La clausura del Reactor No. 3, ordenada por el entonces presidente ucraniano Leonid Kuchma, marcó el final de la generación de energía en el complejo, cerrando un capítulo y abriendo otro sobre el destino de su legado radiactivo.
El 15 de diciembre de 2000, a las 13:17, la Central Nuclear de Chernóbil cerró definitivamente sus puertas, poniendo fin a la operación de su último reactor en funcionamiento, el Reactor No. 3. Aquel evento, que marcó el cese de la generación de energía nuclear en el sitio del peor desastre nuclear de la historia, no fue un acto silencioso, sino una ceremonia televisada a nivel nacional y ampliamente cubierta por los medios.
Saliendo desde la capital, Kiev, el entonces presidente ucraniano Leonid Kuchma dio la orden de apagado. El ingeniero de la sala de control, Oleksandr Yelchishchev, fue el encargado de pulsar el interruptor AZ-5, activando el sistema automático de seguridad que deslizó las barras de control hacia el núcleo del reactor. Fue una culminación agridulce: el fin de un riesgo nuclear inaceptable, pero también el cierre de una fuente de energía que aún proporcionaba el 5% de la electricidad de Ucrania, y el despido de miles de trabajadores.






