Ocurre
en Pozo del Molle; las calles son ríos; la producción agropecuaria no se puede
mover y hoy se decretó la suspensión de las clases.
por Gabriela
Origlia
Córdoba.
La provincia tiene una Venecia propia, Pozo del Molle, a 200 kilómetros de la
capital provincial en el departamento Río Segundo. El pueblo -cuya actividad
principal es la producción agropecuaria- lleva un mes con sus calles como río,
y la situación empeora por las lluvias de la última semana. Hoy declararan la
suspensión de las clases por tiempo indeterminado.
"No
sólo el agua está cubriendo el pueblo, sino que estamos asistiendo a su
hundimiento", grafica el intendente Carlos Salvático a La Nación.
Hay
construcciones como la iglesia y el banco que bajaron 15 centímetros. Explica
que hace 40 años las napas freáticas estaban a metros; hoy están en la
superficie. "Caminamos sobre un suelo gelatinoso", describe.
A
su entender "la naturaleza y la mano del hombre se conjugaron".
Señala que hay "cientos" canales clandestinos y taludes no
autorizados levantados en zonas rurales. Las obras desviaron el agua que
terminó inundando la zona urbana.
Con
una retroexcavadora la Municipalidad construyó un anillo circular que rodea a
la ciudad, para tratar de drenar el agua y que no siga ingresando.
"Pero
son 20 metros cúbicos por segundo los que pasan, el caudal de un río, es
imposible frenarla", señala. Los canales ejecutados tiene capacidad para
redireccionar tres metros cúbicos por segundo.
La
mitad del pueblo, donde viven unas 7 mil personas, está bajo agua. Aunque está
todo listo para asistir a evacuados, la gente no quiere abandonar su casa y,
por ahora, recibe ayuda en el lugar.
Todo
se complica. Por ejemplo, la Cooperativa de Luz está haciendo una línea de
12.000 voltios nueva y cuando fue a instalar los postes a un metro de
profundidad ya estaba el agua. En el caso de la iglesia, las columnas internas
está hundidas en aproximadamente cinco centímetros, con grietas en el sector
frontal.
Hay
casas que debieron ser demolidas por el peligro de derrumbe que presentaban y
otras están apuntaladas.
Sandra,
una vecina de la zona céntrica del pueblo, señala a este diario que la
"peor parte se la llevan los que viven hacia afuera" pero que los
edificios del centro son los que presentan "daños, fisuras y grietas por
la suba de las napas".
Los
problemas empezaron a presentarse en los últimos meses del año pasado y con las
lluvias de este verano y de las últimas semanas la situación empeoró. Los
tambos de la zona ya no pueden mover la producción porque los caminos rurales
se han transformado, literalmente, en ríos.
La
suspensión de las clases es por prevención ya que los chicos y docentes deben
cruzar calles anegadas y hay temor por la basura que arrastran y los animales.
"Desde
hace dos años sufrimos inundaciones muy grandes que duran por el transcurso de
dos meses, son verdaderos caudales de agua, como ríos, por la magnitud y la
fuerza que corre el agua por las calles del pueblo. Históricamente nunca había
pasado esto, a pesar de que se habían dado situaciones de mucha lluvia",
añade Salvático.
Virginia
Riaudo, hija de un productor agropecuario de la zona, define a la situación
como "desesperante. Hay que hacer algo; los caminos son ríos con mojarras.
Es imposible seguir así".
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El intendente de Pozo del Molle culpa a los productores por las inundacionesFuente:
Gabriela Origlia, Por las inundaciones, Córdoba tiene su propia "Venecia" hace un mes, 11/04/16, La Nación.
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