martes, 17 de octubre de 2017

Una por una, qué hacen con la basura las 20 ciudades más grandes

El relevamiento arroja resultados muy pobres en materia de recolección diferenciada. La mayor parte se entierra. Hay localidades que continúan quemando todos los residuos en basurales a cielo abierto. Los principales avances se dan en poblaciones medianas.

Capital
Aunque la Municipalidad de Córdoba señala que hay recolección diferenciada en 190 de los 400 barrios, en la realidad es como si no lo hubiera. Por falencias del sistema y escasa adhesión de los vecinos, un insignificante 0,5 por ciento de las 744 mil toneladas recolectadas en 2016 fueron en forma separada por esta vía. Aun así, con ese muy bajo volumen, unas 200 familias viven del reciclado.

Río Cuarto
Cero recolección diferenciada en la segunda ciudad de la provincia. El municipio empezó este año a instalar contenedores para desechos reciclables en plazas. Pero es muy poco lo que se reúne en relación con el volumen total. La basura va a un enterramiento precario, donde tampoco nada se separa.

Villa María
Desde hace varios años, hay recolección diferenciada en 16 de los 40 barrios. La adhesión es dispar en los sectores donde se presta. En promedio, se recolectan 2.300 kilos por día de reciclables, lo que representa un volumen muy bajo respecto del global. Los residuos van a un enterramiento municipal, que tenía una planta de separación que ahora está en refacción.

Carlos Paz
Nada de diferenciación. Todo lo que se recolecta va mezclado al vetusto basural municipal a cielo abierto, donde tampoco se separa. Está en marcha, con financiación nacional, una nueva planta para un adecuado tratamiento de los residuos, que incluiría un proceso de recolección domiciliaria por tipo, que se aplicaría desde fines de 2018.

San Francisco
Cero separación en origen. La empresa recolectora descarga todo, sin diferenciación, en un muy precario basural municipal.

Alta Gracia
Se recolecta sin diferenciación. Todo va a parar al predio de enterramiento de la Capital, cerca de Bouwer. Hay algunas experiencias de ONG que separan por su cuenta, pero en un volumen muy bajo.

Río Tercero
Cero recolección diferenciada: todo termina mezclado en el basural municipal, sin tratamiento alguno. Hay dos experiencias independientes de separación: un privado con apoyo municipal recolecta con cestos puestos en diferentes barrios unos 1.200 kilos de envases plásticos por mes, y una ONG local recupera unas siete toneladas de papel y de cartón por mes, por su cuenta.

Bell Ville
Sin separación alguna. Todo llega mezclado al basural donde algunas familias clasifican algo. Hay una planta de separación, pero no funciona. El municipio promete iniciar en 2018 una experiencia más sustentable.

La Calera
Nada de recolección diferenciada. Sin separar, toda la basura termina en el predio de enterramiento que se comparte con Córdoba capital.

Jesús María
Años atrás, lo intentó, pero no se sostuvo. Ahora, hace dos meses, el municipio relanzó una campaña agresiva, con folletos casa por casa, y montó un sistema por el cual cada noche durante la semana sigue pasando el camión que recolecta los desechos húmedos, pero dos veces por semana sumó, durante el día, otros servicios para plásticos, vidrios, papeles y metales. Además, colocó contenedores con ese fin en espacios públicos. La apuesta es que en varios meses la mayor parte de la población separe en sus casas.

Villa Dolores
Tiene un sistema desde hace varios años de recolección separada y en todos los barrios. Según el municipio, el 60 por ciento de los vecinos clasifica sus desechos. Según otros cálculos, no pasa del 45 por ciento. Con cualquiera de esos números, es hoy la ciudad donde en mayor medida funciona el sistema. El municipio tiene una planta de tratamiento propia, donde se termina de clasificar lo reciclable (papel, vidrio, plásticos, metales) para su venta.

Cruz del Eje
Nula diferenciación. Los camiones municipales descargan todo en el basural municipal a cielo abierto, sin tratamiento ni diferenciación.

Marcos Juárez
En 1994, empezó una experiencia que se fue desvaneciendo. Este mes, el municipio la lanzó con mucha mayor decisión, cubriendo toda la ciudad y con amplia difusión. Los húmedos (restos de comida) son retirados los lunes, miércoles y viernes, y en tachos que regala el municipio. Los secos (reciclables) y peligrosos (pañales, de baño, de mascotas y otros) van en bolsas, separados entre sí, y se recolectan los martes, jueves y sábados. El objetivo es que en seis meses adhiera en forma cotidiana la mitad de los vecinos. Luego, se pretende avanzar sobre el resto. El municipio tiene una planta de enterramiento con tratamiento en la que se hace compostaje con los residuos orgánicos y se compactan los secos reciclables para su venta. La idea es seguir reduciendo el porcentaje sin reutilizar que se entierra.

Villa Allende
Sin tratamiento diferenciado, va todo lo recolectado al predio de Piedra Blanca que utiliza el Gran Córdoba. Hay algunos “puntos verdes” con contenedores, pero el volumen que se separa por esa vía es mínimo.

Arroyito
Nada de separación: el destino es un precario basural a cielo abierto. Hay “puntos verdes” en plazas, pero la recolección de reciclables es muy escasa respecto del total que la ciudad genera.

Deán Funes
Sin diferenciación alguna, todo termina mezclándose en el basural, donde tampoco hay tratamiento de ningún tipo.

Laboulaye
La basura se destina sin separación en domicilio a un vertedero regional, donde se concentran los residuos del departamento Roque Sáenz Peña y en el que se hace alguna clasificación parcial. Se anuncia un proyecto de ir hacia la recolección diferenciada.

Río Segundo
No hay separación en domicilio ni en el cuestionado basural municipal, que carece de todo tratamiento.

Río Ceballos
Sin clasificar, como en las otras ciudades de Sierras Chicas, el destino es enviar todos sus desechos al predio de Piedra Blanca, junto con los de la Capital.

Cosquín
Cero tratamiento diferenciado. Todo va mezclado al basural municipal a cielo abierto.

*Informe elaborado sobre la base de datos aportados por las corresponsalías

Justiniano Posse y La Para, dos pueblos que van más adelante

En Posse el 70 % de los vecinos separa la basura. En La Para, el 80 %. Ambos pueblos hacen compost y venden lo inorgánico.

Fuera de las 20 ciudades de más de 20 mil habitantes, quedan 407 municipios chicos y pequeñas comunas que completan el mapa cordobés. Entre todos ellos suman el 33 % de la población provincial. En la inmensa mayoría no hay recolección diferenciada ni separación posterior de la basura que generan. Es más, en muchos de ellos la basura se sigue quemando sin que previamente se realice ningún otro tratamiento.

Pero algunas experiencias se destacan y hacen punta. Entre ellas, sobresalen los casos de Justiniano Posse (departamento Unión) y de La Para (departamento Río Primero).

En Posse, que cuenta con unos nueve mil habitantes, el municipio lleva años imponiendo el hábito de la recolección separada ya desde los domicilios. Se estima que el 70 % de los vecinos clasifica sus residuos entre secos y húmedos. En el predio al que va la basura, hasta lo orgánico se reutiliza como compost. El municipio estima que por esta vía ya evita el enterramiento sin tratamiento del 60 % de los residuos.

La Para, de cuatro mil habitantes, muestra números similares: cerca del 80 por ciento de los vecinos separa en origen y, según su municipio, llega al 80 por ciento lo que se recupera entre el compostaje con lo orgánico y la venta para reciclado de lo inorgánico.

Otras experiencias de separación con cierta organización se desarrollan, con diferentes grados de evolución, en localidades como Las Varillas, Alejandro Roca, Serrano, Almafuerte, Nono, Villa Giardino, La Falda, Porteña, Devoto, Unquillo y Corral de Bustos.

Unas 50 localidades cordobesas, con diferentes matices, desarrollan desde sus municipios proyectos para reducir el volumen de la basura que generan vía reciclado.

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