Un
terremoto de gran magnitud, con varias réplicas, se registró en el sur de
Japón, en una zona donde hay varias centrales nucleares, aunque ninguna fue
afectada. Buscan más víctimas entre los escombros. Se suspendió el servicio del
tren bala.
Al
menos 9 muertos y 760 heridos es el saldo del terremoto de magnitud 6,5 en la
escala de Richter que sacudió en la noche del miércoles y la madrugada de ayer
la isla de Kyushu, al sur de Japón. El temblor se produjo a una profundidad de
11 kilómetros, con epicentro en la región de Kumamoto y no se emitió alerta de
tsunami. Además de provocar incendios por escapes de gas, el sismo agrietó calles
en la ciudad de Kumamoto, donde los edificios se balancearon violentamente. Más
de 16 mil casas quedaron sin luz y al menos 6 mil están sin agua y gas. Un bebé
de 8 meses fue rescatado de una casa derrumbada y se teme que aún haya más
víctimas bajo los escombros. Es el primer terremoto que alcanza casi el nivel 7
desde el que, en 2011, generó un devastador tsunami que arrasó el nordeste del
país, causó la muerte de más de 18 mil personas y provocó en Fukushima la peor
crisis nuclear desde Chernobyl.
Varios
sismos sacudieron la isla japonesa de Kyushu -la segunda más poblada del país,
con más de 13 millones de habitantes- y dejaron cuantiosos daños materiales en
la región sudoeste, donde se encuentran varios reactores nucleares que, según
los operadores, quedaron indemnes. El terremoto además afectó la ciudad de
Mashiko, 900 kilómetros al sudoeste de Tokio, y dejó unos 1100 evacuados. La
policía recibió constantes llamadas con avisos de que varias personas quedaron
atrapadas bajo las ruinas de sus casas. El gobierno declaró el estado de
catástrofe natural y envió medios suplementarios de intervención y auxilio,
incluidos soldados de las fuerzas de autodefensa. “Las sacudidas causaron
víctimas y expreso mis condolencias a sus allegados. Haremos todo lo posible
para evitar una segunda catástrofe por las réplicas y responder de manera
adaptada a las necesidades”, declaró el primer ministro Shinzo Abe.
El
terremoto, ocurrido el miércoles a las 21.26, hora local, fue seguido de varias
réplicas secundarias, una de las cuales fue de magnitud 5,7, otra de 6,4 poco
después de medianoche y una última de 4,8 registrada en las primeras horas de
ayer. “Hemos localizado zonas de desastres con un helicóptero equipado con un
sistema de infrarrojos y es de temer que el balance se agrave”, declaró por su
parte el ministro de Gestión de Desastres, Taro Kono.
El
sistema de advertencia precoz facilitó la prevención a los ciudadanos segundos
antes del primer temblor. La cadena local NHK difundió imágenes impresionantes
de los temblores gracias a sus cámaras que se activan automáticamente. Una de
ellas mostró el castillo de la ciudad de Kumamoto, con parte del tejado y sus
muros muy dañados. Asimismo, decenas de casas quedaron destruidas total o
parcialmente y se declararon varios incendios. Unas 40 mil personas se
refugiaron en centros abiertos en edificios públicos, donde recibieron comida y
mantas. La prefectura de Kumamoto estudiaba evacuar un hospital que corría
riesgo de derrumbe, en tanto un tren de alta velocidad que no transportaba
pasajeros se descarriló en Shinkansen.
“No
se acerquen a edificios frágiles porque es muy posible que se produzcan nuevos
temblores”, insistió el portavoz gubernamental Yoshihido Suga, y pidió a los
habitantes “actuar con calma y ayudarse mutuamente”.
Según
el servicio meteorológico, los temblores fueron de una intensidad igual y hasta
superior a la del sismo del 11 de marzo de 2011. La compañía que suministra
energía a la región, Kyushu Electric Power, aseguró que ninguna anomalía fue
registrada en la central nuclear de Sendai, donde se encuentran los únicos
reactores en servicio del país.
Japón,
situado en la conjunción de cuatro placas tectónicas, sufre cada año más del 20
por ciento de los sismos más fuertes del planeta.
Fuente:
Fuente:
El fantasma de Fukushima, 15/04/16, Página/12. Consultado 17/04/16.
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