Un nuevo informe revela el panorama actual de los alimentos genéticamente modificados en el mundo. La posición de Argentina. El informe completo.
por Lea Ross
Amigos de la Tierra es probablemente la organización no gubernamental más grande a nivel mundial en materia ambiental. “Nos oponemos al actual modelo económico y a la globalización empresarial, y promovemos soluciones que ayudarán a crear sociedades ambientalmente sustentables y socialmente justas”, señalan insistentemente vía web. Y recientemente, acaban de publicar un informe que pone nuevamente en jaque al negocio de los alimentos trasgénicos.
Se titula ¿Quién se beneficia con los cultivos transgénicos?: Una industria fundada en mitos. Fue financiado por la Unión Europea y ya fue presentado el 30 de abril de éste año. El estudio realiza un repaso sobre la situación actual del mundo en materia de conflictos ocurridos por la expansión de los alimentos genéticamente modificados. Las conclusiones se contraponen a los pronósticos que auguran las corporaciones que se benefician con los mismos.
Ante todo, la ONG señala que una de las dificultades de realizar éste tipo de investigación es que gran parte de los datos provienen de las propias empresas y no por entidades más independientes. Aun así, los resultados revelan que, en paralelo con muchas otras economías, el negocio de los transgénicos va por el rumbo a la monopolización del mercado.
Según éste informe, hay 18 millones de agricultores en el mundo que cultivan alimentos transgénicos; esa franja solo representa el 1 % de la población agrícola mundial. Esos alimentos se cosechan en 27 países del mundo. Pero solo en 6 países, se cultivan el 92 % de esos alimentos. Esos países son: Estados Unidos (40 %), Brasil (23 %), Argentina (14 %), India (6 %), Canadá (6 %) y China (2 %). El resto de los países conforman solo el 2 %.
Es decir que nuestro país está tercero en la escala de producción de alimentos transgénicos, al acaparar un 14 % de esos cultivos. Y en Canadá, quinto en la lista, aprobaron el año pasado la producción de huevos de peces genéticamente modificados. “Esta es la primera vez que se autoriza la modificación genética de un animal con fines alimenticios”, señala el informe.
A su vez, el algodón transgénico tiene su peso en el continente asiático. En particular: India, China, Paquistán y Myanmar. Mientras que en Filipinas se cultiva maíz transgénico. En África, solo hay tres países que cultivan alimentos transgénicos: Sudáfrica, Burkina Faso y Sudán. En contrapartida, solo el 0,14 % de la superficie agrícola de Europa es ocupada por la producción de cultivos transgénicos.
Según el estudio, en el año 2011, la venta mundial de semillas se incrementó a casi 34.500 millones de dólares. Y gran parte de éste negociado es manejada por seis compañías: Basf, Bayer, Dow, Du Pont, Monsanto y Syngenta.
Sobre éste mercado monopólico, el informe detalla las vicisitudes que padecen distintos países dentro de éste negocio. Allí sostiene que los agricultores de Estados Unidos, India y Argentina han tenido que utilizar mayores cantidades de agrotóxicos para sus cultivos transgénicos. A su vez, destaca los estudios desarrollados en Argentina y Paraguay sobre los impactos en materia de salud. En el caso de nuestro país, “se han establecido vínculos entre los altos niveles de uso de agrotóxicos en zonas de cultivo con transgénicos y una mayor incidencia de casos de cáncer y defectos congénitos”.
Además, en “Estados Unidos se han identificado 21 especies diferentes de malezas que muestran resistencia a los herbicidas a base de glifosato, y casi la mitad de los agricultores se ven afectados por estas malezas”, señala el informe. “En Canadá, el 12 % de los agricultores de la provincia de Ontario denunciaron problemas con malezas resistentes al glifosato”.
En India, ocurre una situación similar: “Un estudio científico reciente concluyó que hasta el 2010 al menos cinco especies de plagas importantes habían generado resistencia a los cultivos [de algodón] Bt, mientras que en 2005 solamente una plaga se había hecho resistente”.
También el informe apunta una fuerte reducción de cantidad de mariposas monarcas, que podría ser el resultado de la rápida desaparición del algodoncillo, fuente de alimento para estos insectos, en los campos norteamericanos, fruto de los agroquímicos.
Finalmente, el informe saca la conclusión que el problema del hambre en el mundo no tiene que ver con el rendimiento de los alimentos, sino porque previamente hay una prevalencia en los márgenes de la pobreza y la desigualdad: “Más de la mitad de los cereales que se producen a nivel mundial se destinan a alimentar ganado en sistemas intensivos, y aproximadamente 1.300 millones de toneladas de alimentos producidos para consumo humano se pierden o se desechan”.
Para ver el informe ¿Quién se beneficia con los cultivos transgénicos? clic aquí
Fuente:
Lea Ross (@LeandroRoss), Los mitos de los transgénicos, 05/05/14, ECOS Córdoba. Consultado 05/05/14.
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