domingo, 1 de mayo de 2011

Empalme Graneros en el recuerdo


El inicio de la conformación de los barrios de Rosario coincide, generalmente, con el año 1880. Allí se da un primer proceso importante de inmigración al país, en su mayoría europeos que buscaban un lugar con mayores oportunidades económicas. Así fue que a principios de ese año se instala la primera chacra en la zona cercana al arroyo Ludueña. José Ortolani, inmigrante italiano, es uno de los primeros habitantes del barrio y comienza de alguna manera con la historia de lo que más adelante sería Empalme Graneros. Aquellos primeros habitantes instalaban chacras para la producción de alfalfa, que luego vendían a los comerciantes para sus caballos, el medio de transporte de la época. 

Durante muchos años el barrio fue un sector de descampados y con sólo una calle abierta que era Juan José Paso, antiguo camino real que llevaba por un lado a los pueblos del norte, como Alberdi, y por otro lado a Córdoba. Actualmente transformada en avenida y eje comercial donde miles de personas transitan diariamente.

Cuando se comienza a instalar el ferrocarril, se abre una estación de trenes en este sector, más precisamente en calle Chaco entre Almafuerte y Reconquista, donde se hacían los cambios de vías para trasladar los vagones con granos hacia el puerto. Esta estación 'Empalme Graneros' le da el nombre finalmente al barrio.



Osvaldo Ortolani, actual presidente de la vecinal de Empalme Graneros y la quinta generación de su familia en el barrio, señaló que: "... comienza a poblarse y a constituirse allá por 1905. La población es ciertamente marginal ya que ésta es una zona baja y siempre fue considerada de riesgo por las inundaciones. Empalme Graneros sufrió 17 inundaciones a lo largo de su historia", subraya Ortolani, y agregó: "La unidad de la gente del barrio se da por varias causas. Partimos de una zona aislada, una historia de 120 años de aislamiento. La Escuela dentro del barrio, los clubes del barrio... Los chicos y las chicas se conocían allí. Ocurren las desgracias de las inundaciones, y el ser humano ante las desgracias y el miedo se une, y esto también fue causa de la identidad y la unión de este barrio".

La gran inundación
La madrugada del 26 de abril de 1986 se produjo una crecida del arroyo Ludueña. La inundación afectó a 7 barrios, 20 mil viviendas y 80 mil personas. Las calles y casas de Empalme Graneros estuvieron anegadas durante tres días, hubo vecinos que permanecieron en los techos y otros se mudaron a los terraplenes del ferrocarril. El intendente de la época, Horacio Usandizaga, calificó al hecho como una "catástrofe histórica y sin precedentes".

El doctor Daniel Gurevich tenía 34 años cuando tuvo que sacar las historias clínicas de sus pacientes a la calle porque se le inundó la casa. Hoy recuerda la bronca que tuvo con la gente que fue a mirar la desgracia ajena. Ese sentimiento se repite en varios testigos del momento. 

Osvaldo Ortolani contó que: "Después de las inundaciones del '86, más precisamente los seis meses que siguieron, la mortalidad en el barrio se multiplicó por 20, es decir si cada mil personas una se moría ahora pasaban a ser 20 las que se morían. Comenzamos a analizarlo y no lo podíamos ver, no encontrábamos el motivo, hablábamos con los médicos. Pero no tardamos mucho en darnos cuenta que el hecho de pasar tantas inundaciones, la gente vio perder muchas veces, sus cosas, sus recuerdos y su vida. Esto generó que la angustia bajó tanto las defensas que las enfermedades avanzaron por sobre manera".

Nunca Más Inundaciones (NU.MA.IN)
La bronca se tradujo en lucha y así nació NU.MA.IN, a una semana de la inundación y bajo la forma de una asamblea popular.

Leonildo Foresto fue un símbolo de la tozudez de todo un barrio para enfrentarse tanto a las adversidades de la naturaleza como a las trabas del poder político. Recordó que su compañero de ruta, Domingo Polichiso, se paró en la puerta de su casa y lo miró fijo durante algunos minutos "Esta va a ser la más grande de todas", le dijo. El agua llegó intempestivamente, aunque ellos tenían un sistema de alarma con los pueblos de la cuenca del arroyo.

Foresto recuerda todavía el día -30 de abril de 1986- que alrededor de mil vecinos fueron a las vías del Ferrocarril para reclamar que las autoridades de Ferrocarriles Argentinos los atendieran. Empezaron con una protesta simbólica, pero muchos llevaban picos y palas, así que terminaron rompiendo tres rieles, lo que impidió el paso de trenes por esas vías durante tres días. Lograron que les construyeran 12 alcantarillas para abrir el terraplén, que hasta entonces hacía de dique de contención del agua.

"Foresto, nunca más inundaciones", le gritó una vecina, subida a una silla durante la asamblea fundacional de Nunca Más Inundaciones. Estaban todos embarrados, "Muchos gritaban, era inmanejable. Pero yo decía que había que dejar que se sacaran la bronca".

La unidad fue el único requisito que puso Foresto para formar parte de la comisión que se iba a crear. Decía que si se desintegraba el reclamo en distintas agrupaciones, perderían el tiempo. Así que junto a Polichiso convocaron en la misma comisión al histórico dirigente comunista Virgilio Ottone y al sacerdote Agustín Gullian. "¿Junto al cura? Me van a echar del partido", se quejaba Ottone cuando lo llamaron, pero se hicieron amigos. Después de esto, a Don Virginio el partido comunista lo desprecia, y a Gullian la cúpula del clero lo saca del barrio y lo aísla, en forma de castigo.


Para que no hubiera roces, la comisión tuvo dos presidentes, Polichiso y Ortolani. Foresto era el secretario. Durante diez años se reunieron todos los miércoles. Se convirtieron en expertos en hidráulica, con el aporte del director municipal del área, Hugo Orsolini. No se cansaron de golpear puertas, convocar a reuniones, exigir a las autoridades el dinero para las obras, resistir las iniciativas que pusieran en jaque la transparencia y las consecuentes interrupciones de la represa sobre el Ludueña.

"Nosotros no íbamos sólo con los reclamos. Llevábamos el pedido y las respuestas. Así, en lo inmediato, apenas terminaron las inundaciones, pedimos lo más urgente -rememoró Foresto-. Logramos la limpieza de los tubos aliviadores, así como el cambio de los chapones del Aliviador número 2 para hacerlos de material, el acondicionamiento de las cunetas, el dragado del arroyo y la limpieza de los tubos. Todo eso formaba el primer tramo de los pedidos. Sin dejar de apuntar a la solución definitiva, que era la represa". El viejo vecinalista también reconoce al ex vicegobernador de la provincia Gualberto Venesia, cuya participación fue permanente y esencial para destrabar algunos momentos álgidos de las discusiones.

Con los años, en la provincia hubo otras inundaciones. Las de Cañada de Gómez en noviembre de 2000 y las de Santa Fe en abril de 2003 le dejaron una huella. "No sabíamos que estábamos haciendo algo tan trascendente. Lo hacíamos porque teníamos que hacerlo... después de las inundaciones de Santa Fe, me invitaron al Concejo de esa ciudad, y cuando anunciaron mi nombre todos los asistentes se pararon para aplaudir la lucha de Empalme Graneros. Yo creo que la clave fue la unidad", señaló Foresto.

Sus primeros afiches, con los que empapelaron la ciudad en 1986, -siempre sin aporte económico de ninguna entidad oficial- decían "Señor gobernador de la provincia, señor intendente de Rosario, señores concejales, Ferrocarriles Argentinos: hay accidentes que se pueden evitar ejerciendo el poder con honestidad y responsabilidad". Las fotos de la calle Juan José Paso totalmente inundada cerraban el mensaje escrito en letras negras. Y otro, en letras rojas, decía "Nunca más permitiremos perder el sacrificio de toda una vida".

El 4 de diciembre de 1995, se inauguró la represa que les permitió dejar de mirar al cielo cada vez que llovía. "Cada obra que se realice se debe a la unidad del pueblo de Empalme Graneros", decía por entonces un cartel de chapa al lado de la vía firmado por NU.MA.IN.


El martes pasado se conmemoró el 25 aniversario de la gran inundación de Empalme Graneros. Osvaldo Ortolani insistió en la necesidad de que "la provincia acelere los tiempos para llevar adelante el aliviador III, una obra indispensable para que eso no se repita", y recordó que "los trabajos se habían anunciado para marzo pasado, pero aún no hay avances".


Se trata de una obra que se llevará adelante en dos etapas. La primera fase es la construcción del conducto Sorrento y la segunda, el conducto Grandoli, que permitirá que el caudal del arroyo Ibarlucea desemboque directamente en el río Paraná.


Mientras Ortolani insistió en que "la situación empeora a medida que se siguen impermeabilizando los terrenos para loteos en localidades aledañas"; desde el Ministerio de Aguas y Servicios Públicos adelantaron que es inminente la puesta en marcha de la licitación del primer tramo, al tiempo que se anunció la firma de un convenio con la Universidad Nacional de Rosario para llevar adelante la segunda etapa. 


El dirigente hizo hincapié en que: "lograr en aquellos años las obras necesarias, como la represa Ludueña y el aliviador II, para tener un nivel de seguridad considerable contra las inundaciones costó muchas peleas, movilizaciones y viajes a Buenos Aires y Santa Fe".


A más de dos décadas de aquellos logros, Ortolani señaló que el crecimiento demográfico, la canalización del Ibarlucea que lo llevó de 2,5 metros a 25 metros de ancho a lo largo de 21 kilómetros. y las urbanizaciones en las localidades aledañas del oeste y noroeste de Rosario (Funes, Roldán e Ibarlucea) "vuelven a poner en riesgo esta zona de la ciudad".


El dirigente barrial recordó que "el propio gobernador Binner anunció que en marzo iban a comenzar las obras de la primera etapa del aliviador III y que se iba a firmar un convenio con la Universidad. Pero ya estamos al final de abril y no pasó nada".


Para Ortolani, "el tiempo que se está perdiendo es muy valioso, ya que a medida que continúan los loteos para urbanizaciones se siguen impermeabilizando sectores que eran lagunas. A eso se suman canalizaciones clandestinas y las que llevó adelante el Estado, lo cual contribuye a disminuir cada vez más el nivel de protección contra desbordes en la zona".


Según detallaron desde el Ministerio de Aguas, Servicios y Medio Ambiente de la provincia, la cuenca del Ludueña incluye a los canales Salvat e Ibarlucea, y a las localidades de Rosario, Roldán, Funes, Granadero Baigorria, Capitán Bermúdez, Ibarlucea, Ricardone, Pérez, Zavalla y Pujato.


Veamos el siguiente video, para escucharlo sin problemas diríjase a la parte inferior derecha de este blog y pause la musicalización del mismo.


Fuentes:
Rodrigo Mold, "Empalme Graneros: Los Orígenes De Una Ciudad Dentro de Rosario", www.cronicasderosario.com.ar 15/10/2008.
Sergio Roulier, "Empalme Graneros, a 16 años de la gran inundación", La Capital 27/04/2002.
Sonia Tessa, "Cuando el agua tuvo su nunca más", Página 12 23/04/2006.
"A 25 años de su peor inundación, en Empalme Graneros piden una obra", La Capital 26/04/2011.
empalmegranerosweb

1 comentario:

  1. vivo desde hace 20 años en la provincia de Cordoba en el norte ,aca donde la sequia tambien nos aflije cada año peor. pero en el 86 estaba en Rosario soy nativa de barrio Ludueña mi familia se inicio en Solis y Junin se de lo terrible de las dos cosas la seca y la inundacion por eso llover no se puede hacer PERO si las obras para evitar la inundacion ¿ QUE LES PASA a nuestros dirigentes que no escuchan ?.Ester Rundo de De Lorenzi

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