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Un derrame de agua pesada radiactiva en la Central Nuclear Embalse, el comunicado de la operadora de la planta, y algunas consideraciones sobre la seguridad de los trabajadores que realizan la extensión de vida de la vieja central.
por Cristian
Basualdo
La empresa
estatal Nucleoeléctrica Argentina SA emitió un comunicado el 20 de
abril de 2016: “Ante informaciones periodísticas referidas a la
planta, vertidas en el día de la fecha, la Central Nuclear Embalse
desmiente lo mencionado por los medios”. Ya en su primer párrafo,
con una desmentida ecuménica que no señala a un medio o periodista
en particular, se revela uno de los elementos discursivos de la
industria nuclear: tiene el monopolio de la técnica y el diagnóstico
de los riesgos. Toda versión que no sea la oficial es mentira, la
información está sacralizada.
Desde sus
orígenes a mediados del siglo pasado, con la creación de la
Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el sector nuclear
argentino procuró imitar sistemas de objetos y acciones pretéritos
de los países centrales. La división territorial del trabajo
nuclear le asignó a Embalse un lugar de jerarquía con la central
nuclear más grande del país. La localidad cambió para siempre su
orientación turística, para convertirse en un pueblo atómico con
la central como destino laboral codiciado, por tratarse de un empleo
tecnológico estable y con buenos salarios.
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La Central Nuclear Embalse fue construida entre 1974 y 1984. Foto: Sr. Flores. |
Una central
nuclear funciona de manera similar a una central térmica de
generación eléctrica, sólo que la fuente de calor, en vez de
provenir de un combustible fósil es de origen nuclear. La fisión
del uranio produce el calor necesario, además de desechos
radiactivos que perdurarán por la eternidad. En marzo de 2012 la
Central Nuclear Embalse alcanzó su vida útil de diseño, que es el
período de tiempo durante el cual se espera que sus componentes
cumplan con las especificaciones técnicas bajo las cuales fueron
construidos (1).
Un spa atómico
El Estado
Nacional dispuso que siga funcionando, para ello implementó el
Proyecto Extensión de Vida (PEV), que lleva casi una década,
arrastra numerosos retrasos y tiene previsto para su tercera etapa
las tareas más sensibles que son el retubado del reactor y el
reemplazo de los generadores de vapor. Otro aspecto a considerar es
el diseño de la central, que proviene de Canadá, país que domina
la tecnología de extensión de vida, y ya no la aplica a sus
centrales debido a los altos costos implicados en el procedimiento
(2). En Canadá cuesta tres veces más que en Argentina, de ahí que
en nuestro país se ocultan los costos reales, y/o no se exigen las
medidas de seguridad necesarias.
En el PEV
participa una armada brancaleone de empresas, sindicatos, obras
sociales y aseguradoras de riesgo de trabajo. Para apreciar el grado
de precarización laboral, basta señalar que más de un millar de
personas prestan servicios con contratos temporarios y recurrentes
conflictos salariales. En tales condiciones, cabe preguntar que
pasará con aquellos trabajadores que padezcan enfermedades
ocupacionales varios años después de concluído el PEV, y no tengan
la cobertura social necesaria para tratarlas.
Lejos de estas
preocupaciones, Nucleoeléctrica sostiene que es saludable trabajar
en la central embalseña. El Estudio de Impacto Ambiental del PEV
analiza los riesgos a la salud de los trabajadores y concluye que en
las 3 décadas de operación de la planta la cantidad de cánceres
encontrados es menor que para una población de similar cantidad. Una
especie de spa atómico donde las campañas para dejar de fumar y la
buena nutrición mejoraron las estadísticas (3).
La desmentida
paradójica
La radiación es
un tipo de energía que puede penetrar en el cuerpo y dañar la
salud. Es un peligro invisible, no lo sentimos, no lo vemos, ni lo
notamos, ni lo olemos. Pero aun así puede matarnos (4). La radiación
ionizante es una causa conocida de cáncer.
Cuando menos es
paradójico que la desmentida de Nucleoeléctrica haya confirmado los
trascendidos: “Al respecto informamos que el día viernes 15 de
abril aproximadamente a las 17:30 hs durante tareas de mantenimiento
en el Edificio del Reactor se produjo un derrame de 10 litros de agua
pesada que mojó parcialmente la ropa de trabajo de 9 operarios”
(5). Sobre el asunto, el biólogo Raúl Montenegro explicó que el
agua pesada en sí misma no es radiactiva: “Si los 9 operarios
hubieran estado en contacto con agua pesada recién adquirida,
obviamente ni siquiera alcanza para noticia, ni hubiera sido
necesaria ninguna aclaración, por lo tanto la conclusión es que
estos operarios estuvieron en contacto con el agua pesada que forma
parte del circuito primario, por ende agua radioactiva”. Histórico
activista antinuclear, Montenegro preside la Fundación para la
Defensa del Ambiente (Funam) y es una figura despreciada por el lobby
nuclear argentino.
Una cosa es
segura, no fue el primer derrame de agua pesada, ni el más grave, y
tampoco será el último. Tomemos por caso el ocurrido el 9 de
noviembre de 2009, cuando un trabajador de mantenimiento mecánico
estuvo expuesto a un ambiente con una alta concentración de tritio
en unas válvulas, debido a un venteo del sistema moderador. El
tratamiento consistió en el incremento de la ingesta de líquidos y
diuréticos por unas semanas, hasta que el trabajador fue dado de
baja "porque terminó sus tareas de parada" según la
versión de la empresa (6) (7).
Síndromes
radioinducidos
Y llegamos al
argumento principal de Nucleoeléctrica, un ladrillo literario con el
que arman sus comunicados: “Cabe destacar que luego de las
mediciones tomadas al personal involucrado, se constató que la dosis
individual recibida fue 20 veces menor al límite anual establecido
según normas internacionales”. El derrame de agua pesada
radiactiva se produjo el mismo día de la Radioprotección en América Latina y el Caribe. Una fecha para recordar que la industria nuclear
y los organismos que la controlan, establecieron umbrales de dosis
para regular sus actividades (8).
Si la dosis es
baja o se recibe en un lapso de tiempo prolongado, hay más
probabilidades de que las células dañadas se reparen con éxito.
Aún así pueden producirse efectos a largo plazo. Un estudio
publicado en octubre de 2015, indica las estimaciones más precisas
de los riesgos de cáncer relacionados con la exposición prolongada
a la radiación ionizante de bajo nivel entre los trabajadores de la
industria nuclear. El estudio incluyó a 308.297 trabajadores de la
industria nuclear de Francia, Reino Unido y Estados Unidos, que
fueron controlados por exposición a la radiación externa, y
seguidos durante una media de 27 años. Los resultados sugieren un
aumento lineal de la tasa relativa de cáncer con el aumento de la
exposición. Contrariamente a la creencia de que las dosis altas son
sustancialmente más peligrosas que las dosis bajas, el riesgo por
unidad de dosis entre los trabajadores era similar a las estimaciones
derivadas de los estudios a los sobrevivientes de la bombas atómicas
en Japón (9).
Se estima que la
dosis de radiación colectiva será mayor durante las actividades de
extensión de vida que durante la operación normal, ya que aumentará
el personal ocupacionalmente expuesto por las tareas a realizar. Los
trabajadores pueden sufrir eventos radiológicos accidentales, como
el síndrome agudo de radiación o el síndrome cutáneo
radioinducido. Siendo este último el más esperable y constituye un
desafío en lo que concierne a la evaluación dosimétrica y a la
determinación de la extensión y profundidad del daño (10).
Respuesta médica
en accidentes radiológicos
Embalse,
miércoles 27 de agosto de 2014, en el Centro Integrador Comunitario
personal de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), brinda una charla
de capacitación sobre radiación nuclear a profesionales de la
salud. La emergencia radiológica está planificada en base a niveles
de organización de la respuesta de complejidad creciente: Nivel 1
asistencia en el escenario del evento, Nivel 2 hospitales locales,
Nivel 3 hospitales de alta complejidad, y Nivel 4 cooperación
internacional (11). En ese momento no había prestadores para los
niveles intermedios.
Como parte de
esta nota se investigó la situación actual del esquema. Respecto al
Nivel 1, si bien existe un procedimiento para hacer frente a
eventuales emergencias médicas (12), el año pasado un trabajador
que sufrió un injuria convencional esperó más de 3 horas el
traslado en ambulancia. Después de este hecho se exigió a las
empresas que contraten servicios de emergencia permanentes en las
obras. Para el Nivel 2 la ARN no precisó un prestador en particular,
mientras que para el Nivel 3 señaló 2 hospitales de la Ciudad de
Buenos Aires (13).
Se llega así a
lo viceral de la cuestión, hay una gran distancia entre la
organización en emergencias radiológicas que figura en los papeles
y la realidad prestacional del sistema de salud. Y no se debe a la
falta de recursos económicos, puesto que Nucleoeléctrica aporta a
la Municipalidad de Embalse una suma anual millonaria mediante un
convenio de asistencia médica. Pero esto no cambió la realidad de
los dispensarios locales, con sus carencias e irregularidades, que
incluye la coexistencia de un dispensario en una clínica privada
(14). En el análisis de la situación corresponde subrayar que uno
de los compromisos asumidos por Argentina para obtener financiamiento
para el PEV fue preparar planes de atención de emergencias (15).
La escribanía
del átomo
El texto finaliza
diciendo que: "Este incidente para la industria nuclear no
constituye un Evento Significativo por lo que no requiere ser
reportado a la Autoridad Regulatoria Nuclear" (16). No obstante
la ARN emitió un comunicado similar "respondiendo a inquietudes
del público". Es de esperar que una empresa tenga ojos para sus
intereses y barra bajo la alfombra sus estropicios, lo extraño es
que el regulador repita a coro las excusas de uno de sus controlados.
Así las cosas cabe preguntar ¿La ARN es un regulador fuerte? ¿O se
trata de una especie de escribanía destinada a refrendar las
actividades de Nucleoeléctrica? ¿Puede un funcionario controlar
correctamente a quien le paga el sueldo?
Para aclarar el
panorama, lo primero a considerar es que en 1994 la CNEA fue dividida
en tres organizaciones: una de ellas retuvo la denominación
original, la otra es Nucleoeléctrica, que se encargó de las
centrales nucleares, y la última el Ente Nacional Regulador Nuclear,
más adelante ARN, constituida por el sector de la CNEA que se
encargaba de la actividad regulatoria desde 1958. Si bien entre sus
filas se encuentran profesionales de incuestionable calidad
científica, los tres entes estatales mencionados están
institucionalmente orientados a legitimar ideológica, científica y
técnicamente la fábula de la seguridad de la que alardea el sector
nuclear.
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Eritema y edema 30 horas despés de la exposición. La imagen no tiene relación con el accidente radiológico que motiva esta nota. Foto: Autoridad Regulatoria Nuclear. |
Como parte de
esta nota le preguntamos a Nucleoeléctrica el motivo por el cual el
comunicado fue emitido varios días después de haberse producido el
derrame. La empresa contestó que tuvo la intención de: "Llevar
tranquilidad a la población debido a que se aludió al evento en
algunos medios de comunicación de manera distorsionada". Además
ratificó que se trató de un evento de consecuencias radiológicas
insignificantes "que no requiere ser reportado a la ARN ni al
público". Esto último, casi contradiciéndose con lo expresado por su gerente general, Jorge Sidelnik: “En una situación de
emergencia no sólo hay que considerar lo que sucede en la planta,
sino también la ansiedad que se genera a nivel social, su temor y su
desconocimiento de estos temas. Somos conscientes que eso se
administra brindando información, sin subestimar lo que el público
pueda llegar a pensar”.
Monsergas
pronucleares
El comunicado de
Nucleoeléctrica fue difundido en facebook por CoolFM Calamuchita, y
tuvo 57 comentarios. A lo largo de los cuales se aprecia la
conflictiva relación afecto- rechazo que produce la energía
nuclear. Afecto al presentarse como una solución, y rechazo al
suscitar peligros y situaciones confusas. Entre los comentarios se
destacan los de Roman, que trabaja en radioprotección en Atucha y
considera que a la empresa se la defiende con fundamentos, no con
agresiones. De esta manera explicó los detalles de su profesión a
cuanta persona encontró en la red social.
Pero los
comentarios de Roman fueron una rara avis en un desierto de monsergas
pronucleares. Repasemos algunas: Lore comentó "Para hablar sin
saber sobran dolobus no ingeniero y/o físico nuclear"; Luciano
dijo "Ignorantes que hablan sin saber... nunca faltan... los
empuja la envidia... igual les puedo asegurar que muchos de los que
hablan mal... después de eso mandan CV a nuestra planta";
Maximiliano señaló "Cuánto pelotudo suelto opinando de lo que
no sabe... O por envidia ya que le encantaría laburar en la Central
y no le da el pinet".
Estos argumentos
asocian la crítica a la energía nuclear con ignorancia y envidia.
La conclusión es inadmisible, porque de ser así Alemania -que
anunció un apagón nuclear- estaría poblada de ignorantes. Es
oportuno traer a colación las palabras del biólogo y periodista ambiental Sergio Federovisky: “La descalificación del otro siempre
recurre a un tótem: “la” ciencia, talismán que anula la
discusión y desvela que quienes critican el desarrollo nuclear en
realidad ocultan finalidades ulteriores y espurias”.
Mente nuclear
estudiantil argentina
Las primeras 3
décadas de la CNEA coincidieron con el auge de la tecnología
nuclear a nivel mundial, sus actividades gozaron de prestigio en
buena parte de la sociedad argentina. De la mano de gobiernos
militares de facto y fuertemente influenciada por la Armada, pobló
distintos puntos del territorio con minas de uranio, reactores
nucleares, complejos fabriles y laboratorios. Después, con el
surgimiento del movimiento antinuclear y los accidentes de Three Mile
Island y Chernóbil, la CNEA desplegó estrategias tendientes a
inocular, en los imaginarios colectivos locales, una nueva opacidad
de conciencia que acepte la cuestionada tecnología.
Esto explica la
propaganda permanente de Nucleoeléctrica en las radios de Embalse, y
las visitas de escolares de la región a la planta nuclear. Tanto
Nucleoeléctrica como la ARN cuentan con programas o estrategias de
comunicación con los alumnos de las escuelas cercanas a los
complejos nucleares. Para aquellos que tachan de amarillista el
discurso ambientalista antinuclear, le proponemos que consideren las
campañas de Nucleoeléctrica, tales como "Ponele energía al
verano" o "El camino del átomo". Una remake -60 años
después- de la publicidad del programa norteamericano "Átomos
para la paz".
Una investigación
de la ARN recogió información en 2012 sobre las imágenes mentales
de los alumnos de los últimos años del secundario, sobre la energía
nuclear, la seguridad de las centrales nucleares, las radiaciones
ionizantes, la regulación de la actividad nuclear y el impacto al
medio ambiente de la energía nuclear. Como estrategia para intentar
comprender en forma más acabada la información recolectada, se
elaboró un Modelo de Mente Nuclear Estudiantil Argentina (MENAR).
Una de las conclusiones del estudio de campo fue que en Embalse la
percepción de seguridad de las centrales es mayor en comparación
con alumnos de otras ciudades (17).
A 42 años del
comienzo de las obras de la central nuclear, Embalse se quedó con
aquel deslumbramiento inicial, y no percibó el declive de esta
tecnología en los países que la desarrollaron. Después de todo,
las centrales nucleares resultaron una manera peligrosa y costosa de
calentar agua.
Referencias
- En marzo de 2012, tras 28 años de operación, la Central Nuclear Embalse alcanzó las 210.248 horas efectivas a plena potencia (HEPP), cumpliendo con la licencia original de diseño. Entonces, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) modificó la licencia de operación mediante la Resolución 98/2012, a fin de prolongar el funcionamiento del reactor hasta las 225.000 HEPP. Finalmente, el 31 de diciembre de 2015 la central salió de servicio.
- El modelo CANDU fue desarrollado por la estatal Atomic Energy of Canada Limited (AECL), que llevó a cabo el proyecto de extensión de vida de la centrales canadienses de Point Lepreau y Bruce, además de Wolsong-1 en Corea del Sur. En el caso de Gentilly-2, gemela de Embalse, se procedió a su cierre y decomisado.
- Estudio de Impacto Ambiental del Proyecto de Extensión de Vida de la Central Nuclear Embalse, febrero 2016, Nucleoeléctrica Argentina SA, pg 50 a 56.
- La frase pertenece a Wenola Paile, Chief Medical Officer de la Radiation and Nuclear Safety Authority Finland, y fue extraída del muy recomendado documental Into Eternity, que trata el dilema ético intergeneracional que representan los desechos nucleares.
- "La CNE necesita para su operación y funcionamiento agua pesada (D2O), que tiene una doble función, la de refrigeración de los elementos combustibles y la de moderación de los neutrones provenientes de la fisión nuclear. El agua pesada no es radioactiva, pero se convierte en radioactiva al someterla al bombardeo de neutrones ya que algunos núcleos de deuterio (D) transmutan en tritio (T), con lo cual se obtiene agua tritiada, en realidad agua pesada con contaminación de moléculas de agua con tritio". Daniel Eduardo Martín, Tasación de la Central Nuclear Embalse y de Agua Pesada.
- Viotto I.D., Dominguez S.C., Stoll E.L., Seguimiento dosimétrico a personal con incorporación elevada de tritio, Central Nuclear Embalse, X Congreso Regional Latinoamericano IRPA de Protección y Seguridad Radiológica, Bs As 12 al 17 de abril de 2015.
- Cabe recordar el derrame ocurrido en junio de 1996. Le ofrecemos al lector dos versiones diferentes, la de Greenpeace y la de la ARN.
- La unidad de dosis efectiva es el Sievert (Sv), y es utilizada para medir diferentes magnitudes en protección radiológica. El límite para personas dedicadas a trabajos con exposición radiactiva es de 100 milisievert (100 mSv) en 5 años, con un máximo de 50 mSv en un año. Para la población general el límite es de 1 milisievert (1 mSv) en 1 año. La unidad de dosis absorvida de radiación ionizante es el Gray (Gy).
- David B Richardson, et al. Risk of cancer from occupational exposure to ionising radiation: retrospective cohort study of workers in France, the United Kingdom, and the United States (INWORKS). BMJ 2015; 351:h5359
- María Emilia Taja, Efectos biológicos de las radiaciones ionizantes, 2014, Autoridad Regulatoria Nuclear.
- Marina Vázquez, María Emilia Taja, Respuesta médica en emergencias radiológicas y nucleares, 2014, Subgerencia Intervención en Emergencias Radiológicas y Nucleares, Autoridad Regulatoria Nuclear.
- El Procedimiento PSM-04 “Organización y Funcionamiento Servicio Médico en Emergencia”, define los recursos humanos, materiales y las provisiones necesarias para hacer frente a eventuales emergencias médicas. Informe de Evaluación de Resistencia Realizada a las Centrales Nucleares Argentinas 2012, Autoridad Regulatoria Nuclear, pg 213.
- El Hospital de Quemados y el Hospital Fernández. Para ver la explicación competa de la ARN sobre la organización actual de la respuesta médica en emergencias radiológicas para la Central Nuclear Embalse hacer clic aquí.
- El presupuesto 2015 de la Municipalidad de Embalse fue el más alto de las localidades del Valle de Calamuchita, incluyó: Ingreso extraordinario financiamiento salud de $ 3.900.000 y Tasa Ambiental de $ 7.350.000. Nucleoeléctrica informó que: "Desarrolla una amplia política de responsabilidad social tendiente a contribuir con el desarrollo de sectores vitales tales como la educación, el turismo y la salud". Con este lenguaje eufemístico la empresa revela una de las maneras de obtener la licencia social en la localidad.
- Contrato de préstamo, Condiciones particulares de contratación, Corporación Andina de Fomento y República Argentina, Proyecto de Repotenciación de la Central Nuclear Embalse, Cláusula octava, 4 II.
- Patricia Jaeggi, Comunicado Nucleoeléctrica Argentina SA, 20/04/16, División Relaciones Públicas, Central Nuclear Embalse.
- Martín Chahab, Percepción sobre la energía nuclear en Argentina: investigación con alumnos del secundario, Autoridad Regulatoria Nuclear, X Congreso Regional de Seguridad Radiológica y Nuclear, Buenos Aires, Argentina, 12 al 17 de abril de 2015.
Lecturas
relacionadas
Vázquez, M.A. y Pérez, M. del R., Guía para la respuesta médica en la fase inicial de una emergencia radiológica, Autoridad Regulatoria Nuclear.
Gómez Lende, Sebastián, División territorial del trabajo y circuitos espaciales de producción: la Industria Nuclear Argentina (1950-2007), Caderno de Geografia, vol. 20, núm. 33, enero-junio, 2010, pp. 16-57 Pontifícia Universidade Católica de Minas Gerais Belo Horizonte, Brasil.
La inserción de la tecnología nuclear en el entorno simbólico de la cultura humana, 21/07/16, No Queremos Inundarnos.
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