Durante la presentación del "Plan Nacional de Ciencia,
Tecnología e Innovación Argentina 2020", la Presidente Cristina Fernández
sorprendió con un rescate de los conocimientos de los pueblos originarios, pero
a la vez en una estrategia de clara mercantilización. "Entre otros,
desarrollando cultivos como el yacon y el amaranto, cultivos de los pueblos
originarios, prohibidos por los conquistadores", expresó la mandataria. En
este caso, la contradicción aparece cuando estrecha sus relaciones con
Monsanto, que busca limitar el amaranto porque compite con su soja transgénica.
Incluyendo un proyecto de Ley de Semillas, de la mano del agronegocio que
desaloja indígenas.
Capitalismo en serio. En la introducción de su discurso,
Cristina Fernández hizo referencia nuevamente a la importancia de la ciencia.
Según resaltó la propia Prensa Oficial: "En los países desarrollados como
Japón, Corea o Estados Unidos prima la inversión privada por sobre la pública
pero que ya en países como Brasil la relación se invierte y en "Argentina
fíjense la diferencia abismal". Por eso realizó una llamada muy importante a
los empresarios argentinos. "Nuestro país que se destaca más por materias
primas o recursos naturales" pero subrayó que la clave para el desarrollo "es
que esto se invierta, plata no les falta con lo que han ganado en la última
década", dijo. Y sintetizó: "Con los impuestos el Estado Argentino está
desarrollando ciencia y tecnología para aplicarla a la economía".
Plantas farmacéuticas. Luego de la introducción, la
Presidente hizo foco en algunas plantas, todas relacionadas con el Imperio
Inca. Primero el yacón, que "es un tubérculo parecido a una papa". Y
dijo: "Esto lo está trabajando un
importante laboratorio argentino. No es nuevo, lo trabajaban los incas".
"Es efectivo en el tratamiento de la diabetes". Allí llegó uno de los
pasajes de su oratoria más criticado por la incerteza de su comentario sobre la
diabetes. Pero desde aquí se resalta el
afán mercantilista de la frase: "Hay 80 millones de diabéticos que tienen
alto poder adquisitivo, con lo cual...", dio a entender Cristina.
"Obvio, es para todos, no solamente para los que tienen plata", se
corrigió después.
Siguió Cristina: "El amaranto que tiene los aminoácidos
que necesitamos. Cuando vinieron los conquistadores, los presuntamente
inteligentes que venían a evangelizar, los incas hacían galletitas de amaranto
con figuras humanas. Los obligaron a suprimir el cultivo de amaranto porque la
consideraban un sacrilegio contra la eucaristía. Prohibieron cultivarlo y
castigaban cortándoles las manos". Pues tal vez no sepa la Presidente que
la corporación aliada Monsanto busca también limitar el cultivo de amaranto,
porque resultó que el cultivo se hizo resistente al herbicida Roundup, por
hibridación con las semillas transgénicas. Por lo cual, está siendo considerada
"un yuyo", porque compite con la soja.
"Esto lo conocían los incas hace tres mil, cuatro mil
años", expresó la Presidente. Y agregó: "Hoy el yacón, el amaranto
(kiwicha) la quenoa, son cosas que están demandadas por los grandes países
desarrollados para industria farmacéutica, alimentaria, y sobre este proyecto
estamos trabajando". Antes había dicho: "En nuestro país esta
producción es familiar pero tenemos posibilidades de producirla a escala".
Y sintetizó su visión: "Son culturas milenarias aplicadas con tecnología
moderna". La cuestión retratada ayer como una gran oportunidad presenta al
menos una gran discusión, ya que generalmente los pueblos originarios no
quieren que sus cultivos sagrados se mercantilicen por las farmacéuticas.
Conocimientos. Según comentó por twitter Norma Giarracca, de
Sociología Rural de la UBA, y referente
del pensamiento decolonial: "Perdón, pero quién se alegra de que se meta
una gran empresa para robarle los conocimientos sanadores tradicionales a los
pueblos indígenas". Y luego, ante la idea presidencial, precisó: "Los
Incas... no tenían ciencia, esta es una construcción europea, tenían
conocimientos". Y agregó: "Los conocimientos de los indígenas ahora
son importantes para las empresas. [Los indígenas] los defienden como a sus
territorios. [Debemos] respetar territorios y conocimientos". Hizo
entonces mención de una nota del 2007 sobre los usos de la biodiversidad.
Hasta donde puede saberse, las referencia que hizo Cristina
en el acto fueron de su propia cosecha. Puesto que en el Plan presentado
"Argentina Innovadora" no hay mención alguna a las culturas indígenas
u originarias, mucho menos al amaranto, la quinua o el yacón. Sí hay un
objetivo bien explícito en el área de agricultura que sostiene: "Incorporación
de valor a los granos a partir del mejoramiento genético para generar una
fuerte industria nacional de semillas que abastezca a la producción de los
cultivos mayores y secundarios y genere exportaciones de mayor contenido
tecnológico". La visión biotecnológica está mucho más presente en el
Ministro de Ciencia Lino Barañao.
Pueblos originarios. Aprovechando la referencia a las
culturas indígenas, la Presidente comunicó: "El Salón Colón de Casa Rosada
va a cambiar de nombre y se va a llamar Salón de los Pueblos Originarios. Allí
se contarán las historias que no nos contaban, de la cultura, del conocimiento
y de la ciencia. No las contaron porque hubieran sido autovalorativas y para
colonizar hay que convencer al colonizado que no sirve para nada". La frase
de ayer trae a la memoria otra, desafortunada, cuando Cristina minimizó las
reclamos de la marcha de pueblos originarios en 2010 y respondió: "Creo
que tenemos que ser, por sobre todas las cosas, inteligentes". Para
colonizar hay que convencer al colonizado que no sirve.
El anuncio se hace unos días después de que el Secretario de
Derechos Humanos, Martín Frenada, recorrió la provincia de Formosa. A pesar de
las promesas que le habían hecho a Félix Díaz: "A nuestra comunidad sólo
vino el día 6 y no nos dieron la posibilidad de sentarnos a charlar. Todo
ocurrió muy rápido y la visita resultó muy confusa. Los ancianos querían hablar
y no pudieron. Se quedaron con un sabor amargo", difundieron en su blog de La Primavera. Y agregaron: "Estamos preocupados. No entendemos cómo se
puede conocer a una comunidad con tan poco tiempo. Seguimos apostando al
diálogo pero a un diálogo en serio en donde haya tiempo para hablar y
escuchar".
Valor agregado, valor sagrado. Volviendo a la referencia de
la colonización española, imponiendo nuevos cultivos que eran rentables por
sobre los cultivos autóctonos, que tenían también un valor sagrado, vale otra
referencia. Según "Los piratas de los seres Vivos", un documental de
la periodista francesa Marie Monique Robin, el patentamiento es la continuidad
del colonialismo. Es decir, la situación de colonialidad del saber y del poder
que continúa. No sólo del Norte contra el Sur, sino de la elite blanca y
criolla contra las "minorías" de los pueblos originarios. Aquellos
que con su resistencia pudieron conservar los cultivos que hoy buscan patentar
las empresas para darle "valor agregado".
Recuerdo. El 13 de marzo se cumplieron tres años de la muerte
de la campesina santiagueña Sandra Ely Juarez. Según recordó el periodista
Darío Aranda: "cuando frenaba una topadora que volteaba el monte
ancestral. El paraje San Nicolás (Santiago del Estero) fue testigo de otra
muerte provocada por el modelo de agronegocios". Su corazón, al parecer,
no pudo resistir la injusticia que se estaba cometiendo allí.
Fuente:
Cristina, los indígenas, y las dos agriculturas, 13/03/13, ComAmbiental.
No hay comentarios:
Publicar un comentario