La tercera reserva mundial de petróleo no convencional será
explotada en Argentina por la multinacional norteamericana Chevron con el
sistema fracking. El poder político que firmó el acuerdo se niega mostrar las
cláusulas. Tampoco acepta discutir dos proyectos de ley en el Congreso que
prohíben el fracking, ya rechazados en varios Estados de EE.UU por ser
altamente perjudicial para la naturaleza y las personas.
por Alejandro Olmos Gaona
Hace unas semanas se anunció el acuerdo suscripto entre el
Presidente de YPF, Miguel Gallucccio y el representante de Chevron para América
latina, Ali Moshirii para explotar en conjunto las reservas de petróleo de Vaca
Muerta en la Provincia
de Neuquén. El Plan Piloto supone una inversión en conjunto de 1.000 millones
de dólares para perforar 100 pozos en un área estimada de 290 km², pudiendo
extenderse hasta los 600 km² y futuras inversiones de hasta 15.000 millones de
dólares.
Como en la
Argentina siempre se cultiva el secretismo, fuera de esos
datos no se conocen los términos del acuerdo ni sus cláusulas, que seguramente
serán beneficiosas para la petrolera estadounidense que jamás se compromete en
inversiones que no sean altamente redituables, aún a expensas de la destrucción
del medio ambiente como ocurrieras en el Ecuador, donde ha sido objeto de una
condena multimillonaria.
Hasta hace unos años nada había trascendido sobre estos
yacimientos hasta que Repsol en noviembre de 2011 anunció que se podrían
extraer 927 millones de barriles y que la consultora Wood Mackenzie lo había
calificado entre los mejores del mundo al petróleo a extraerse. En febrero de
2012 un estudio de la consultora Ryden Scott, elevó la existencia de las
reservas a 22.837 millones de barriles en un área estimada de 8.000 kilómetros ,
estimando el Departamento de Energía de los Estados Unidos que se trataba de la
tercera reserva mundial de petróleo no convencional.
Todos los informes de que se dispone muestran que la
explotación intensiva de este sistema permitirá a los países su recuperación
energética, lo que ha llevado a Estados Unidos, Rusia, China a desarrollar las
técnicas adecuadas, para terminar con una dependencia energética y llegar al
autoabastecimiento, sin tomar en cuenta los posibles daños ambientales que ello
pueda ocasionar con el costo en vidas humanas, en contaminación de las aguas y
la inevitable polución debida a las sustancias utilizadas, además del uso
intensivo de grandes cantidades de agua que resultan necesarias para este tipo
de explotación.
Conviene recordar que la fractura hidráulica (fracking)
supone que una vez perforado un tramo de roca desviado, se va aislando por
tramos el que fuera desviado y para ello se utilian cargas explosivas que
perforan la tubería, y se inyecta agua a alta presión, junto con una serie de
aditivos, con el objeto de generar nuevas fracturas en la formación y ampliar
las ya existentes, pudiéndose producir hasta 15 veces por cada uno de los
tramos, con aditivos especificos en cada caso. Uno de los más habituales
resulta ser la arena, para que al quedar atrapada en las grietas, las apuntale,
e impida que se cierren una vez terminada la presurización de la formación.
Además de la arena se pueden introducir hasta casi 400 sustancias, entre las
que figuran 17 tóxicos para organismos acuáticos, 38 tóxicos agudos, 8
cancerígenos probados, 7 elementos mutagénicos, etc. Ácidos, antioxidantes;
biocidas, benceno, xileno, disulfuro de carbono, compuesto de piridina entre
algunos que se han podido detectar, ya que las estrictas composiciones de los
fluídos son mantenidas en el más impenetrable de los secretos por las empresas
que se ocupan de la explotación, a los efectos de evitar todo cuestionamiento
por parte de las organizaciones medioambientales.
En cada perforación se llegan a utilizar hasta 200.000 m³ de agua para
la fracturación. Si se tiene en cuenta que los agentes químicos que se utilizan
pueden suponer un entorno del 2 % del agua introducida, ello nos indica que en
cada pozo se inyectan 4 toneladas de productos químicos altamente
contaminantes. El fluído inyectado en el pozo retorna con posterioridad a la
superficie, después de la operación o después de la extracción del gas natural,
lo que determina que deba hacerse un adecuado tratamiento ya que el liquido es
altamente contaminante, y no existe seguridad alguna que las empresas que
explotan el sistema lo hagan.
Además el fluído inyectado que no salga a la superficie
puede quedar en el subsuelo y penetrar hacia algún acuífero o a la superficie,
con las consecuencias de arrastrar la contaminación.
De acuerdo con algunos informes que hemos podido analizar,
existen riesgos durante la perforación, que consisten en explosiones, escapes
de gas, escapes de ácido sulfhídrico (muy tóxico aún en bajas concentraciones)
derrumbes en la formación de la tubería. Si bien es cierto que los riesgo de
esto ultimo pueden ser bajos, dado la media de perforaciones habituales entre 6
y 8 pozos por plataforma, no hay que descartar la realización de posibles
accidentes.
También como ha sido denunciado por muchas organizaciones,
uno de los elementos preocupantes de la fracturación hidráulica es la
afectación de los acuiferos subterráneos. Cuando se fractura el subsuelo, no
hay que descartar que las fracturas inducidas alcancen un acuífero contaminando
las aguas. También debe tenerse en cuenta el peligro que significa el empleo de
toneladas de productos químicos contaminantes en gran parte, que si bien se
diluyen al 2 %, llegan a los lugares de explotación sin mezclar, y dado la
elevada circulación de transportes por cada plataforma que se estima en no
menos de 4.000 camiones, existe siempre el riesgo de algún accidente. A esto se
debe sumar que las necesidades de fractura entran en conflicto con el suministro
para la demanda local donde se produce la explotación. Ello puede tener
consecuencias perjudiciales para la vida acuática, la pesca y otras actividades
recreativas, como así también para las explotaciones agrícolas y ganaderas.
Sin dejar de considerar la eventual contaminación del aire,
ya que durante los procesos de perforación y fracturación se utilizan gran
cantidad de aditivos muchos de ellos volátiles, se ha constatado el aumento de
sismicidad en los períodos de fracturación hidráulica, debido al sobreesfuerzo
a que se somete al suelo, provocando el desplazamiento de fallas subterráneas,
provocando importantes sismos como el ocurrido en Lancashire (Gran Bretaña)
donde la empresa Cuadrilla Resources reconoció que las perforaciones y
fracturas habían sido la causa de lo ocurrido.
Un estudio realizado por la Universidad de Duke
(EE.UU) mostró que los pozos de agua potable cercanos a los lugares de
extracción tienen concentraciones elevadas de metano “un asfixiante en espacios
cerrados y un peligro de fuego y explosión”, mientras que en la localidad
tejana de Dish rodeada de pozos, el 61 % de las enfermedades registradas estaban
asociadas a contaminantes empleados para la fractura hidráulica.
Debido a tales peligros los Diputados Fernando Solanas (Proyecto Sur) y Fabián Rogel (UCR) han presentado sendos proyectos para la prohibición
del Fracking en la Argentina ,
los que todavía no han sido tratados por ninguna de las comisiones donde fueran
remitidos, mostrando una vez más que siempre se priorizan las urgencias del
Poder Ejecutivo, aunque ello signifique la postergación de discusiones sobre
temas fundamentales que hacen al derecho a una vida sana.
En los estados de Pensilvania, Vermont y Nueva Jersey el
fracking ha sido prohibido, y existen también restricciones en otros lugares,
habiendo advertido el Parlamento Europeo sobre riesgos potenciales y necesidad de
su regulación. Sin embargo es indudable que nada va a detener a las grandes
compañías petroleras en su afán de lucrar a costa de los pueblos y del medio
ambiente, ya que ese ha sido siempre su único objetivo. A esto se suma como un
elemento fundamental que si se explotan las reservas de Estados Unidos, que son
las mayores del mundo, le permitirán terminar definitivamente con la
dependencia energética, que tiene en estos momentos.
Es evidente que más allá de los irrelevantes discursos que
plantean la protección de la biodiversidad, a los dirigentes políticos del
mundo entero poco les importa la preservación de la naturaleza y la calidad de
vida de los habitantes de nuestro planeta, permitiendo explotaciones
contaminantes que continuaran degradándolo con resultados que no son difíciles
de imaginar.
Alejandro Olmos Gaona es Historiador, asesor del diputado Fernando “Pino” Solanas y ex asesor del presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Fuente:
El fracking como el nuevo negocio en perjucio del ambiente, 18/01/13, Parar el Mundo.
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