miércoles, 28 de septiembre de 2016

“Si el sistema energético no mejora la calidad de vida, estamos en un problema”

Pablo Bertinat, referente de Taller Ecologista, abordó distintas aristas de la crisis energética del país. Afirma que el modelo argentino es excluyente, liberalizado y poco democrático. Critica el sello mercantilizador que le ha dado el macrismo a las renovables y sostiene que ante este modelo utilizar menos energía tiene un contenido contra-sistémico. En esa línea, comparte algunos elementos claves para pensar en una transición pero advierte que “discutir energía sin discutir políticas de desarrollo tiene patas cortas”.

Por: OPSur. Coordinador del Área de Energía de Taller Ecologista, el ingeniero Pablo Bertinat es uno de los principales referentes nacionales que discute de manera crítica la energía. Es autor de diversos libros y artículos donde aborda el modelo, sus impactos y posibles alternativas. Los tarifazos y las continuidades y rupturas que significan las nuevas políticas del macrismo, nos impulsaron a entrevistarlo para poder desmenuzar la crisis energética. Bertinat aborda el desigual consumo, apunta sobre cierta industria electrointensiva, como la papelera, y discute algunos pasos mínimos para avanzar en una transición, pensando en una alternativa que permita discutir no solo una soberanía energética, sino cómo esta se encuentra con otras soberanías -como la alimentaria- y permite discutir las políticas de desarrollo.

- ¿Consideras que hay una crisis energética en el país?

Sí, considero que hay una crisis, pero habría que discutir el concepto de crisis primero. Lo que sí sé es que hay una situación bastante compleja en torno a la cuestión energética en el país por diferentes razones. La preocupación por la matriz energética es una parte: al tener una matriz tan dependiente de los combustibles fósiles, es muy difícil de permear con otro tipo de fuente. Pero si hablamos de una crisis, es una crisis bastante amplia del sistema energético, que no tiene que ver solamente con las fuentes sino con muchos otros aspectos del sistema que son preocupantes.

Es un sector cuyo sistema está fuertemente mercantilizado, copado por un grupo de empresas bastante reducido, concentrado, y fuertemente liberalizado. Todo el sector energético, sea electricidad o hidrocarburos, tiene que ver con un marco de leyes que o bien se hicieron en período de dictadura o durante el neoliberalismo de los noventa en Argentina. Es un sistema energético excluyente, o sea, que no alcanza o no permite satisfacer necesidades energéticas de un gran conjunto de la población. Es fuertemente desigual o inequitativo, los sectores de menos recursos pagan más por la energía que los sectores de mayores recursos con respecto a su ingreso. Y también es muy antidemocrático, deciden muy pocas personas. Porque en definitiva si el sistema energético no mejora la calidad de vida de la gente, estamos en un problema.

- Pensando en las fuentes, ¿cuáles serían los primeros pasos para desfosilizar la matriz?

Todos los que han trabajado escenarios alternativos han encontrado que la primera forma de bajar el contenido de fósiles o de alterar en algo la matriz es trabajando en la eficiencia energética. El potencial mayor que tenemos hoy en día es éste, no solo considerando equipos que consumen menos energía para producir lo mismo sino revisando los usos que se hacen de esa energía, sobre todo en el sector transporte. Estas políticas en algunos casos son contra-sistémicas: en un modelo fuertemente mercantilizado y atado al crecimiento permanente del uso de energía, pensar en el objetivo de usar menos energía es bastante contra-sistémico y presenta algunas dificultades importantes para llevarlo adelante. Por algo han fracasado en América Latina casi todo los programas de eficiencia.

Después hay que pensar en un segundo paso, un proceso de transición que permita ir des-fosilizado la matriz desde los sectores en donde es más fácil: en primer lugar, el sector eléctrico, que es en donde las fuentes renovables están más maduras para ingresar, y por otro lado ir hacia una mayor electrificación de la matriz. También que la electricidad tenga mayor peso en la matriz en detrimento del gas y que esa electricidad sea generada con energías renovables, es un sendero deseable. Habría que pensar en un proceso de transición, que en un período corto, avance en tres pasos: primero eficiencia, segundo renovables para el sector eléctrico y, tercero, darle un mayor peso al sector eléctrico. Creo que ese es un camino de transición posible y deseable.

Los tres grandes sectores de consumo

- Según el último balance del Ministerio de Energía, del año 2014, la industria consume el 24 % de la energía del sistema, ¿cómo se podría caracterizar a este sector?

En el sector industrial hay que poner la atención sobre las ramas de uso intensivo de energía y cuestionarnos para qué se subsidian y qué gana o pierde el país con subsidiar a estos sectores, comprendidos por grandes empresas que no producen mucha cantidad de mano de obra y que en general están destinadas a la exportación. Lo que ocurrió es que en el período 2007-2009 hubo un proceso de transferencia de industrias electrointensivas desde los países desarrollados a los países en vías de desarrollo. Estamos hablando de un conjunto de ramas industriales casi completas como la petroquímica, celulosa, cemento y aluminio, que son industrias que requieren mucha energía, que en general son bastantes contaminantes y que los países desarrollados prácticamente se sacaron de encima. Esa es la rama industrial que más consume energía en el país.

Algunos lo ven como una mejora en la competitividad externa del país, habría que ver cómo lo ubicamos, pero lo que sí está claro es que en Argentina no tenemos estudios claros de cuál es el peso de la energía, del costo de la energía en el valor bruto de producción, como para compararlo con otros países. Los estudios que hay son bastantes antiguos, tienen casi 20 años, y sería muy interesante poder conocer ese dato. Porque es muy probable que haya habido, en todos estos años, un proceso de transferencia muy grande de recursos, vía subsidios energéticos, a sectores que no lo necesitaban.

- Sin embargo el sector que más consume energía, sobre todo nafta y gasoil, es el transporte (28 %)

En el caso de Argentina hay una estructura modal de transporte sumamente perversa, porque más del 70 % de las cargas la transportamos por camiones, que es el medio menos eficiente para este fin. Eso ya te da un piso de consumo muy alto. Entonces ahí hay que atacar ambos aspectos, por un lado, el sistema modal, y por otro lado, hay que pensar en el largo plazo en los sistemas de producción locales que permitan que las cosas den menos vueltas alrededor del país o del planeta.

- Y finalmente, el último sector de alto consumo es el residencial, que generalmente es el que más aparece atacado en los discursos de “eficiencia energética” del macrismo, aunque utiliza el 26 % del sistema energético, menos que el transporte, por ejemplo.

En el sector residencial hay una gran desigualdad interna. Los dos insumos más importantes de este sector son electricidad y gas. Pero más del 40 % de la población no tiene acceso al gas natural y son las poblaciones de menores ingresos, que además de no tener gas natural, pagan más por él, ya que consumen gas de garrafa.

En el sector eléctrico hoy hay una preocupación mayor debido al tarifazo, que aumentó la desigualdad, porque imprimió el mismo tipo de tarifa para casi todos los sectores, y aquellos que tienen ingresos bajos tienen un mayor costo de energía que los sectores de mayores ingresos, en términos relativos. Otro aspecto invisibilizado del sistema eléctrico es que los sectores más vulnerables ni siquiera pagan energía y tienen un acceso irregular, inseguro, precario. De esos sectores no habla nadie, están conectados ilegalmente o no están conectados, ahí también hay una pata para trabajar muy fuerte.

Renovables para otro modelo energético

- A partir de la crítica que se le hace al sistema energético, ¿cuál crees que podrían ser los puntos elementales para un sistema alternativo pensado, por ejemplo, como Soberanía Energética?

Es muy difícil pensar la soberanía energética al margen de otras soberanías, como la soberanía alimentaria, la soberanía territorial y de otros conjuntos de soberanías. En realidad uno lo que plantea es que la energía es solamente una herramienta que debería servir para mejorar la calidad de vida de la gente. Y a su vez uno sabe que las políticas energéticas son una política sectorial de las políticas de desarrollo, con lo cual discutir energía sin discutir políticas de desarrollo tiene patas cortas. A mí me da la impresión de que pensar en un proceso de soberanía energética, significa pensar cuál es el modelo productivo del país y qué rol juega la energía en ese modelo. Y por otro lado, significa discutir necesidades humanas y cómo satisfacerlas: cuánta energía necesito para mejorar la calidad de vida, qué sectores tienen que consumir más energía, cuáles menos, cómo satisfago necesidades, en definitiva.

- ¿Cómo podría avanzarse en una transición hacia otro sistema energético?

Si el problema se enfoca desde la matriz exclusivamente, y mediante un proceso de lobby político para que haya más energía renovable, probablemente lo que ocurra es lo que está ocurriendo actualmente: que esta energía sea generada por grandes empresas concentradas. Entonces debemos atacar todos los puntos débiles del sistema, contemplando no solo la inclusión de fuentes renovables sino que a su vez sea un sistema más democrático, más desconcentrado y descentralizado. Ese punto de vista ayuda a vincular la discusión energética con el desarrollo de los espacios locales. Una transición deseable debería arrancar de esos espacios, generando alternativas de trabajo que permitan discutir realmente con la ciudadanía qué es la energía, cómo se usa, cómo se puede usar de otra forma, y cuáles son nuestras necesidades energéticas. Y de esa manera poder garantizar acceso a la energía con participación, descentralización, desconcentración, peleándolo desde abajo, como a través de las cooperativas o los municipios. Esto no quita que se deba operar por otros lados para mejorar las leyes, como, por ejemplo, para tener más fuentes renovables.

- ¿Qué entiendes por energías renovables? ¿Renovables es sinónimo de sustentables?

Está claro que las fuentes o son renovables o no son renovables, medidas en términos generacionales. Eso dice algo de las fuentes, pero no todo, por eso habitualmente nosotros trabajamos con una doble caracterización de la fuentes energéticas: renovabilidad y sustentabilidad. Sustentable desde el punto de vista ambiental, económico, político, social. Sabemos que hay fuentes renovables que han producido impactos fuertes, es bueno tenerlo en cuenta para establecer una matriz de análisis que nos permita discernir qué opciones son deseables y qué opciones no son deseables. Eso hay que analizarlo caso por caso, es importante no quedarse con la idea de energías limpias o sucias, renovables o no renovables solamente, sino que hay que complementar el análisis para que dé cuenta de la problemática energética como sistema y no solamente como fuente física de generación.

- ¿Por qué el peso de las energías renovables es mucho más bajo en la Argentina en comparación con países como Brasil, Uruguay y Chile?

Yo creo que, a diferencia de otros países, en Argentina hay un conjunto de consensos, un lobby empresarial, académico y corporativo que sostiene a la matriz fósil y que no ve alternativas a esa matriz todavía, que además ve a las energías renovables como marginales. Es un consenso muy fuerte y son los que deciden.

Para tener una idea, el peso de las energías renovables, sacando la hidráulica grande, no llega al 2 % de la electricidad del país, y la electricidad es un porcentaje de la matriz muy bajo, por lo cual el peso es prácticamente insignificante aún de las fuentes renovables. El oficialismo, que hoy en día pareciera que tuviera impulsando algo renovable, licitó un porcentaje bajísimo al lado de lo que se podría hacer. Y mientras hizo la licitación de renovables, en mucho menor tiempo, hizo una licitación más grande por térmica orientado a satisfacer la demanda eléctrica.

- ¿Cuál crees que es la agenda del gobierno en torno a las renovables?

Yo creo que es una agenda de negocio en torno a las renovables. Hay un lobby empresarial muy grande para capturar líneas de negocio alrededor de las energías renovables y en algunos lugares se le está dando tiempo a la reconversión de sectores industriales para transformar lo renovable en un negocio. Esa es mi preocupación, que en definitiva el sector de las renovables sea totalmente capturado por las corporaciones internacionales energéticas, cosa que ya está pasando. Todas las grandes empresas, inclusive la petrolera BP (antes British Petroleum), se están mudando a sectores renovables porque está claro que de alguna manera es el futuro, que hay una perspectiva de negocio.

- El Ministerio de Energía abrió la licitación para la generación de energía de fuentes renovables, ¿cómo se va conformando el tablero de actores en este nuevo sector?

Viendo la licitación, es claro que lo que primó fue el temor que tenía el Ministerio de que fracase. Por eso fue un pliego que prácticamente está destinado a las grandes corporaciones, ya que en función de las garantías que pide, yo diría que la mayoría de las empresas medianas y pequeñas nacionales que podían haberse presentado, no pudieron hacerlo. Por eso se están presentando las grandes corporaciones que ni siquiera trabajaban en renovables, sino que ven una oportunidad de negocio, como Pampa Energía y Dow Chemical.

Entonces, puede ser que el ingreso de fuentes renovables sea interesante, pero desde otro punto de vista, hay otros criterios para desarrollar el sistema energético y lo preocupante es que se podría haber encarado de otra manera.

Bertinat finaliza la conversación comentando un caso en particular, en Amstrong, Santa Fe, en el cual están trabajando junto a INTI, la Facultad Regional Rosario de UTN, la municipalidad y la Cooperativa de Provisión de Obras y Servicios Públicos y Crédito de Armstrong para desarrollar un modelo de generación con participación ciudadana. “Lo que estamos encontrando es muy buena predisposición de la gente para poder avanzar, recién estamos empezando con talleres ciudadanos para discutir dónde se van a colocar las instalaciones solares y cómo se van a apropiar colectivamente de ellas a través de la cooperativa”. Pablo dice que es una experiencia piloto que pueda dar algunas puntas para pensar otro modelo; “esa es la idea, poder producir modos de relación que debiliten las formas capitalistas. Pero está claro que eso implica otro tipo de políticas, no alcanza con ir hacia renovables, hay que hacerlo de manera desconcentrada, descentralizada, en mano de la ciudadanía y ahí hay un proceso mucho más complejo que va más allá de las energías renovables”, sostiene.

Serie de artículos “Alternativas para la Soberanía Energética” producidos por el OPSur con el apoyo de la Fundacion Rosa Luxemburgo con fondos del BMZ.

Fuente:
Si el sistema energético no mejora la calidad de vida, estamos en un problema”, 20/09/16, Observatorio Petrolero Sur. Consultado 28/09/16.

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