martes, 21 de enero de 2014

Monsanto habla de activismo rentado en su contra y financiamiento europeo

Busca instalar la idea de que, detrás de la protesta, hay intereses económicos relacionados con la puja por los mercados de granos. Quiere contrarrestar así la imagen negativa que genera en la sociedad.

por Leonardo Brochero

En Monsanto, aseguran que son víctimas de una campaña de desprestigio encabezada por grupos ambientalistas y asambleas de vecinos, tanto en Malvinas Argentinas como en Río Cuarto. La asimetría de poder resulta abismal, pero la empresa insiste en que ella es blanco de un hostigamiento interesado. Los ejecutivos repiten que “los activistas” trabajan para favorecer a los agricultores de Europa, donde están prohibidos los cultivos transgénicos que son un emblema de la multinacional. Sostienen que los ambientalistas son rentados y que reciben financiamiento de varias organizaciones no gubernamentales del viejo continente.

Monsanto busca generar la legitimidad social que hoy no tiene. Para eso, desde que comenzó a operar en la provincia, viene haciendo una fuerte inversión en publicidad, e intenta mejorar su relación con la prensa. En ese marco se inscribe la visita que organizó la semana pasada para un grupo de periodistas de Río Cuarto, Córdoba, Montecristo y Malvinas Argentinas a la estación experimental de Fontezuela, y a la planta de semillas de maíces Dekalb en Rojas, Buenos Aires, que también es de su propiedad.


Por otro lado, aunque sin decir todo lo que efectivamente piensa, juega a desacreditar la protesta social. Si bien en público se  limitan a hablar de “activismo profesional”, fuera de micrófono, los ejecutivos de la multinacional de origen norteamericano aseguran que se trata de grupos financiados por organizaciones no gubernamentales europeas.

Sostienen que los ambientalistas que operan en Córdoba reciben dinero para atentar contra sus intereses. Pero no sólo eso; también sostienen que trabajan para favorecer los intereses de los agricultores de los países de Europa que, salvo excepciones, no autorizan los cultivos transgénicos.

Cuestión de intereses
Según el discurso de Monsanto, el trasfondo de todo es una disputa por los mercados. Dentro de esa lógica, los productores “orgánicos” europeos tendrían que hacer frente a costos más elevados, con rindes que están muy por debajo de los que dan los cultivos genéticamente modificados.

Los ejecutivos de Monsanto quieren difundir su “verdad” al público general, y le ponen nombre y apellido. Las ONG que supuestamente financian la campaña de desprestigio contra los transgénicos en general, y contra la multinacional en particular serían “Tierra”, “Bios”, “Red de Acción Ecologista” y “Amigos de la Tierra”, entre otras.

Sin embargo, consultado por los periodistas en una de las charlas informales que tuvieron lugar durante la visita a las plantas de Monsanto en Buenos Aires,  un ejecutivo de la multinacional dijo ignorar si los miembros de la Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos reciben dinero de esas ONG.

Los transgénicos no bajaron el uso de agroquímicos
Por otro lado, los propios directivos de la firma admiten que parte de las denuncias que hacen los grupos ambientalistas -muchas de ellas basadas en datos oficiales- son ciertas.

Por ejemplo, Francisco Do Pico, gerente de asuntos gubernamentales de Monsanto, reconoció que durante los últimos 20 años hubo un aumento “exponencial” en el uso de agroquímicos.

Una de las promesas centrales de la empresa -que sus semillas transgénicas permitirían reducir la cantidad de herbicidas e insecticidas- se cae así a pedazos.

Según datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes de Argentina, el volumen de agroquímicos empleados en el país aumentó nueve veces entre 1990 y 2012. Pasó de 34 millones de litros a comienzo de la década del 90, a más de 317 millones de litros hace dos años.

Sin embargo, Monsanto tiene una original explicación para este fenómeno. Según Do Pico, el aumento en el uso de plaguicidas "es por el mal uso que hacen de ellos los productores". Es decir que la culpa no es de la empresa, sino de los productores.

Cuesta creer que Monsanto promueve una agricultura que reduce la cantidad de agroquímicos que se utilizan, habida cuenta de que el glifosato es justamente uno de los productos estrella de la multinacional.

Por otro lado, en una charla informal con los periodistas, el propio Do Pico reconoció que en algunas problaciones muy expuestas a los agroquímicos hay tasas elevadas de cáncer y malformaciones, como lo demuestran los estudios realizados por el equipo de la investigadora de la UNRC Delia Aiassa o el doctor Damián Verzenassi, de la Universidad Nacional de Rosario, que encontró un incremento de 90 % en las tasas de incidencia del cáncer desde 1997 a esta parte.

Sin embargo, cuestionó la rigurosidad con la que se hacen los estudios, y dijo además que esas investigaciones “no demuestran” que exista una relación causal entre la exposición a los agroquímicos y el incremento de los casos de cáncer.

“El ambientalismo profesional logra atemorizar a la población”

Para Adrián Vilaplana, gerente de asuntos corporativos de Monsanto, la empresa debe informar mejor a la comunidad urbana sobre lo que harán en Río Cuarto y sobre cómo funciona la agricultura moderna.

A pesar de la situación vivida en 2013, en Monsanto tienen una visión optimista para este año. Adrián Vilaplana, gerente de Asuntos Corporativos de Monsanto, considera que están dadas las condiciones para que, a través de más información, más claridad y más transparencia, y con generación de debates, puedan explicar de qué se trata la agricultura que la empresa propone y a qué apuntan las inversiones que están haciendo en Córdoba. “Creo que así se desenmascara al activismo profesional y al ambientalismo profesional. Decimos que se desenmascara porque a través de un montón de falacias e información incorrecta logran atemorizar a la población y a la comunidad”, afirmó.

La empresa reconoce que tiene que mejorar la comunicación con la comunidad como una medida esencial para destrabar los conflictos que se fueron generando. “Tenemos que trabajar muy fuerte en información más clara y más simple pensando en la comunidad urbana, no la rural. Porque la población rural sabe cómo es la agricultura moderna, entiende las buenas prácticas, entiende la siembra directa, la biotecnología, todo lo que implica la revolución tecnológica en el campo. Río Cuarto y Córdoba capital, en cambio, demuestran evidentemente que la ciudad vive de espaldas al agro y la agricultura. En toda crisis hay una oportunidad, en este caso para abrir un debate y una discusión, para hablar y que la gente entienda”, recalcó.

Vilaplana  dialogó con El Puntal de Río Cuarto, en el marco de la visita que un grupo de periodistas de Río Cuarto, Córdoba, Montecristo y Malvinas Argentinas, hicieran a la estación experimental de la empresa en Fontezuela, en cercanías de Pergamino, y a la planta de clasificación de semillas de maíces Dekalb en Rojas (Buenos Aires).

Con respecto a lo sucedido en Río Cuarto, donde el intendente Juan Jure se opuso a la habilitación de la estación experimental que ya está construida, cree que en realidad fue debido a no haber hablado con claridad a la comunidad. “Debimos haber explicado mejor el proyecto, porque las estaciones experimentales siempre han existido, desde hace más de 100 años. Siempre ha existido el mejoramiento vegetal y el trabajo de investigación”, señaló el licenciado Vilaplana, para añadir que en el caso de Río Cuarto era de mejoramiento de maíz y de soja.

“Uno piensa en el porqué de la reacción que se generó, por qué tomó esa decisión el intendente, y es evidentemente producto de la falta de información y no lo podemos responsabilizar a él, sino a nosotros por no haber sido lo suficientemente claros. De haberlo hecho más simple, seguramente sería una decisión técnica y menos política, como sucedió”. 

A su juicio, todas las actividades económicas, de investigación, industriales, tienen que estar atadas a decisiones técnicas, tanto de ambiente, como de regulaciones municipales y provinciales, y no decisiones políticas. “Entonces evidentemente tendríamos que  haber hablado más claro y más fuerte. Y no dejar que tomen la iniciativa quienes defienden un modelo que es contrario a la agricultura moderna. Que es contradictorio, incluso, con la realidad de Río Cuarto, porque es la capital agrícola de la provincia, que se haya generado este nivel que revela que el ambientalismo profesional ha sido más efectivo que la industria agroalimentaria en explicar su propio negocio” explicó Vilaplana.

Un espacio donde trabajar
Villaplana aseguró que en la respuesta que Monsanto ha dado a la resolución del intendente Jure se dejó en claro que no se realizará manipulación de agroquímicos en el tratamiento de las semillas en la estación experimental. “Nuestro técnicos que trabajan en campos de experimentación de variedades viven en la zona, en la comunidad. Y necesitan un lugar donde reunirse a trabajar. Del mismo modo que se reúnen los ingenieros y técnicos del INTA, o los ingenieros en la Universidad. Notros creemos que podemos tener un espacio físico donde poder trabajar en lo que es elección y evaluación de semillas extraídas de los campos de producción y experimentales en Río Cuarto es importante”, enfatizó, y agregó que  para eso despejarán todas las dudas que se puedan generar: “Si la duda se generó en base a la cura de esas pequeñas cantidades de semillas, lo hemos propuesto como una mejora al proyecto”.

Para el directivo de Monsanto, lo importante es sacar del tema la discusión política, porque a su juicio esto hizo que el tema se sobredimensionara y se amplificara por la desinformación. “Las empresas que hacemos negocios agrícolas tenemos que hablar más claro. Si no ocupamos el espacio en los medios, en la opinión pública, perdemos ese espacio y lo ocupa otro. Si no damos información correcta, dejamos lugar para que otros originen rumores, mitos y cosas que se acrecientan. El intendente y la comunidad son víctimas de la desinformación”, puntualizó.

Explicar el negocio agropecuario
Adrián Vilaplana hizo un llamado a las empresas agroalimentarias a salir a explicar cómo funciona el negocio, de manera que se despejen las dudas sobre la actividad.

“La idea es que den un paso al frente, sin temor, y que expliquen cómo es la agricultura moderna. Que es conservacionista, que cuida el suelo, que hace siembra directa, que se hace con biotecnología moderna. Que se explique con claridad cómo se hace agricultura hoy a diferencia de cómo se hacía hace 40 años donde era mucho más agresiva con el medio ambiente, donde los enormes arados rompían la capa fértil del suelo”.

“La agricultura cambió -enfatizó- eso le cambio la cara al campo y al mismo tiempo generó mucho desarrollo a la ciudad. Río Cuarto 30 años atrás no era el mismo que es hoy. Si se explica cómo se hace el trabajo en el campo, la comunidad urbana se puede quedar tranquila porque la forma en que se hace agricultura es la correcta. Y si alguien hace agricultura de forma incorrecta tiene que ser sancionado, censurado y condenado. La única forma de que este modelo sea exitoso es haciendo prácticas agronómicas correctas”.

Fuente:
Leonardo Brochero, Monsanto habla de activismo rentado en su contra y financiamiento europeo, 21/01/14, El Puntal de Río Cuarto.
Jorge Vicario (jvicario@puntal.com.ar), “El ambientalismo profesional logra atemorizar a la población”, 21/01/14, El Puntal de Río Cuarto.

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