miércoles, 20 de enero de 2016

Casi 20 mil hectáreas sufrieron incendios en 2015 en Córdoba

Unas 11 mil fueron afectadas en el Parque Nacional Quebrada del Condorito. Sin ese gran foco, hubiera sido el año con menos superficie dañada en las dos últimas décadas.

El año 2015 podría haber sido el de menor superficie quemada por incendios en Córdoba -según registros oficiales que se llevan desde hace dos décadas- si no fuera por un solo foco que se extendió notoriamente, demandó varios días su control y afectó parte del área natural mejor conservada de esta provincia: la del Parque Nacional Quebrada del Condorito.

Entre octubre y septiembre, el fuego avanzó sobre unas 11 mil hectáreas de ese sitio, una superficie casi idéntica a toda la que se quemó en la provincia en los años 2012 y 2014, los dos con menos incendios de las últimas décadas.

Aunque el Plan Provincial de Manejo del Fuego no difundió aún su estadística respecto del año 2015, la cifra que se estima en ese ámbito ronda las ocho mil hectáreas en todo el territorio, sin contar el caso del parque nacional, con el que la suma se extiende a unas 19 mil hectáreas en total.

Técnicos del Plan Provincial señalaron que, en su jurisdicción, la estadística oficial se remitiría a esas ocho mil hectáreas, ya que las de El Condorito pertenecen al ámbito nacional y no provincial.

Sin embargo, más allá de límites jurisdiccionales formales, la evidencia es que sobre suelo cordobés hubo casi 20 mil hectáreas quemadas en total y que ese dato es el que cuenta en toda evaluación realista.

Fuera de ese vasto incendio en las alturas de Achala, el foco más complicado de 2015 en el resto del territorio provincial fue uno que se desató en la zona de Pocho, cuyo control se complicó por lejanía e inaccesibilidad y que afectó unas mil hectáreas de montes y pastizales de esa zona del noroeste cordobés.

El resto fueron numerosos focos, en diversas regiones, pero que no se expandieron en mayor medida y lograron ser controlados a poco de iniciados.

Razones
La lluvia, con registros para 2015 bien por encima de los promedios habituales en la mayoría de las regiones cordobesas, fue un factor clave para que, con más humedad y menos sequía, las condiciones climáticas no favorecieran la expansión de incendios.

Desde el Plan del Fuego se plantea que, además, se percibe una más aceitada reacción del sistema instrumentado con los cuarteles de bomberos para llegar a sofocar los focos apenas iniciados. Jefes de bomberos advierten, ahora, que el año lluvioso trajo ese beneficio, pero a la vez aumenta los riesgos para la temporada siguiente, ya que los pastizales crecen en mayor medida y generan una masa combustible superior para controlar en los meses de estación seca (de mayo a octubre).

Parque nacional
El incendio del Parque Nacional Quebrada del Condorito afectó a unas 11 mil de las 37 mil hectáreas que integran ese espacio en las Sierras Grandes.

Afectó sobre todo a pastizales, pero también avanzó sobre unas mil hectáreas de bosquecillos de maitenes y tabaquillos, únicos árboles que crecen en esas alturas. El fuego se propagó sobre sectores que no suelen ser los frecuentados por los visitantes.

El foco sobrepasó los límites del parque nacional y se extendió sobre cientos de hectáreas de campos serranos vecinos.

Según los años
En las dos últimas décadas, los años con más superficie quemada en Córdoba fueron 2009, 2013, 2003 y 2010, en ese orden.

En cambio, los años con menos afectación resultaron 2012, 2014, 2007 y 2015.

El impuesto, igual
Desde 2005. El “impuesto al fuego”, que desde 2005 todos los cordobeses pagan con sus facturas de energía, no tendrá cambios en 2016. La ley de Presupuesto ya aprobada por la Legislatura mantiene los mismos valores que rigen desde 2010. Prevé recaudar casi 60 millones pesos en el año.

Cuánto es. Cada usuario de energía residencial paga 5,25 pesos por mes, los comercios 6,20 y los grandes consumidores 220 pesos mensuales. Aunque varios tributos fueron reajustados por la Provincia, el del fuego no se toca desde 2010.

Pedido. Desde las federaciones de bomberos plantean que el fondo creado por el impuesto no aumenta desde hace años, pero sí los gastos de funcionamiento y los costos de reequipamiento de cada cuartel. En ese marco, avalarían un incremento del tributo.

Documentos para descargar
Gráfico Áreas quemadas (37.45 KB)

Fuego y agua van de la mano en Córdoba

Más que la estadística de cada año, lo relevante es el impacto acumulativo del fuego sobre suelos, paisajes, biodiversidad y recursos hídricos y turísticos, sobre todo en la zona serrana.

por Fernando Colautti

En las últimas décadas, Córdoba ha acumulado años con más de 200 mil hectáreas quemadas, combinados con otros en los que la superficie afectada rozó las 10 mil.

El año 2015, como 2014, termina en la fila de los que menos fuego tuvieron en la provincia. Es un alivio, o un consuelo, frente a períodos como 2013, que dejaron un saldo lamentable e impactos aún visibles.

Pero la estadística no alcanza para comprender la dimensión real del problema. Porque los daños que los incendios provocan a la biodiversidad, al paisaje, a la sustentabilidad hídrica, a la productividad de los suelos y al capital turístico (sobre todo en áreas serranas) son acumulativos.

Córdoba ya no debería seguir sumando áreas degradadas por el fuego, más allá de que forme parte de su naturaleza que algunos incendios ocurran.

No se trata ya de comparar hectáreas año tras año, sino de dimensionar el daño acumulado. Por caso, constatar cuánto bosque nativo queda en pie tras décadas de fuegos y desmontes. O cuánto recurso hídrico se ha degradado ya en las Sierras, el “tanque” de agua que provee a Córdoba. O cuánto paisaje se va arruinando, en las regiones que viven de “venderlo” al turismo.

En los dos últimos años, para los cordobeses fue más preocupante el agua que el fuego. Sin embargo, conviene descubrir la relación íntima entre ambos elementos.

Por un lado, los incendios arrasan la vegetación serrana y luego las lluvias erosionan esos suelos desnudando los cerros, en los que el agua baja ya como en toboganes y genera crecidas más rápidas y de mayor volumen, además de colmar los embalses de sedimentos.

La otra cara, pero de la misma moneda, se devela cuando no llueve y en esos suelos desnudos por el paso del fuego las Sierras ya no tienen cómo reservar agua para “largar” luego por sus vertientes. Así, la escasez del recurso hídrico se acentúa cuando más falta hace.

Córdoba puede dar fe de ambas situaciones.

El plan provincial, sin variantes para 2016

El cambio de gobierno en la Provincia no implicaría variantes mayores en la instrumentación del Plan de Manejo del Fuego.

Para 2016 no se prevén cambios significativos en el modo en que se distribuyen los fondos que aporta el impuesto para financiarlo.

Las definiciones aparecerán en algunas semanas, pero los primeros encuentros entre las nuevas autoridades y las federaciones de bomberos voluntarios dan cuenta de que se mantendría el esquema actual, que tuvo varias modificaciones acordadas al iniciarse 2015.

En el Ministerio de Gobierno se creó ahora la Secretaría de Gestión de Riesgo Climático y Catástrofes, en la que asumió el comisario retirado Claudio Vignetta. De esa área depende ahora el plan contra el fuego.

Germán Ternavasio, presidente de la Federación de Bomberos Voluntarios que nuclea a la gran mayoría de los 172 cuarteles cordobeses, señaló a La Voz del Interior que hubo una primera reunión de presentación tras asumir la nueva gestión provincial y que se aguardan definiciones en próximos encuentros. De todos modos, anticipó que la impresión dominante es que continuaría “un esquema igual o muy parecido al actual”.

En 2015 se había acordado reducir la cantidad de bomberos voluntarios que cobran una remuneración mensual a cambio de una contraprestación diaria para prevención y vigía. De los 530 que había en 2014, se pasó a 310 bomberos, que percibieron 4.250 pesos mensuales durante 2015.

Esos 310 son cinco bomberos por cada uno de los 62 cuarteles de zona de riesgo forestal (las Sierras y el noroeste). Antes los percibían también dos bomberos de cada cuartel de zona llana.

Otro cambio fue el modo en que esos bomberos perciben el pago: desde hace un año, la Provincia ya no lo hace a través de los cuarteles sino directamente en cuentas bancarias personales y en concepto de becas de capacitación.

Otros recursos son aportes directos a los cuarteles para sus gastos operativos, el pago de la obra social Apross para los casi cinco mil bomberos activos, compra de equipamiento y vehículos, mantenimiento de los hidroaviones y los gastos ante incendios importantes.

Fuentes:
Casi 20 mil hectáreas sufrieron incendios en 2015 en Córdoba, 19/01/16, La Voz del Interior. Consultado 20/01/16.
Fernando Colautti, Fuego y agua van de la mano en Córdoba, 19/01/16, La Voz del Interior. Consultado 20/01/16.
El plan provincial, sin variantes para 2016, 19/01/16, La Voz del Interior. Consultado 20/01/16.

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