martes, 2 de julio de 2013

Inundación en el Litoral: “Hace 30 años que no vemos al Paraná tan alto”


Lo dicen los vecinos de Itatí, en Corrientes, que sufrieron una gran crecida en 1983. El río superó ayer los 8 metros, cubrió el paseo costero y anegó caminos.

por Victoria de Masi

Porque el martes es la fiesta de la Virgen de Itatí y aquí se celebra a toda pompa. Porque los ladrilleros no pueden seguir perdiendo adobe ni los mandioqueros, sus plantas. Porque los que todavía no dejaron sus chacras, tendrán que hacerlo de un momento a otro. Porque el estero engorda y entonces el agua llega también por atrás. Por todo eso, en Itatí desean que el Paraná se detenga: ayer tocó los 8,10 metros, cuando su altura promedio es de poco más de tres. No hay quien no diga que esta crecida es muy parecida a la 1983, cuando la cuenca rebalsó y la inundación vino rápida y brava.

“Pensábamos que ya habíamos llegado al pico porque el río se estacionó. Pero arriba siguió subiendo. La consecuencia está acá: crece un centímetro cada hora. Hace 30 años que no vemos al Paraná tan alto”, explica un prefecto y agrega que eso que se ve allá -el tramo final de una glorieta verde- es parte del paseo costero. A dos metros de profundidad está el resto: la pasarela, la muralla, las flores, los faroles. Las poblaciones ribereñas más afectadas en Itatí son Ibiray y Abarapé. Y aunque el agua no llegó al casco histórico, algunas viviendas que dan a la costa están anegadas. En total, fueron evacuadas 103 personas.

Ya parte la lancha de José Luis Rodríguez, dueño del camping municipal San Jorge, de lo que sólo se ve un techo de chapa. Lo demás está sumergido. José va a llevarle comida a los Espinosa, una familia que quedó aislada porque el camino de tierra que los conectaba con todo desapareció. La lancha navega, pasa por encima de lo que hasta hace cinco días era el campo donde pastaban las vacas de Don García. Un carpincho pelado para los Espinosa: almuerzo y cena. En Itatí la mayoría vive de la chacra y de la producción de ladrillos. Muchos decidieron salir a regalar la verdura y las semillas antes de que el agua las eche a perder.

Sobre tierra, la municipalidad es un hervidero. De ahí salen las bolsas con mercadería: leche, azúcar, yerba, pan, arroz, fideos. “¿Te acordás de la crecida del ‘83? Tres meses tardó en escurrir. No podíamos volver a la casa. Esta es muy parecida, pero más lenta”, dice Graciela Acuña, concejal y quien lleva la lista de vecinos aislados. Nancy González asiente: tiene a su nieto en brazos y cuenta que en su casa el agua inhabilitó las cinco habitaciones. Entonces repartió a su chicos entre sus familiares y dejó que el líquido se metiera y buscara por dónde salir. “Sí, me acuerdo la del ‘83. Acá hubo mucha gente que perdió todo”, se preocupa Nancy.

Herminda no se acuerda porque tiene 32 años. Lo cuenta en la puerta de su casa construida con ayuda y 3.800 botellas de plástico rellenas con arena. Vendría a ser una construcción ecológica, pero ella no sabe. Allí vive con sus cuatro chicos y su árbol de mango, el limonero, la salvia, la mandioca. “Tengo miedo de la semilla, chamiga, que se me pierde con el agua. Ese es mi laburo. Ya saqué las que pude”, dice Herminda que padece neumonía crónica. Flaca, pero con la fuerza de un animal joven, arrancó de la tierra unas plantas pesadas. Su raíz es la mandioca que vende. “Angá, señora”, se lamenta la mujer criada monte adentro. Angá: un modo guaraní de sentir pena.

La crecida del Paraná comió los caminos y Herminda quedó -también- aislada. Como Ramona, su hermana y vecina, aunque las parcelas de campo que ocupan están casi a un kilómetro de distancia. “A mi me preocupa que mis chicos no puedan ir a la escuela. Es que no podemos salir de acá. Tuvimos que parar lo de los ladrillos porque no se seca el adobe. El agua se nos mete de a a poco. Nos encerró el Paraná”, cuenta.

La naturaleza aprieta, pero viene regalando una racha de días soleados en un invierno que llegó extrañamente cálido en esta parte del Litoral. Dicen que la lluvia llegaría el viernes. Y ahí sí: que agua arriba y abajo traería de vuelta ese fantasma húmedo que llegó hace 30 años, el río buscando un nuevo cauce, la corriente abriéndose paso por donde sea.

Avanzó el agua en Paso de la Patria

Venció una barrera de contención e inundó un barrio. Hay 3.000 evacuados en la región.

por Alfredo Zacarías

Con una marca de 7,09 metros, el río Paraná se estacionó ayer frente a las costas de Corrientes abrigando esperanzas de que la situación mejore, aunque en Paso de la Patria el agua rompió una de las defensas e invadió más de la mitad de un barrio de casas de fin de semana. Pese a este panorama, la cantidad de evacuados se mantuvo estable en la zona ribereña correntina. Y en todo el Litoral ya debieron dejar sus casas unas 3.000 personas.

El jefe de la Prefectura Corrientes, prefecto Jorge Chávez, confirmó ayer que “la situación es favorable, positiva, el río está estacionario. Es un panorama alentador”, y en ese sentido destacó que “aguas arriba está bajando. En Paso de la Patria oscila, es decir, sube y baja 1 centímetro. El pico llegó a Corrientes hoy (por ayer), y este martes va a estar firme en la escala”, dijo.

En Paso de la Patria se produjo ayer la situación de mayor tensión cuando cedió una defensa sobre un camino costero y las aguas invadieron la mayor parte de un barrio de casas de fin de semana, zona donde se concentraron durante gran parte del día los esfuerzos por contener el avance del río.

“Estamos tratando de garantizar la transitabilidad dentro de Paso de la Patria, más allá de que algunas zonas se han visto muy afectadas”, dijo el intendente local Oscar García, quien confirmó que en la localidad por ahora sólo hay 25 familias evacuadas.

Entre Ríos: comenzó la evacuación de unas 600 mil cabezas de ganado

por Oscar Londero

En Entre Ríos la atención comenzó el traslado del ganado que está en las islas, a la espera de la crecida del Paraná en la zona. Según datos de la Fundación de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Fucofa), hay 585 mil cabezas distribuidas desde La Paz (en el noroeste) hasta Islas del Ibicuy (en el sureste). Mientras el movimiento de barcazas era incesante, el Comité de Emergencia -de organismos provinciales, nacionales y municipales- deliberó anoche en la Casa de Gobierno.

Durante el encuentro, convocado por el gobernador Sergio Urribarri, se analizó el impacto que tuvo la agilización de los trámites para la salida de los animales. La medida, implementada en acuerdo con el Senasa, consistió en un sistema de control sanitario de emergencia para facilitar el movimiento de hacienda desde las zonas afectadas.

Sin embargo hubo discrepancias sobre los animales rescatados: mientras el director de Ganadería, Roberto Montesinos, afirmó ante la consulta de Clarín que ya se habían trasladado 250 mil cabezas, desde la Fucofa se indicó que apenas se había evacuado entre el 20 % y el 30 % del total.

También se evaluó anoche la posibilidad de usar balsas del Ejército que podrían trasladar hasta 400 animales. Pero la discusión se centró en los costos: movilizar cada embarcación demanda entre 15 mil y 20 mil pesos diarios.

Fuentes:
Victoria de Masi, Inundación en el Litoral: “Hace 30 años que no vemos al Paraná tan alto”, 02/07/13, Clarín. Consultado 02/07/13.
Alfredo Zacarías, Avanzó el agua en Paso de la Patria, 02/07/13, Clarín. Consultado 02/07/13.
Oscar Londero, Entre Ríos: comenzó la evacuación de unas 600 mil cabezas de ganado, 02/07/13, Clarín. Consultado 02/07/13.

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