Es considerado el accidente más grave en una represa
hidroeléctrica de América Latina. La explosión de dos reactores limitadores de
corriente hirió a cuatro técnicos, y derramó al río Paraná cientos de litros
del peligroso aceite Askarel.
El accidente
Ocurrió el mediodía del miércoles 28 de abril de 2004, con
la explosión de los reactores R3 y R4 en el interior de la casa de máquinas
denominada Acaray 2. Los cuatro técnicos heridos fueron Isabelino Alvarez,
Estanislao Ayala Díaz, Antonio González Martínez y Luis Alberto Acuña Alvarez.
Atendiendo el rastro de aceite en la pared, con un diámetro
aproximado de 3 metros ,
la explosión que tuvo lugar fue de grandes proporciones. Los técnicos se
encontraban a una altura aproximada de 30 metros , cuando fueron
lanzados por la onda expansiva contra una valla y la pared.
Efectivos de la
Unidad de Materiales Peligrosos del Cuerpo de Bomberos
Voluntarios del Paraguay (CBVP) llegaron desde Asunción. Utilizando equipos
especiales de protección, trabajaron con personal de seguridad de la ANDE en la limpieza del
lugar.
Testimonios
Luis Acuña, técnico del Departamento Central de Acaray,
relató: "Escuché un zumbido muy fuerte, señal de que algo andaba mal.
Apagué rápidamente el selector 3, pero ya no hubo caso. Fue como en las
películas: se formó una enorme bola de fuego que subió rápidamente hasta el
techo y enseguida el denso humo negro, en forma de hongo. Sentí un calor
terrible y un golpe muy fuerte. Intenté correr, pero me resbalé y me caí. El
piso de la sala de máquinas ya estaba lleno del aceite, que también se
derramaba por las paredes..."
"A las 12:15 se produjo una explosión simultánea de los
reactores R3 y R4, en la sala de máquinas. Cada uno contenía 300 litros del aceite
químico PCB, conocido como Askarel. Estábamos cuatro
funcionarios, con los compañeros Antonino González, Estanislao Ayala e
Isabelino Álvarez. Estos dos últimos directamente ingirieron el aceite que se
les derramó sobre la cara, y resultaron los más afectados", recuerda Luis
Acuña, quien era responsable técnico de maniobras para poner en marcha un
transformador de servicios auxiliares.
"Me levanté y traté de salir, pero entonces vi tendido
en el piso al operador, Isabelino Álvarez. Los otros dos estaban cerca,
totalmente empapados con el aceite. Nos salvamos por milagro, ya que una
barandilla de protección evitó que cayéramos a un pozo de 30 metros de profundidad.
Tratamos de ayudarnos y salir, cuando entraron otros compañeros a
rescatarnos", relata Acuña.
Los heridos fueron derivados al Hospital Área 2 de Ciudad
del Este. "Los que asistimos a los heridos fuimos los propios compañeros,
ya que las autoridades de la ANDE
no reaccionaron. El Hospital pidió 28 millones de guaraníes y los directivos no
quisieron firmar el cheque. Desde entonces empezó nuestra lucha por recibir una
adecuada asistencia a un grave accidente laboral", dice Bonifacio Alcaraz,
encargado de seguridad del medio ambiente en la usina.
El Askarel es un aceite oscuro, similar al aceite quemado de
auto, se caracteriza por no ser flamable y poseer un gran porcentaje de
bifenilos policlorados (PCB), se ha utilizado como aislante o refrigerante en
los transformadores y equipos eléctricos debido a su resistencia a temperaturas
extremas tanto altas como bajas sin cambiar su estado físico.
Los bifenilos policlorados (PCB) son una serie de compuestos
organoclorados cuya producción a nivel industrial la comenzó en 1929 la empresa
Monsanto. Los PCB están considerados según el Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente (PNUMA) como uno de los doce contaminantes más nocivos
fabricados por el ser humano.
Sin embargo, otras fuentes señalaron que la pérdida supera
los 1.500 litros
de aceite Askarel y se necesitaron, en un primer momento, siete camionetas
llenas de viruta para contener y absorber los desechos
Aunque en aquella oportunidad fueron 4 los trabajadores
directamente afectados por el accidente, en pocos meses más el número de
víctimas ascendió a 17 personas, ya que luego de un presunto periodo de
descontaminación que duró dos meses, la
ANDE permitió que se volviera a ingresar a la sala de
máquinas para seguir trabajando, sin asegurarse de que los efectos tóxicos
hayan sido totalmente eliminados.
"En ese momento conocíamos muy poco sobre la alta
toxicidad del Askarel. Hoy sabemos que es un producto muy nocivo, que una vez
derramado tarda entre 70 a
100 años en desaparecer sus efectos venenosos, porque no es biodegradable. Es
así que muchos de los que entramos a trabajar en el sitio, luego descubrimos
que también nos afectó gravemente en la salud respirar en ese ambiente
viciado", afirma Luis Alberto Fernández, delegado del Sindicato de
Trabajadores de la ANDE
(Sitrande) y uno de los que resultaron posteriormente contaminados.
Desde entonces, a través de una serie de medidas gremiales,
los trabajadores víctimas del accidente exigieron a la compañía estatal de
electricidad un plan de asistencia médica que permita tratar y mitigar los
daños a la salud. La mayoría de ellos desarrollaron cuadros hepáticos y se les
aceleró la presencia de otras enfermedades. Isabelino, el más afectado, se
volvió dependiente de la insulina.
Fuentes:
"Sufrimos el más grave accidente hidroeléctrico, que ANDE ocultó", por Claudia Cardozo y Andrés Colmán Gutiérrez, 16/11/09, Última Hora.
Accidente en Acaray revela uso de un aceite altamente tóxico, 30/04/04, abc digital.

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