jueves, 8 de junio de 2017

Niños de plomo: la terrible herencia de un pueblo jujeño


Se trata de Abra Pampa en la Puna Jujeña, condenados por la codicia capitalista de los empresarios y mineras, un desastre ambiental que aún no tiene responsables ni culpables, pero que la sufren miles de habitantes.

por Sol de Los Andes

El viernes 2 de junio en la ciudad de San Salvador de Jujuy, se llevó a cabo la etapa de alegatos, para culminar en los meses posteriores con la sentencia, que definirá la responsabilidad del Estado Municipal por el daño causado a niños y adultos de la localidad de Abra Pampa como consecuencia de la contaminación por plomo de la ex fundidora Metal Huasi. En las primeras horas de la mañana, vecinos de la población se reunieron en el centro del pueblo, para poder llegar a la ciudad capitalina, donde se llevaría adelante la primera audiencia de esta etapa del proceso. Más de 40 familias decidieron acompañar con su presencia.

La audiencia fijada para las 8.30 de la mañana, se constituyó en los tribunales de San Salvador de Jujuy, con presencia del Abogado Raid Quintar, como representante de la parte actora, y el Doctor Chacón en representación del municipio. Asimismo, no todos pudieron presenciar la audiencia, porque solo entraron al recinto no más de diez personas.

La historia del desastre
Allá por 1950 se asentaba en el pequeño poblado de Abra Pampa una Gran Empresa de Fundición, Metal Huasi, llegó por autorización y legitimación del gobierno de turno. Dicha fundidora recibía minerales de las empresas Mina Pirquitas, Pan de azúcar, el Aguilar, y de minas de Bolivia.

Abra Pampa en ese momento contaba con un pequeño poblado y aún no se constituía como municipio, mucho menos contaba con autonomía. Por ser el principal centro de congregación de las comunidades aledañas y teniendo en cuenta también la creación del ferrocarril, el pequeño pueblo fue creciendo alrededor de esa gran planta contaminante.

Por las tardes noche, no se podía respirar, flotaba en el aire un humo que provocaba ardor en la garganta”, comenta así un vecino que vivió y creció con esa fundidora.

En 1986, Metal Huasi cierra sus puertas. La fundidora se cerró porque algunos obreros estaban contaminados, según testimonia un ex trabajador. Otros testimonios nos hablan de que en ese tiempo las mineras pagaban sus regalías con materia prima (plomo, zinc, y otros) al Estado provincial. Este las vendía a las fundidoras Metal Huasi, y otras fundidoras ubicadas en Pálpala. En 1986 las empresas cambian su modalidad de pagar al Estado provincial, ya no con materia prima sino con dinero, a la vez produciendo su crisis como del sector minero en esa época, y posterior cierre dejando una gran montaña de escorias en el centro del pueblo, que sería, no el fin de la contaminación, sino el inicio de uno más dañino para los pobladores.

Ya durante la actividad de la fundidora, se hicieron estudios sobre la contaminación, informe que quedó relegado al olvido y ocultado por los gobernantes de entonces, mientras tanto, las ganancias para ellos aumentaban en desmedro de la salud de la pequeña comunidad. Ya por el 2004 se evidenciaba esa contaminación y envenenamiento en los niños principalmente, con muestras que arrojaron un alto porcentaje de la población con saturnismo, es que como consecuencia del elevado porcentaje de plomo en la sangre que poseen, que afecta a los riñones, huesos y principalmente al cerebro, provocando en algunos casos retraso mental, retraimiento o problemas de concentración y en el feto posibles malformaciones.

Como consecuencia de ello, en el 2007 los pobladores deciden organizarse e iniciar un juicio exigiendo que alguien se hiciera responsable de estos daños ambientales.

Bajo la consigna de Pachamama Verde, y demás eslogan pachamamistas en referencia “a la gran preocupación por el medio ambiente” del actual Gobierno de Morales y de los otros que lo antecedieron.

Al día de la fecha nadie se hizo responsable de esta situación tan alarmante en la comunidad, que ya paso a ser naturalizado por los pobladores. Tanto así que en el año 2000 bajo la intendencia del radical Luis Armella, se agravó más aun la situación, ya que se esparció por toda la población estas escorias, cubriendo baches, e incluso en una cancha de futbol.

Mientras Municipio y Provincia se patean la pelota en cuanto a quién va responder por este daño causado a la población, los niños que en el 2000 tenían posibilidades de llevar adelante un tratamiento, hoy ya se ha vuelto totalmente irreversible, generando un alto número de jóvenes que poseen las graves consecuencias del plomo. Consecuencia de ello es el alto número de deserción escolar, jóvenes que ya no pueden estar al nivel de cualquier otro joven que desea superarse y estudiar, el alcoholismo, la drogadicción afecta a esta generación, tras el fracaso en las instituciones educativas y a la falta de atención y contención por las autoridades responsables.

El daño es irreversible, la lucha de decenas de familias con la iniciación de este juicio que está próximo a dar su paso final, quedará en el vacío y quizás solo sea un resarcimiento económico que no solucionará el gran daño ambiental que generó y sigue generando esas escorias del Metal Huasi que en la actualidad sigue fluyendo por el aire, el viento y el agua que consumen las familias abra pampeñas. Condenándolos al fracaso.

La “supuesta remediación ambiental” subsidiada por el BID, que cayó en manos del Gobierno Fellnerista, y en Abra Pampa con la misma línea política con la intendencia de Machaca, en los resultados se evidencia el gran desinterés por subsanar el daño causado a la población, construyendo un “anfiteatro”, que no es apto para el clima de esta zona, con una cancha de césped sintético, sobre el predio donde se asentaba un cartel burdo, con la leyenda de “prohibido pasar, zona contaminada”, el cual hasta el día de la fecha solo están de adorno, ya que no se lo puede usar.

Antes de iniciar un juicio pidiendo que se condene y se impute de responsabilidad al Estado ya sea municipal o provincial, es el Estado quien de oficio debería haber remediado la salud de los jóvenes y niños que quedaron condenados de por vida a llevar en su sangre el plomo. De Abra Pampa no se erradico la contaminación, es latente. Y en el día del medio ambiente, con una campaña pobre del municipio, se cree que con reciclar se deja de contaminar. Sin tener en cuanta cuál es la gran contaminación que hay en la población. Mientras el gobierno siga negociando nuestros recursos naturales, práctica del peor capitalismo saqueador que todo lo mercantiliza, además de dejarnos sin agua, nos dejarán envenenados, y como el norte jujeño es tan menospreciado por todos, no les interesa la salud y mucho menos nuestras vidas.

Fuente:
Sol de Los Andes, Niños de plomo: la terrible herencia de un pueblo jujeño, 07/06/17, La Izquierda Diario. Consultado 08/06/17.

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