A tres meses de la catástrofe, un fiscal reclamó al Hospital
de Niños que informe si alguno de ellos murió como causa de la catástrofe. La
trama sanitaria en el marco de la investigación penal.
por Martín Soler
La justicia penal platense volvió a poner en foco de su
investigación la posibilidad de que durante la inundación trágica ocurrida el 2
de abril fallecieran niños que nunca figuraron en los listados oficiales de
víctimas fatales. Lo hizo a través de un oficio enviado por el fiscal Jorge
Paolini al Hospital de Niños, para que se den precisiones sobre las
circunstancias en que 13 niños murieron en días posteriores a la inundación.
La causa que lleva adelante ese fiscal se tramita en el
fuero penal, en paralelo a la que lleva en lo contencioso y administrativo,
Luis Federico Arias. Paolini es quien debe indagar sobre las responsabilidades
políticas de la catástrofe.
Con varias líneas de investigación en su tintero judicial,
la última medida de prueba adoptada fue, en efecto, enviar un oficio al
Hospital de Niños de La Plata ,
que apunta a determinar si existieron menores de edad muertos por causas
directas de la inédita lluvia.
Se trata de una lista con la identidad de trece menores fallecidos, de entre 2 y 12 años de edad, que fue despachada desde la oficina de la fiscalía de Delitos Complejos, para determinar “fecha de ingreso y egreso” de las criaturas, según se desprende del documento oficial.
Se trata de una lista con la identidad de trece menores fallecidos, de entre 2 y 12 años de edad, que fue despachada desde la oficina de la fiscalía de Delitos Complejos, para determinar “fecha de ingreso y egreso” de las criaturas, según se desprende del documento oficial.
En el escrito al que accedió Diagonales los investigadores
piden detalles y precisiones “en el caso de que el paciente registrara ingreso
entre los días 2 y 4 de abril, se requiere el envío de copia certificada de su
respectiva historia clínica”. Con un escrito y 29 palabras, Paolini profundizó
la pista sanitaria de la catástrofe y inauguró la trama infantojuvenil de
potenciales víctimas.
Las identidades de los menores surgieron de compulsar los
certificados de defunción emitidos por el Registro de las Personas bonaerense. Una
de las víctimas, de 2 años de edad, murió el 10 de abril víctima de un cáncer
intestinal. La justicia intenta determinar si necesitó asistencia médica
durante la inundación o en las horas posteriores; si pudo llegar a tiempo al
hospital y si el nosocomio pediátrico estaba con todas las áreas en
funcionamiento, detalla un informe de la revista La Pulseada.
También está el caso de un chiquito que en fecha posterior a
la inundación fue trasladado desde Chivilcoy con un grave cuadro general de su
estado de salud. Los interrogantes en este caso son los mismos: fecha de
ingreso, historia clínica y si pudo ser atendido o no a causa de la inundación.
La trama sanitaria de la catástrofe
por Martín Soler
La lleva adelante el fiscal Paolini, quien debe indagar
sobre la responsabilidad penal en las causas de la inundación. Las posibles
víctimas por los cortes de luz en los hospitales. El video de la inundación en el Español.
La investigación penal por la catástrofe por la inundación
en La Plata
tiene un capítulo sanitario que tomó cuerpo el pasado 10 de junio con la
declaración de familiares de pacientes fallecidos y enfermeros del hospital
Español de La Plata
que empezaron a rebatir la versión de directivos de ese nosocomio y
funcionarios del gobierno bonaerense que negaba que allí se hubiera cortado la
luz y que como consecuencia de ello pudieron haberse producido muertes.
Ese 10 de junio, Paolini, que concentra la investigación
sobre responsabilidades penales (es decir, sobre las causas de la inundación),
comenzó a transitar la pista sanitaria. Ese día declaró en su fiscalía un
sobrino de Alicia Shimizu, que murió el 3 de abril en el hospital Italiano,
adonde llegó derivada del Español.
Alicia fue internada el sábado 30 de marzo al mediodía por
una neumonía que se complicó. Esa misma noche la pasaron a terapia intensiva y,
debido a la gravedad de su cuadro, le colocaron un respirador artificial en la
mañana siguiente, según se desprende del expediente judicial.
Habría comenzado a mejorar el 1º de abril y la infección
parecía ceder pese a que su estado era grave cuando la internaron. La
inundación modificó el escenario. Su sobrino recién pudo ingresar a verla el 3
y le dijeron que debían trasladarla. No la podían monitorear bien. Ante el
inmanejable caos de agua y falta de electricidad se resolvieron derivaciones.
Alicia partió hacia el Hospital Italiano minutos antes de
las tres de la tarde de ese día, en ambulancia -debió bajar por la escalera de
emergencia- con un respirador manual y su médico de cabecera. Murió tres días
después con daño cerebral -falta de oxígeno durante su internación o el propio
traslado podrían ser las causas-. Fue cremada. En el Español estaba lúcida y
podía moverse, sostiene el testimonio de su sobrino, que además refiere el
traslado de otra mujer, que habría muerto en el Italiano dos o tres días antes
que Alicia.
Los relatos de dos agentes sanitarios siguen corroborando
que en el Español se cortó la luz, y que la misma tardó mucho en volver. Además
de que pacientes conectados a respiradores -como Alicia- debieron ser
trasladados.
El 2 de abril el agua le llegaba hasta la cintura a uno de
estos trabajadores de la salud cuando salió, a las seis de la tarde, del
hospital de 9 y 36. Su descripción del día siguiente, cuando regresó, es la de
“un hospital de campaña”. Una postal amarga de “todo apagado, a oscuras”. Si
bien no sabe cuándo se cortó la luz (ya se había retirado), compañeros le
comentaron que había ocurrido alrededor de las 9 de la noche.
Coincide con esto el otro testimonio de una enfermera que
compareció ante Paolini: a las 9 de la noche se cortó la luz y sonaron las
alarmas del hospital. Dijo que en los más de 20 años que lleva trabajando nunca
vio algo así. Había entrado al mediodía el 2 de abril, cuando el cielo estaba
algo nublado pero nada presagiaba el desastre. Su salida era a las 6 de la
tarde, pero por la copiosa lluvia los compañeros que lo relevarían en la
guardia no podían llegar. Mientras, su propia casa se llenaba de agua.
El 3 de abril seguía el problema energético, aunque habría
habido suministro en el primer piso. En general, ante apagones se encienden los
generadores, pero como éstos están en el subsuelo se inundaron. Uno de los
trabajadores sanitarios cuenta que ese día, al volver al trabajo, supo por
compañeros que habían muerto dos pacientes -aunque considera que la causa no
puede haber sido el cambio de respiradores- y que se estaban haciendo
traslados: al Italiano, a Ensenada y al Instituto Médico Platense.
El director del Español, Pedro Belloni, afirmó en abril:
“Hubo muertos. Ingresó un electrocutado y luego fallecieron cuatro enfermos que
estaban ingresados en el hospital. Pero eran enfermos terminales: cáncer de
pulmón, cáncer hepático, insuficiencia respiratoria severa, etc.”.
Las declaraciones se dieron durante una recorrida por el
hospital junto al intendente Pablo Bruera, el gobernador Daniel Scioli y el
ministro de Salud Alejandro Collia. En ese momento se agregó que el Español fue
“el hospital más dañado”. Belloni remató aquel día: “Acá no se murió nadie más
de los que se deberían morir por ser enfermos terminales”.
Del relato de los testigos se puede inferir que la luz se
cortó y tuvo muchas consecuencias. Datos que pueda aportar la empresa Edelap
serán cruciales para la
Justicia que sigue la pata sanitaria de la catástrofe.
Fuentes:
Martín Soler, Inundaciones: piden informes por 13 niños fallecidos, 01/07/13, Diagonales. Consultado 02/07/13.
Martín Soler, La trama sanitaria de la catástrofe, 01/07/13, Diagonales. Consultado 02/07/13.
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