domingo, 19 de agosto de 2012

Fallas de obras hidráulicas: el accidente de Acaray


Es considerado el accidente más grave en una represa hidroeléctrica de América Latina. La explosión de dos reactores limitadores de corriente hirió a cuatro técnicos, y derramó al río Paraná cientos de litros del peligroso aceite Askarel.

La Central Hidroeléctrica Acaray, tiene represado al río Acaray. La construcción comenzó en 1966, entró en operaciones en 1968 con dos grupos generadores, posteriormente se llevaron a cabo obras de ampliación con la instalación de dos unidades más, que entraron en servicio en el año 1977. La cota de la represa es de 185,3 m y aguas abajo de 115 m. Tiene una potencia instalada de 210 megavatios, con 4 turbinas de 56 m³/s, no obstante está generando unos 150 megavatios. Es gestionada por la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) de Paraguay. La Central Acaray presenta problemas técnicos y de infraestructura.

El accidente
Ocurrió el mediodía del miércoles 28 de abril de 2004, con la explosión de los reactores R3 y R4 en el interior de la casa de máquinas denominada Acaray 2. Los cuatro técnicos heridos fueron Isabelino Alvarez, Estanislao Ayala Díaz, Antonio González Martínez y Luis Alberto Acuña Alvarez.

Atendiendo el rastro de aceite en la pared, con un diámetro aproximado de 3 metros, la explosión que tuvo lugar fue de grandes proporciones. Los técnicos se encontraban a una altura aproximada de 30 metros, cuando fueron lanzados por la onda expansiva contra una valla y la pared.

Efectivos de la Unidad de Materiales Peligrosos del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP) llegaron desde Asunción. Utilizando equipos especiales de protección, trabajaron con personal de seguridad de la ANDE en la limpieza del lugar.

Testimonios
Luis Acuña, técnico del Departamento Central de Acaray, relató: "Escuché un zumbido muy fuerte, señal de que algo andaba mal. Apagué rápidamente el selector 3, pero ya no hubo caso. Fue como en las películas: se formó una enorme bola de fuego que subió rápidamente hasta el techo y enseguida el denso humo negro, en forma de hongo. Sentí un calor terrible y un golpe muy fuerte. Intenté correr, pero me resbalé y me caí. El piso de la sala de máquinas ya estaba lleno del aceite, que también se derramaba por las paredes..."

"A las 12:15 se produjo una explosión simultánea de los reactores R3 y R4, en la sala de máquinas. Cada uno contenía 300 litros del aceite químico PCB, conocido como Askarel. Estábamos cuatro funcionarios, con los compañeros Antonino González, Estanislao Ayala e Isabelino Álvarez. Estos dos últimos directamente ingirieron el aceite que se les derramó sobre la cara, y resultaron los más afectados", recuerda Luis Acuña, quien era responsable técnico de maniobras para poner en marcha un transformador de servicios auxiliares.

"Me levanté y traté de salir, pero entonces vi tendido en el piso al operador, Isabelino Álvarez. Los otros dos estaban cerca, totalmente empapados con el aceite. Nos salvamos por milagro, ya que una barandilla de protección evitó que cayéramos a un pozo de 30 metros de profundidad. Tratamos de ayudarnos y salir, cuando entraron otros compañeros a rescatarnos", relata Acuña.

Los heridos fueron derivados al Hospital Área 2 de Ciudad del Este. "Los que asistimos a los heridos fuimos los propios compañeros, ya que las autoridades de la ANDE no reaccionaron. El Hospital pidió 28 millones de guaraníes y los directivos no quisieron firmar el cheque. Desde entonces empezó nuestra lucha por recibir una adecuada asistencia a un grave accidente laboral", dice Bonifacio Alcaraz, encargado de seguridad del medio ambiente en la usina.

El Askarel es un aceite oscuro, similar al aceite quemado de auto, se caracteriza por no ser flamable y poseer un gran porcentaje de bifenilos policlorados (PCB), se ha utilizado como aislante o refrigerante en los transformadores y equipos eléctricos debido a su resistencia a temperaturas extremas tanto altas como bajas sin cambiar su estado físico.

Los bifenilos policlorados (PCB) son una serie de compuestos organoclorados cuya producción a nivel industrial la comenzó en 1929 la empresa Monsanto. Los PCB están considerados según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) como uno de los doce contaminantes más nocivos fabricados por el ser humano.

La ANDE declaró el estado de emergencia en la casa de máquinas de la Central Hidroeléctrica de Acaray II, mediante la Resolución 19.723, además negó informes y accesos a la prensa, y manejó con total hermetismo lo acontecido. El ingeniero Napoleón González ofició de vocero, declarando que los equipos que causaron el accidente se encontraban en mantenimiento y los técnicos efectuaron una maniobra para su reposición, momento en que se produjeron averías que dieron lugar al siniestro. Esos equipos contenían 20 litros de aceite Askarel, según dijo.

Sin embargo, otras fuentes señalaron que la pérdida supera los 1.500 litros de aceite Askarel y se necesitaron, en un primer momento, siete camionetas llenas de viruta para contener y absorber los desechos

Aunque en aquella oportunidad fueron 4 los trabajadores directamente afectados por el accidente, en pocos meses más el número de víctimas ascendió a 17 personas, ya que luego de un presunto periodo de descontaminación que duró dos meses, la ANDE permitió que se volviera a ingresar a la sala de máquinas para seguir trabajando, sin asegurarse de que los efectos tóxicos hayan sido totalmente eliminados.

"En ese momento conocíamos muy poco sobre la alta toxicidad del Askarel. Hoy sabemos que es un producto muy nocivo, que una vez derramado tarda entre 70 a 100 años en desaparecer sus efectos venenosos, porque no es biodegradable. Es así que muchos de los que entramos a trabajar en el sitio, luego descubrimos que también nos afectó gravemente en la salud respirar en ese ambiente viciado", afirma Luis Alberto Fernández, delegado del Sindicato de Trabajadores de la ANDE (Sitrande) y uno de los que resultaron posteriormente contaminados.

Desde entonces, a través de una serie de medidas gremiales, los trabajadores víctimas del accidente exigieron a la compañía estatal de electricidad un plan de asistencia médica que permita tratar y mitigar los daños a la salud. La mayoría de ellos desarrollaron cuadros hepáticos y se les aceleró la presencia de otras enfermedades. Isabelino, el más afectado, se volvió dependiente de la insulina.

Fuentes:
"Sufrimos el más grave accidente hidroeléctrico, que ANDE ocultó", por Claudia Cardozo y Andrés Colmán Gutiérrez, 16/11/09, Última Hora.

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