por
Leonardo Salgado
La
gobernadora Arabela Carreras, con la venia del gobierno nacional,
planea instalar una planta industrial para producir 20.000 toneladas
diarias de amoniaco, un químico muy corrosivo (sobre todo a la piel,
ojos y pulmones) con un montón de usos industriales, entre ellos la
elaboración de desinfectantes y fertilizantes. La empresa a cargo
del negocio es la multinacional australiana Fortescue Future
Industries; el lugar elegido, Punta Colorada, a pocos kilómetros de
Playas Doradas (la punta se ve incluso desde la playa).
Los
empresarios australianos, que entraron a la provincia de la mano del
director para Latinoamérica de la empresa, el ex puma Agustín
Pichot, producirán su amoniaco a partir de hidrógeno verde, cuya
obtención (a partir del agua) requiere de mucha energía renovable,
por lo que prevén instalar tres parques eólicos con un total de 400
(sí, un cuatro seguido de dos ceros) aerogeneradores. Debe tenerse
presente que el total de aerogeneradores instalados en Argentina
rondan entre 370 [1] y 390. [2] Si la información que trascendió es
la correcta (esperemos que no), toda esa energía renovable
abastecerá solo la planta de producción de amoniaco. Claramente,
400 aerogeneradores ocupan una superficie enorme: si el número de
aerogeneradores por superficie del parque eólico de Pomona se
mantiene (29 aerogeneradores y 4500 ha ocupadas), aplicando una
sencilla regla de tres simple resulta que la superficie que ocuparían
los tres parques eólicos australianos equivaldría a tres veces la
superficie de la ciudad de Buenos Aires: tres CABAs sembradas de
aerogeneradores y una planta de producción de amoniaco tóxico pero
verde sobre la costa del golfo de San Matías, a siete kilómetros de
una de las playas más hermosas y visitadas de la Patagonia, a menos
de 10 kilómetros de un Área Natural Protegida Provincial (Puerto
Lobos), y a muy pocos kilómetros del celebrado Parque Nacional
Islote Lobos.