viernes, 10 de febrero de 2017

Explosión en planta nuclear de Francia reaviva el debate sobre la fragilidad de ese sistema


La detonación fue causada por el sobrecalentamiento de una instalación eléctrica en una problemática planta que llevó a Francia a cerrar 20 de sus 58 centrales nucleares por fallas y mantenimiento.

por Roberto Andrés

Una detonación se registró este jueves a las 9.45 horas de la mañana en la planta nuclear de Flamanville, en el norte de Francia. El accidente fue causado por el sobrecalentamiento de una instalación eléctrica en una sala de máquinas.

A los graves sucesos que ocurren nuevamente en Fukushima, Japón, ahora se suman los que vienen ocurriendo en Francia. Flamanville, que se encuentra en las cercanías del puerto francés de Cherburgo y frente a las islas de Jersey y Guernsey en el Canal de la Mancha, es considerada el corazón de la investigación nuclear de Francia. Sus dos reactores, puestos en marcha en 1985 y 1986 y con una capacidad de 1.300 megavatios (MW) cada uno, producen un 4,5 % de la energía nuclear de ese país, en donde el 80 % de la energía que se consume es producida por centrales nucleares. Por eso mismo es aún más preocupante lo que viene ocurriendo en esta planta nuclear.

El incidente recién ocurrido consiste en el tercer incendio en una instalación nuclear en los últimos diez días en Francia (los otros dos fueron en la central de Cattenom, en Mosela), un incidente que relanza el debate sobre la seguridad de las instalaciones nucleares.

El prefecto de La Mancha Jacques Witkowski explicó que “un ventilador de la sala de máquinas, que es la zona de turbinas que producen la electricidad y que no está en contacto con las instalaciones nucleares, probablemente se recalentó y lanzó humo, por una razón técnica a determinar”.

Afortunadamente el hecho tuvo lugar en un área que no maneja material peligroso, aunque cinco personas resultaron intoxicadas. Debido a lo primero, las autoridades decidieron no activar el protocolo de emergencia, aunque uno de los dos reactores de agua de la planta fue cerrado después de la explosión. Las autoridades han descartado todo acto de sabotaje.

La unidad de producción se ha desconectado automáticamente de la red después del comienzo de un incendio producido en un ventilador situado bajo el alternador”, indicó, por su parte, la firma Électricité de France (EDF), que opera las instalaciones ubicadas en la región de la Baja Normandía. “El incendio causó un sonido de detonación que pudo oírse en los alrededores de la planta”.

En la mira
El incidente es el último de una serie de accidentes en los últimos tres años en una problemática planta que ha llevado a este país a cerrar preventivamente 20 de las 58 centrales nucleares que tiene, por fallas y mantenimiento.

Flamanville cuenta con un nuevo reactor que se viene construyendo desde 2007 pero cuya inauguración se ha ido aplazando varias veces hasta 2018. En 2014, un informe de la Autoridad de la Seguridad Nuclear de Francia (ASN) sobre la calidad de la placa de acero que forma la cuba del nuevo Reactor Europeo Presurizado (EPR) obligó a la empresa constructora Areva a iniciar una investigación.

Esta investigación llevó a que Areva, que construye el EPR junto a la alemana Siemens, encontrara que muchos de los documentos que acreditaban los controles de calidad de las piezas eran falsos. De los 87 documentos, 20 pertenecían a la central de Flamanville. Las sospechas apuntaban a la acería que Areva tiene en Le Creusot, planta siderúrgica que viene proporcionando piezas a las centrales francesas desde los sesenta.

En octubre de 2016 el presidente de la ASN, Pierre-Franck Chevet, denuncia las “prácticas industriales inaceptables” y pone los hechos en manos de la justicia. El proceso de investigación obligó a ASN ordenar la detención de 18 reactores para analizar el estado de sus componentes.

Este cierre preventivo de un tercio de las centrales nucleares llevó a Francia, un país en donde estas centrales producen el 80 % de la electricidad (aunque el gobierno quiere reducir esa proporción al 50 % en 2025), a importar mayormente energía desde España, lo que llevó a su vez a un aumento en la factura de la luz de este último país.

Hace dos meses ASN autorizó la puesta en marcha de seis reactores con piezas fabricadas en Le Creusot. Areva confirmó las malas prácticas aunque aclaró que no suponían una amenaza para la seguridad. Los otros 12, fabricados por la compañía japonesa JCFC, les siguieron poco después, lo que redujo rápidamente la anomalía en el precio de la electricidad pagada en España.

Pero los otros dos reactores de Flamanville también han tenido problemas. En agosto de 2015 uno de ellos empezó a echar humo no radioactivo, un incidente que obligó a poner en marcha durante algunas horas el plan de emergencia. A finales de ese año también hubo que detener durante cinco semanas un reactor por un problema de transformador, que tuvo que ser sustituido.

La propia ASN ha reconocido que el estado de la seguridad nuclear en Francia es preocupante. Actualmente siete reactores de EDF están detenidos, según datos de RTE, que gestiona la red eléctrica de alta tensión. Además, las centrales francesas están viejas y muchas deberán cerrar antes de 2030.

La central francesa más antigua del país es la de Fessenheim, en la frontera con Alemania, construida en 1977 y que debería cerrar en 2018. Su situación preocupa a las organizaciones ambientalistas de Francia, Alemania y Suiza, que llevan años pidiendo su cierre.

Fuente:
Roberto Andrés @RoberAndres1982, Explosión en planta nuclear de Francia reaviva el debate sobre la fragilidad de ese sistema, 10/02/17, La Izquierda Diario. Consultado 10/02/17.

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