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| Arroyito. La ruta 19 es una de las más complicadas por el agua. Y los problemas se extienden más allá de las tranqueras. Foto: Pedro Castilo/ LaVoz |
Viven
en el interior del interior. Son los pobladores y trabajadores de la zona
rural, que habitan lejos de las localidades más grandes que concentran las
obras.
por
María Laura Ferrero
El
Tío. “Todos los caminos rurales están bajo agua. Hay campos que la semana
pasada tenían la soja lista para cosechar y ahora se está pudriendo sin poder
hacer nada. Da mucha pena”, dice con resignación José Luis Rueda, productor
agropecuario y presidente del Consorcio Caminero de El Tío.
La
entidad mantiene y cuida los caminos que abarcan 220 kilómetros al sur de esta
localidad del departamento San Justo. Desde principio de la semana pasada, el
agua entra sin contención y busca una supuesta salida natural que hace años
está abandonada y sin canalización. “Vamos con los tractores a buscar a la
gente que quedó atrapada o llevamos mercadería a los que se quedan cuidando sus
propiedades”, señaló.
Desde
que comenzó la inundación, Rueda no para. El viernes ofreció que lo
acompañáramos para mostrar lo que padece la gente que trabaja en la zona rural.
“Las autoridades están preocupadas por las poblaciones y eso lo entendemos,
pero cruzando la tranquera también hay muchas necesidades y desolación. A veces
pareciera que estas personas son ciudadanos de segunda”, apuntó.
En
el recorrido nos encontramos con Jorge Castelina, quien se abría camino entre
el agua en un tractor que tiraba un carrito donde iba su hijo, con la mujer y
los nietos. “Los estoy llevando a La Francia porque el agua está a punto de
entrar a la casa”, relató el trabajador rural. “Cada vez es peor la situación”,
agregó, mientras subía con el vehículo a la ruta nacional 19, donde en varios
tramos el agua supera la carpeta asfáltica y no se puede saber por dónde se
circula.
La
misma resignación en los ojos se le nota a Ofelia Cotela, que tiene su casa con
un pequeño quiosco a la vera de la ruta 19, a unos cinco kilómetros del pueblo.
Hay más de 40 centímetros de agua adentro y su patio está inundado. Trabaja en
un emprendimiento que hace embutidos, pero desde hace una semana no va porque
también está bajo el agua. “Desde 2007 que estamos pasando por esta situación”,
explica.
Una
gran pileta
La
difícil situación que atraviesa la región movilizó a todos los sectores. El
viernes se reunieron productores afectados con empresarios y autoridades del
municipio.
Para
graficar lo que sucede, el productor Claudio Carignano explicó que en esta zona
se formó como una “gran pileta” y que las vías del ferrocarril y la ruta 19 son
una barrera de contención que detiene las aguas, que descienden del sur hacia
el norte, con destino final a la laguna Mar Chiquita.
Los
técnicos del municipio y la Provincia realizan limpieza de alcantarillas y
puentes sobre la ruta. También se empezaron a colocar bombas arroceras para
descomprimir el agua que amenaza a la población.
Pero
desde el lunes, con ayuda del Gobierno provincial, el intendente de El Tío,
Fernando Rossi, confirmó que se comenzará con la limpieza de ocho kilómetros
del arroyo Los Guevara, desde hace años abandonado y tapado de árboles.
Para
Carignano, esa limpieza será sólo un paliativo para descomprimir la grave
situación. “Hay que buscar soluciones integrales para no atravesar otra vez
esta situación. Para ello debemos sistematizar toda la cuenca”, afirmó.
La
Provincia autorizó a las municipalidades de El Tío y de La Francia a limpiar
los tramos más cercanos al ejido urbano y a desviar los líquidos hacia el
norte.
También
se refuncionalizaron viejos puentes, canales y alcantarillas que atraviesan la
ruta 19.
Por
otro lado, Vialidad Nacional permitió al municipio de Arroyito romper la ruta
19 para descomprimir la zona urbana.
Pérdidas
Los
productores agropecuarios afirmaron que las pérdidas son incalculables. Roberto
Blangino, dueño de una empresa de máquinas viales, indicó que “la mayoría de la
cosecha está perdida”.
Alfredo
Ricca, propietario de una empresa que fabrica derivados de la soja, tiene su
planta bajo agua en la entrada al pueblo. “La semana pasada estábamos contentos
porque la cosecha era excepcional. Ahora el panorama es desolador”, dice.
Los
diques, repletos
San
Roque. El dique tiene sus dos válvulas de evacuación abiertas al 100 por ciento
desde el viernes. La situación genera una crecida mayor del río Suquía, aguas
abajo, por lo que en la ciudad de Córdoba la costanera seguirá cortada al
tránsito al menos por varios días.
Todos.
Los diques de Córdoba están repletos, incluso aquellos que hace muchos años que
no llegaban al nivel del vertedero. Es el caso de La Viña, en Traslasierra.
Liberar. Desde hace meses,Recursos
Hídricos dispuso abrir válvulas y compuertas para que liberen agua antes de
llegar a los vertederos.
Fuente:
María Laura Ferrero, Vivir bajo el agua, donde la ayuda tarda o no llega, 17/04/16, La Voz del Interior. Consultado 17/04/16.

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