Detrás de la lluvia del 2 y 3 de abril, detrás de los más de 70 fallecidos y los casi 200.000 damnificados existe un por qué.
por Esteban Tejerina
Los encargados de buscarle una razón a la catástrofe que vivieron las ciudades de La Plata, Berisso y Ensenada, fueron las autoridades del Departamento de Hidráulica de la UNLP. Los integrantes del equipo de ingenieros llevaron a cabo un completo estudio que duró 45 días y fue publicado en mayo del corriente año. En dicho estudio se abordaron algunas razonas por las cuales se dio el anegamiento, tomando como principal punto de vista la hidráulica de la ciudad.
La magnitud de la tormenta, sus casi 400 milímetros y su extensión de 24 horas, fueron algo impredecibles, con la capacidad de exceder cualquier obra diseñada, o cualquier infraestructura. Pero aún con estos números provenientes de un hecho de la naturaleza fue muy común escuchar que la culpa era de la infraestructura de la ciudad y del sistema de drenajes. Sin dudas, esta última hipótesis es válida. Y si el lector se pregunta por qué no hay que descartar esta hipótesis, debe recordar que desde el 28 de febrero del 2008 [1] La Plata tiene advertencias permanentes sobre su situación de riesgo de inundación latente.
Además, siguiendo con los ítems que se abarcaron en el estudio, la infraestructura hidráulica esta prevista solo para eventos ordinarios (es decir, de una menor envergadura) y su capacidad de respuesta es limitada ante situaciones extremas. Esta infraestructura, que se conforma por una red de conductos, fue diseñada hace más de 50 años y, conociendo los cambios físicos y urbanísticos [2] que se dan en cualquier ciudad durante este tiempo, es lógico pensar en la gran cantidad de cuencas que fueron sufriendo transformaciones sustancialmente. Esto produce un gran aumento de los volúmenes excedentes de precipitación y una disminución de tiempo de previsión de inundaciones.
Esta falencia en las infraestructuras, sumado a la falta de estrategias comunicacionales, la ausencia de una alerta meteorológica y el accionar tardío, caótico e insuficiente de las instituciones (Municipio) hacen creer que la búsqueda de un por qué o de un culpable llega a su fin. Pero el estudio no se detuvo en esta hipótesis y trato de ir más allá de lo ocurrido. Para ello implementó un modelo matemático hidrológico e hidrodinámico (SWMM- Storm Water Management Model) que permite realizar la simulación de los procesos de transformación de precipitaciones en caudales y su traslado a lo largo de la red de desagües. Se caracterizaron las cuencas modeladas y se expusieron los datos de la tormenta.
El resultado de la aplicación de este modelo demostró que ante un evento como el ocurrido la incidencia de las obras es poco significativa. Esto significa que la principal hipótesis que se manejaba (la de la mala infraestructura) se dilata en efectos secundarios. Así lo dijo Carlos M. Tucci (un entendido en la materia) que señaló que “es ingenuidad del hombre imaginar que podrá controlar totalmente las inundaciones; las medidas siempre objetivan minimizar sus consecuencias, aún las estructurales”.
En base al estudio de lo ocurrido los días 2 y 3 de abril, los ingenieros proponen algunos puntos a tener en cuenta como recomendaciones, destacando como los más generales la creación de planes que solucionen las carencias detectadas en la infraestructura y la fomentación de la participación ciudadana en cuanto al flujo de los drenajes.
- Aquel año la ciudad sufrió una tormenta de 240 mm. y dejó un saldo de 90.000 afectados.
- Se hace alusión a la transformación de un área rural, a una de alto desarrollo urbano. Ya sea por aumento de la densidad poblacional o por pavimentación de las calles.
Fuente:
Esteban Tejerina, Razones de la inundación, 11/10/13, Llueve sobre mojado.
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