domingo, 9 de abril de 2017

Lagos cordobeses: el riesgo de terminar como el San Roque


Los Molinos, Embalse, La Viña y La Quebrada están en proceso de eutrofización. En otros más chicos ya se han detectado algas que generan toxinas o malos olores y sabores.

por Lucas Viano

Las extrañas coloraciones verdeazuladas y los olores nauseabundos que emanaban hace unos días del lago San Roque demostraron que su estado de salud es crítico. El deterioro ambiental del lago de Punilla lleva décadas.

La presencia de materia orgánica aportada por las actividades humanas genera la proliferación de cianobacterias y de algas.

Este proceso se llama eutrofización. Los expertos coinciden en que su estado natural ya es eutrófico, pero que durante el verano alcanza la hipereutrofización.

Otros cuatro embalses cordobeses que se utilizan con fines recreativos y para abastecer de agua potable están camino a transformarse en eutróficos y por momentos lo están en el verano. Se trata de Los Molinos, La Viña, La Quebrada y el Embalse del río Tercero.

En tanto, el Piedras Moras se encuentra mesoeutrófico, una etapa previa, de menor degradación. Lo mismo sucede con los diques de El Cajón, de La Falda y de otros menores.

Desde hace varios años, el San Roque, como otros cuerpos de agua de la provincia, está sufriendo un aumento progresivo del proceso de eutrofización y floraciones de cianobacterias que deterioran la calidad del agua”, aseguró Claudia Daga, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Daga explicó que la eutrofización es un proceso natural. “Pero la contaminación humana acelera ese proceso. Se trata de un fenómeno que afecta a los cuerpos de agua de todo el mundo”, sostuvo.

En similar condición
Con otros colegas analizaron la presencia de algas o cianobacterias de interés sanitario en cuatro embalses.

Los cuatro tienen uno o más microorganismos que generan sustancias tóxicas (a nivel neurológico y hepático) y que también pueden transmitir malos olores y sabores al agua.

Algunas especies analizadas también pueden ocasionar obstrucciones en los mecanismos de filtrado de las plantas potabilizadoras.

La mayoría de los embalses de la provincia han evolucionado de un estado mesotrófico a eutrófico en la última década y algunos presentan inclusive una condición hipereutrófica”, aseguró una revisión científica sobre los recursos hídricos superficiales de Córdoba realizada en 2014 por investigadores de la UNC, del Instituto Nacional del Agua y del Conicet.

Ese informe indica que la eutrofización limita el uso recreativo de los embalses y provoca dificultades y mayores costos en el proceso de potabilización.

Cianobacterias
El incremento de nutrientes provenientes de vertidos de efluentes cloacales sin tratar o con escaso tratamiento, el aporte de suelo con contenido de plaguicidas, fertilizantes y las cenizas provenientes de incendios, junto con las altas temperaturas, favorecen el desarrollo de las cianobacterias”, explicó Daga.

Entre ellas, la más preocupante es Microcystis aeruginosa, que es la que causa los colores verdeazulados y el mal olor en el lago San Roque.

Daga señaló que es toxigénica para el ser humano y puede provocar la mortandad de peces debido a la disminución de oxígeno disuelto en el agua.

Esta especie fue detectada en casi todos los embalses cordobeses, aunque en diferentes niveles. Daga descubrió en el San Roque otros seis microorganismos que pueden generar malos olores y sabores en el agua. En La Quebrada fueron cinco.


Las floraciones de cianobacterias son más frecuentes en el verano, incluso hasta mayo si las temperaturas son altas.

Si coinciden con una bajante en el cuerpo de agua, las algas pueden llegar a las tomas de las plantas potabilizadoras.

Daga aclaró que estas instalaciones cuentan con procesos que eliminan las sustancias peligrosas y generadoras de olores como la ozonificación y el carbono activado, tratamientos que encarecen la potabilización del agua.

Para Daga, los problemas sanitarios más graves se dan con las poblaciones que aún consumen agua en forma directa (sin potabilizar) de los diques y con quienes se bañan en ellos porque puede generar dermatitis.

La solución de fondo es conocida desde hace tiempo: evitar que los embalses reciban efluentes cloacales y prevenir los incendios que también aportan materia orgánica en forma de ceniza, como aspectos centrales.

Fuente:
Lucas Viano, Lagos cordobeses: el riesgo de terminar como el San Roque, 09/04/17, La Voz del Interior. Consultado 09/04/17.

1 comentario:

  1. Fundación Campos Largos dique la FLORIDA contaminación con Plomo cadmio y pesticidas

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