarme dispare por un escape químico real.
El viento tenía este jueves dirección norte. Tal vez esa
pudo ser la razón por la cual varios vecinos de barrio Parque Monte Grande,
pegado a las grandes fábricas, admitieron que no escucharon la sirena.
Alejandra Molina contó que “no se escuchó nada” y sorprendida por la consulta
respondió: “Yo viví toda la vida en este barrio. Ni idea de qué iban a sonar.
Acá la gente no sé cómo puede protegerse”.
En ese mismo barrio, Mónica Álvarez tampoco la escuchó pero
aseguró que se informó sobre “qué hacer cuando suene”.
Yésica Ponce dijo que “tal vez” no la escuchó “porque estaba
con la radio fuerte”, pero dijo creer que “la gente del barrio no sabría qué
hacer”.
La joven Yésica Quinteros se mostró informada y respondió:
“Sí la escuché, no me alarmé, era un simulacro”.
Enfrente se ubica barrio Monte Grande. Allí, en varios
comercios no faltaron los comentarios al percibir la sirena. Más de uno admitió
que no tenía ni idea de qué se trataba. En uno, una mujer policía se preguntó
si ante tantas simulaciones, cuando se trate de un caso real la gente iba a
poder diferenciar si era una emergencia o no.
A pocos metros, Mónica Andrés, dueña de una despensa, dijo
que cuando escuchó la alarma varios de sus clientes no sabían qué estaba pasado
y “que varios creyeron que era un vehículo con sirena que estaba pasando por
el barrio”.
En barrio Cerino, cercano al polo fabril pero en otra
dirección, Julio González dijo no haber escuchado la sirena. Fermín Carmona tampoco la percibió pero como
trabaja en una de las fábricas dijo saber qué debía hacer en caso de
emergencias. Laura Rearte destacó que a esa hora “estaba en la salita
asistencial y ahí no se escuchó nada”.
Gisela Zechín circulaba en moto a esa hora cerca del centro
de la ciudad y dijo no haber escuchado nada. Pero comentó que sabía que a esa
hora se haría sonar la sirena: “Le puse el reloj a mi hija a las 11, para que
no se asustara. Pero ella ya sabe cómo debería protegerse porque en las
escuelas dan mucha información sobre eso”, comentó.
La mayoría de los colegios de la ciudad hacen prácticas cada
año sobre cómo actuar en caso de emergencias químicas.
Fuente:
Río Tercero estrenó sistema de sirenas por escapes químicos, 03/01/13, La Voz del Interior.
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