martes, 10 de septiembre de 2013

Villa Yacanto: un recorrido por la devastación

Foto: Aye Sosa

Al menos 30 casas y cabañas se quemaron. Un aserradero ardió por completo.

La situación en Villa Yacanto de Calamuchita es angustiante, pero a la vez algo más aliviada que la vivida anoche, cuando las llamas amenazaron con arrasar al pueblo, de 1.200 habitantes.

De hecho, se estima que unas 30 viviendas y cabañas fueron tomadas por el fuego, sobre todo en el acceso al pueblo y en el camino de ascenso que parte al cerro Los Linderos.

Cronistas de La Voz del Interior en el lugar reportan que el fuego ya no acecha sobre esa población, aunque la imagen de pinares arrasados cercanos y de instalaciones quemadas, entre una nube de intenso humo que aún perdura y hace poco respirable el aire, no quita la angustia.

Un aserradero en el acceso al pueblo ardió por completo. En ese sitio las llamaradas fueron dantescas.

La única estación de servicios del lugar también tomó fuego anoche, aunque parcialmente.

Los daños son difíciles de dimensionar aún. El pueblo sigue sin energía, telefonía fija ni agua.

Los bomberos apostados en el lugar señalan que si bien se logró controlar que el fuego no avanzara más sobre Yacanto, el foco aún muy activo, incentivado por los vientos nuevamente hoy, dirige el problema hacia el cercano paraje de El Durazno, donde ya se ordenó un operativo de evacuación. Allí, entre medio de forestaciones de pinares, viven unas 30 personas pero hay numerosas casas de fin de semana y complejos de cabañas.

El fuego en esa región, según bomberos, está lejos de ser sofocado a esta hora.

La madera caída, combustible para los incendios

Todo indicaba que 2013 era un año de altísimo riesgo en materia de incendios forestales.

Los fuertes temporales de viento, registrados en octubre y noviembre pasados en Calamuchita, dejaron por el suelo más de un millón de árboles de forestaciones de pinares de esa región serrana.

Tiempo atrás se creía que la mitad de esa madera había sido extraída y recuperada. Lo que quedó fue combustible para este incendio.

Por esa razón, a fines de 2012, el Foro de los Ríos había pedido declarar “zona de desastre ambiental” a los sectores azotados por las tormentas de viento.

“Basta con recorrer Athos Pampa, Intiyaco, Villa Berna, Villa Alpina o Yacanto, entre otras regiones, para advertir que hay más de dos mil hectáreas de bosque caído, lo que constituye un real peligro para la próxima temporada de incendios", había señalado Jeremías Ferella, productor forestal e integrante del Foro.

El año 2012 fue el de menor superficie quemada en esta provincia de los últimos 20 años. En la última década, 2003 y 2009 fueron años complicados, con más de 120 mil hectáreas afectadas.



La Nación moviliza recursos para combatir los incendios en Córdoba

Son 40 especialistas, camiones, camionetas, aviones hidrantes y helicópteros. Berni dijo que Cristina llamó a De la Sota.

Más de 40 especialistas en el combate del fuego, prestación de servicios meteorológicos específicos, camiones y camionetas para la lucha terrestre y aviones y helicópteros para el combate aéreo fueron desplazados por el gobierno nacional a las localidades de Santa Rosa de Calamuchita, Villa Berna y Villa Alpina de Córdoba.

Según se informó oficialmente, desde el inicio mismo de los incendios se encuentran operando para el combate aéreo de las llamas tres aviones hidrantes Air Tractor 802, un avión vigía y un helicóptero del Ejército Argentino para transporte de personal.

El incendio forestal que afecta la zona del Valle Calamuchita abarca una superficie de 20.000 hectáreas de bosques y pastizales, mientras que alrededor de 500 personas debieron ser evacuadas. 

Sergio Berni dijo que Cristina Fernández se comunicó anoche con el gobernador José Manuel de la Sota para conocer la situación.

También indicó que se enviaron "baldes" para el uso contra el fuego.

Las bolas de fuego que quemaron la casa de los Canessa

"Las llamas llegaban a la altura de los cables. Tres viviendas se quemaron en Salsipuedes por el incendio del lunes. Dos personas fueron internadas en el Instituto del Quemado.


Salsipuedes. La familia Canessa, que integran Daniel, María Elena y cinco hijos, vivía de un emprendimiento de aromáticas y especialmente cultivo de peperina, que quedó completamente destruido, al igual que todas sus pertenencias.

Su casa quedó completamente destrozada. Está ubicada en barrio Cerro del Sol en Salsipuedes.

El lunes se quemaron totalmente tres casas, hubo 40 evacuados y dos personas resultaron con quemaduras de gravedad, por lo que fueron derivadas al Instituto del Quemado de Córdoba capital.

"Teníamos los baldes preparados y las ollas con agua. Cuando vinimos a agarrar las cosas, las llamas eran tan altas que no...no, imposible. A la altura de los cables estaban", explicó la mujer a La Voz.

En ese momento, se encerró en la casa con sus hijos. Pero las llamas avanzaban, por lo que se fue a lo de un vecino, de nombre Sebastián.

"Era arrasador (el fuego). Había bolas de fuego. En lo de Sebastián estuvimos lo más que pudimos, porque se empezó a quemar el quincho de él y nos pidieron que salgamos. Fue terrible", contó María Elena.

Un cumpleaños en el infierno

La joven bombero cordobesa Diana Andrés
por Lucas Cruzado

A sus 20 años, ella no los festejó con sus padres. Tampoco en un boliche. Hoy, Diana Andrés está rodeada de llamas y humo, en plena montaña, cara a cara contra el fuego. “Esa es su gran vocación. Desde chiquita era bondadosa y solidaria. Mirá, hoy está pasando su cumpleaños apagando incendios”, le dijo a Clarin.com su hermana, Fernanda, que se comunica con ella “sólo por mensajes de texto porque no hay señal y no tiene más batería en el celular”, aclaró. 

La familia de esta joven bombero cordobesa está hinchada de orgullo. “Diana fue ayer al cuartel a trabajar para coordinar los teléfonos pero tuvo que ir de urgencia hacia Alta Gracia”, contó Fernanda. 

Tanta es la pasión que siente Daiana que hasta se anotó en un gimnasio para aumentar su masa muscular y así poder soportar el peso de la mochila con agua, su principal aliado entre el infierno que son las sierras cordobesas. 

Diana Andrés estudia Trabajo Social en la Universidad Nacional de Córdoba; vive junto a sus padres, Roberto y María Mercedes; y en junio del año pasado recibió su flamante diploma de bombero. 

Su primera gran experiencia la tuvo hace un par de meses cuando las llamas cercaron la ciudad de Villa Carlos Paz. “Trabajó a destajo y se esguinzó el tobillo, pero la alegría que tenía en la cara era indescriptible”, describió su hermana. 

En lo que va del día, los saludos por el cumpleaños llegaron vía mensaje de texto. La familia Andrés, orgullosa por las tareas y el ejemplo que significa su hija, espera poder abrazarla antes de la medianoche. “Ojalá vuelva. Queremos abrazarla y felicitarla. Para nosotros es un ejemplo”, concluyó Fernanda.

Se incendió la cabaña de Natalia Oreiro y Mollo

Estaba ubicada a 30 kilómetros de Villa Yacanto, una de las zonas más afectadas por el fuego.

El fuego en Córdoba no cesa y sigue provocando graves consecuencias. Natalia Oreiro y Ricardo Mollo fueron uno de los tantos afectados: la actriz y el músico construyeron una cabaña en Calamuchita y resultó quemada por el incendio forestal.

La casa estaba ubicada en proximidades a la localidad de San Miguel de los Ríos, a unos 34 kilómetros de Villa Yacanto, donde las llamas afectaron a unas treinta viviendas, según señaló el intendente local, Oscar Mucumeci.

Además, según informó la agencia de noticias Télam al lugar donde la actriz y el músico construyeron su cabaña, se accede en moto o en camioneta 4x4, y está emplazada en un campo de más de 100 hectáreas.

La zona se caracteriza por una frondosa forestación, llena de pinares, que fue arrasada por completo por las llamas.

Los incendios ya afectaron más de 15 mil hectáreas de bosques y pastizales y obligaron a evacuar a más de 450 personas. Además, hay dos heridos grave: un hombre de 47 años al que se le cayó encima un árbol quemado cerca de Athos Pampa y un joven de 25 años que sufrió graves quemaduras cuando intentaba combatir un foco de incendio en Salsipuedes.

Córdoba: el horror de tener el fuego a metros de casa

Una vecina de La Granja, a pocos kilómetros de la capital cordobesa, cuenta en un desgarrador testimonio cómo es enfrentar a las llamas que llegaron a la casa de su familia.

por Belén Amat, vecina de La Granja

El sábado pasado me despertó la sirena de los bomberos de La Granja, un pueblito turístico de las sierras chicas donde vivo con mi marido, a 53 kilómetros de la capital cordobesa. En estos lugares uno se acostumbra a que la sequía y el calor provoquen incendios, por lo que escuchar la sirena tranquiliza. De alguna manera, tenemos las espaldas cubiertas con nuestros héroes locales.

Seguí con mis mates de rutina y salí a hacer las compras. En el supermercado se comentaba que un "gil" había hecho asado mientras veía el rally zonal de La Pampa. Y digo "gil", porque con sólo ver lo seco y amarillo que está todo, y si sos cordobés, uno sabe que hacer fuego en esta época es generar un incendio. El problema fue que aún estaban corriendo los autos, así que no dejaron pasar a los bomberos para apagar el fuego.

El domingo el viento fue más fuerte y la situación se puso más jodida. El fuego llegó a Ascochinga, a menos de 10 kilómetros de La Granja. El calor fue terrible, pero no más grave de lo normal.

Todo se fue de las manos el lunes. A las 13, cerraron la escuela de Ascochinga y, para peor, había paro de transporte interurbano. Los chicos del Ipem 367 quedaron en la calle. La desesperación la vivió mi madre, docente de ese colegio, al ver a 200 adolescentes en la calle del pueblo con el fuego quemándole la puerta.

A las 16, las llamas habían llegado a 2 kilómetros de mi pueblo y un nuevo foco estaba quemando el patio de la casa de unos amigos. La sirena ya no sonaba. Los bomberos estaban donde la situación era peor, pero no en la casa de mis amigos. Entonces, ¿qué haces? ¿no te metes porque no sos bombero? Pero el corazón se te estruja y no te importa nada. Te vestís con pantalón largo, camiseta manga larga y borcegos. Aunque hagan 38 grados. Llenas botellas con agua, buscas baldes y salís a ayudar.

Hice eso y muchos más. Cuando llegamos con mi compañero al lugar, todos hacían algo. Se hizo una cadena. Los chicos de 11 o 12 años se metieron en la pileta de un vecino para llenar baldes. De allí se los pasaban a las mujeres, que los llevaban hasta los hombres, quienes finalmente enfrentaban el fuego y apagaban lo que podían. Los que tenían camionetas ponían tachos de 200 litros para llevar agua. Todos, absolutamente todos, ayudaban. Los que más sabían, decían que hacer; el resto, sólo hacía.

Cerca de las 19 mi papá salió con su camioneta para el otro lado. Sin frenar, me gritó que el otro frente de fuego estaba a 200 metros de su casa y de la de mi abuela. Hay cosas que no se pueden explicar. Fue terrible ver a mi abuela en el medio de la calle, con su radio a pila sin andar y su teléfono en la otra, diciendo que no tenía tono.

Mientras mi viejo sacaba la manguera de la bomba de agua, a mi me tocó esperar con mi abuela. El calor sofocaba, se respiraba un aire pesado. Tratar de hacer algo para detener el fuego que llegaba no servía de nada, las llamas tenían el tamaño de casas. No podíamos parar ese monstruo a pocos metros de la casa, al otro lado del río. Ni ganas de llorar me quedaban.

En la espera llegó una de mis hermanas. También mi amigo, que había combatido el fuego frente a su casa. Se hizo de noche pero el fuego no llegó. El río sirvió como barrera natural.

Recién ahí pudimos relajarnos un poco. La cena fue agradable hasta donde se pudo. Como dicen los paisanos, "nadie hacía cara de gente". La noche se pasó y nadie durmió. ¿Cómo dormir, no?

Esta mañana, por fin, los bomberos frenaron el fuego a 50 metros de la casa de mi abuela. Pero aún queda trabajo por hacer. Sé que mi vieja se enlistó junto a todos los que tenían camionetas y agua en sus piletas para hacer lo que hiciera falta.

Hací viví mis últimas horas. Hay situaciones donde las palabras no alcanzan. Vivir en carne propia el incendio de las sierras, fue una de esas.

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Incendios en Córdoba: las llamas no dan respiro en las Sierras
Fuentes:
Villa Yacanto: un recorrido por la devastación, 10/09/13, La Voz del Interior. Cosultado 10/09/13.
La madera caída, combustible para los incendios, 10/09/13, La Voz del Interior. Cosultado 10/09/13.
La Nación moviliza recursos para combatir los incendios en Córdoba, 10/09/13, La Voz del Interior. Cosultado 10/09/13.
Las bolas de fuego que quemaron la casa de los Canessa, 10/09/13, La Voz del Interior. Cosultado 10/09/13.
Lucas Cruzado, Un cumpleaños en el infierno, 10/09/13, Clarín. Consultado 10/09/13.
Se incendió la cabaña de Natalia Oreiro y Mollo, 10/09/13, Clarín. Consultado 10/09/13.
Belén Amat, Córdoba: el horror de tener el fuego a metros de casa, 10/09/13, La Nación. Consultado 10/09/13.

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