Denuncia de Argentina ante la ONU por posible existencia de armamento nuclear
en Malvinas.
Greenpeace ratificó la importancia de dar estricto
cumplimiento al Tratado de Tlatelolco que, desde su entrada en vigencia en
1969, prohíbe las armas nucleares en los territorios en dominio de los países
signatarios de América Latina, el Caribe y sus zonas marítimas, como modo de
garantizar la desnuclearización de la región y promover el desarme global.
A partir de la denuncia realizada el último lunes por el
vicecanciller argentino Eduardo Zuain ante
El Reino Unido, como país poseedor de armas nucleares,
ratificó Tlatelolco en 1969. En tanto, Argentina lo hizo en 1994, por lo que
impera sobre estas naciones el compromiso de no ingresar armas nucleares a la
zona de aplicación establecida en los artículos 3 y 4 del Tratado.
En 1982, Greenpeace Internacional denunció la presencia de
armas nucleares a bordo del buque HMS-Sheffield. Recién en 2003, el Ministro de
Defensa del Reino Unido, reconoció que algunos de los barcos involucrados en el
conflicto por las Malvinas habían zarpado con cargas nucleares.
Greenpeace reclama ponerle fin a la era nuclear y vela por
el estricto cumplimiento de los Tratados vigentes que establecen limitaciones
al despliegue de armamentos y promueven el desarme global.
NOTA PUBLICADA POR GREENPEACE ARGENTINA EL 1 DE ABRIL DE 2007
Malvinas: 25 años de peligro nuclear
Cuando el buque destructor HMS Sheffield fue hundido durante
la guerra entre la Argentina
y el Reino Unido por las Islas Malvinas, el Ministerio de Defensa británico no
reconoció la presencia de armas nucleares a bordo de ninguno de los barcos que
participaron del conflicto. Como miembros de una red de vigilancia
anti-nuclear, compuesta por entidades civiles, teníamos otra información. Y el
tiempo nos dio la razón.
Es un día frío y lluvioso en Inglaterra en 1982. En el
camino que lleva a la Base
Naval de Portsmouth una figura solitaria se agazapa en el
único refugio en kilómetros a la redonda, una parada de ómnibus. Una fila de
vehículos, incluyendo cuatro camiones de cargas pesadas, uno con equipo de
radio, uno equipado para socorro y un autobomba avanza lentamente. El hombre en
la parada, saca un trozo de papel y toma nota de la hora y una descripción
exacta de los móviles. El es uno de los tantos voluntarios que forman parte de
la red anti-nuclear que vigila el movimiento de las ojivas nucleares y sabe perfectamente
hacia donde se dirigen: a completar las cargas de profundidad a bordo del buque
HMS Sheffield.
Unos meses después, la nave fue hundida. Greenpeace emitió
un comunicado en 1982 denunciando la presencia de armas nucleares a bordo del
Sheffield. Sin embargo, las autoridades nunca confirmaron que hubiese armas en
el buque.
El 5 de diciembre de 2003, el Ministerio de Defensa inglés
admitió por primera vez que algunos de los barcos involucrados en el conflicto
por las Malvinas en 1982 habían zarpado con cargas nucleares dispuestas para
destruir submarinos. Más de veinte años después, el gobierno británico aceptó
que teníamos razón. Pero no es suficiente.
Greenpeace exige el esclarecimiento definitivo sobre si
había o no armas nucleares a bordo del Sheffield al momento en que este fue
hundido, y de ser afirmativo, si éstas lograron ser rescatadas o si permanecen
en las profundidades. El gobierno británico asegura que jamás ingresó armas
nucleares a las aguas territoriales argentinas y que no había ninguna a bordo
del Sheffield cuando este fue blanco de un misil Exocet.
Pero un reporte de la Agencia Internacional
de Energía Atómica de 1991 confirma la presencia de armas nucleares abordo del
Sheffield cuando éste fue hundido. Además, y para confirmar las sospechas, el
Sheffield fue el único barco naufragado al cual se le realizaron operaciones de
rescate por parte de un equipo especializado de buceo, cuya misión era la
recuperación de “material estratégico”.
Es muy difícil creer que no había armas en el barco cuando
este se hundió. Todos los movimientos de armas que se realizaron en el puerto
de Portsmouth durante la guerra de Malvinas fueron monitoreados, y sabemos que
el Sheffield fue cargado con un arsenal nuclear antes de partir. Luego abandonó
Portsmouth y se dirigió hacia el Mediterráneo, desde donde fue redireccionado
hacia el Atlántico Sur. El barco no volvió a tocar tierra, y si descargó las
armas mientras estuvo en el mar, nunca nada regresó a la Base Naval. Entonces
la verdadera pregunta al Ministerio de Defensa británico es cómo y dónde se
retiró el arsenal del Sheffield antes de que se hundiese.
El Reino Unido dejó de desplegar sus armas nucleares en su
flota naval en tiempos de paz, en parte, gracias a la campaña Mares libres de
Armas nucleares, una coalición de organizaciones pacifistas que perseguía el
objetivo de eliminar las armas nucleares de submarinos y barcos, entre los 80 y
90.
En 1991, los Estados Unidos y la Unión Soviética
acordaron el retiro de los misiles crucero submarinos de toda base naval,
aunque cada uno lo hizo unilateralmente y sin compromisos vinculantes. Desde
entonces, la marina estadounidense ha desarrollado la capacidad de equipar con
misiles Tomahawk todos sus submarinos en sólo 30 días.
La marina de los Estados Unidos había propuesto la
eliminación de esta capacidad, pero a fines de 2003 se dio a conocer a través
de la revista “Inside the Navy”, que el ex secretario de Defensa estadounidense
Donald Rumsfeld había decidido mantener vigente esta estructura de la guerra
fría.
Poco tiempo después, el Reino Unido anunció su decisión de
no eliminar su sistema marítimo de defensa, los misiles Trident, sino que serán
reemplazados por armas nuevas, aun no definidas. Greenpeace continúa haciendo
campaña en Gran Bretaña en contra de este proyecto, a pesar de la decisión del
premier británico Tony Blair.
El gobierno de los Estados Unidos aprobó la designación de
fondos para la investigación y el desarrollo de armas nucleares pequeñas y
portátiles, diseñadas para ser utilizadas en el campo de batalla, lo cual
incrementa y extiende alarmantemente la presencia nuclear en tiempos de guerra.
Las armas nucleares no pertenecen a la tierra, pero mucho
menos aún a los mares. La presencia, una vez más, de misiles en nuestros
océanos representa una inmensa escalada de peligrosas armas nucleares,
aumentando trágicamente la posibilidad de accidentes. Lejos de fomentar y crear
mayor seguridad, una inversión de estas características no hace más que
devolvernos años atrás, a un mundo mucho más peligroso.
Notas:
- Para ver el mapa de la zona de aplicación del Tratado de Tlatelolco hacé click aquí
Fuentes:
Greenpeace demanda el estricto cumplimiento del Tratado de Tlatelolco, 01/03/13, Greenpeace Argentina.
Malvinas: 25 años de peligro nuclear, 01/04/2007, Greenpeace Argentina.

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