domingo, 22 de septiembre de 2013

Los ritmos de la naturaleza y la privatización del sol

por Antonio Elio Brailovsky

Queridos amigos, volvemos a señalar que vivimos en una sociedad que olvida los ritmos de la naturaleza y que presiona a la gente para que prefiera el sitio privado de un centro comercial antes que el espacio público de un parque. La nuestra es la única cultura en la historia humana en la que el desconocimiento de la naturaleza juega un importante rol económico y político.

Esto nos es espontáneo ni ingenuo. Entre nosotros, existen importantes grupos de interés que lucran con la destrucción del medio natural al que pertenecemos y que nos sostiene. Pueden seguir haciéndolo porque hay demasiada gente que ha olvidado esa pertenencia y cree que la naturaleza es algo lejano y no el agua que bebe y el aire que respira.

Por eso nuestra insistencia en compartir la percepción de los ritmos de la naturaleza.

En esta entrega ustedes reciben:
Un texto de Manuel Gálvez, en el que describe el ciclo de las estaciones en los espacios verdes de la Ciudad de Buenos Aires. Pertenece a su novela Nacha Regules, publicada en 1919. Allí usa como recurso un clima de melodrama muy recargado para llamar la atención sobre la trata de mujeres, un tema que el país del Centenario quería olvidar. También denuncia la complicidad de los sectores del poder, sin la cual ese infame negocio no podría existir en esa época ni en la nuestra.
Un informe sobre el reciente proyecto del gobierno español de imponer un elevado impuesto a la generación de energía fotovoltaica por parte de los particulares. Esto hará que sea más caro producir electricidad en casa que comprarla a las empresas monopólicas del servicio público. Clic aquí
Estos temas parecen muy técnicos pero tienen una enorme incidencia sobre la vida cotidiana de la gente. España es uno de los países de Europa con más horas de sol intenso al año. Gracias a este recurso gratuito, muchos edificios armaron su sistema de aprovechamiento solar para ahorrar energía y producirla en casa. Este proyecto significa que tendrán que abandonar sus instalaciones que aprovechan la energía solar gratuita para tener que pagar la que ofrecen las empresas.
De un modo comparable, en Argentina los particulares que producen electridad no pueden venderla a la red pública. Son buenos ejemplos de cómo las empresas asociadas con algunos Gobiernos fabrican crisis energéticas para poder cobrar más caros sus servicios. Va como documento adjunto.

La obra de arte que acompaña esta entrega es el retrato que Gustav Klimt hizo en 1883 de su mujer, Emilie Flöge. A diferencia de los cuadros de fuerte contenido erótico que son sus obras más conocidas, aquí tenemos el clima sereno de una amorosa dedicación. La vemos, con su orgullo de jardinera, posar junto al laurel de jardín que acaba de florecer.

Como aquí también florecen, quiero saludarlos en el comienzo de la primavera (y del otoño para los amigos del Hemisferio Norte).

Un gran abrazo a todos.

Antonio Elio Brailovsky

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¡Septiembre! ¡Primavera! Buenos Aires con sus calles arboladas, sus parques, sus plazas; los largos paseos que forman al río encantadora vereda, florecía mágicamente, se manchaba de verde, de todos los matices del verde. Se dijera que la mano del Infinito retocaba el gigantesco cuadro un poco descolorido que le entregara el invierno, exacerbando el esmeralda de los parques ingleses; agotando, en las copas de los paraísos y en el musgo, el amarillo de Nápoles; arrancando violentamente de las frondas el manto suave y aterciopelado hecho de azules, de tierra, de Siena y de tintas neutras, para vestirlas con un áureo traje que el amarillo aurora y el sepia y el cobalto hacían claro y vibrante; vaciando en los grandes parques todo el óxido de cromo de su paleta cósmica; rejuveneciendo a los sauces, en un genial abuso de ese pigmento que nos trae el recuerdo de fantásticos reinos tropicales; y haciendo estremecer los mediodías en ensueños de oro. ¡Oh primavera  de Buenos Aires, llena de gracia y de armonía, sin los embadurnamientos de las tierras cálidas, sin el cromatismo espeso de los países del sol, sin la pesadez de las co­marcas donde la naturaleza adormece las energías humanas! ¡Oh primavera de Buenos Aires! El oro llueve del cielo con musical ritmo y parece también surgir de los árboles y las plantas y las hierbas: envuelve los edificios; exalta de vigor y de luz los rostros humanos y enciende los ojos de las mujeres, en ansias de amar. ¡Oh primavera de Buenos Aires!


Manuel Gálvez: “Nacha Regules”
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Fuente:
Antonio Elio Brailovsky, Los ritmos de la naturaleza y la privatización del sol, 19/09/13, Defensoría Ecológica.

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