jueves, 19 de septiembre de 2013

Los incendios afectaron 95 mil hectáreas de sierras


Es la superficie que registró un relevamiento satelital de la Conae. Equivale al doble del ejido de Capital. Falta sumar la zona llana.

Los incendios que por ocho días afectaron a las sierras de Córdoba la semana pasada quemaron 95.650 hectáreas, según datos difundidos ayer por la Conae (Comisión Nacional de Actividades Espaciales).

A través de un relevamiento satelital, mostró la cantidad de territorio afectado: 61 mil hectáreas sólo en Calamuchita, 11.800 en Alta Gracia, Bosque Alegre y José de la Quintana; ocho mil entre Cosquín y Salsipuedes; 7.700 al noroeste de Jesús María; 1.950 al sudeste de Cruz del Eje; y 4.600 en la zona de Alpa Corral.

Lo quemado equivale casi al doble (1,75 vez) la superficie de la ciudad de Córdoba, que tiene 56.200 hectáreas.

Hasta ahora, estimaciones extraoficiales de distintas fuentes calculaban 50 mil a 80 mil hectáreas. Jefes del Plan Provincial de Manejo del Fuego, cuando aún había incendios en desarrollo, estimaron que ya superaban las 40 mil hectáreas. Luego, prefirieron no plantear cálculos hasta no contar con relevamientos satelitales, a los que -dijeron- complementarían con informes de cada regional de bomberos.

El relevamiento de la Conae sólo contempla la zona serrana. No hay datos sobre la superficie quemada por las decenas de focos que en esos días se registraron en la zona llana, sobre campos cuyos rastrojos (restos secos de cultivos) se quemaron. Pero ninguna estimación bajaría de 15 mil o 20 mil hectáreas más.

Para el acumulado anual, se agregarían cerca de cinco mil hectáreas afectadas antes.

De este modo, 2013 superaría en superficie quemada al registro de 2009, el peor año de la última década, con 121 mil hectáreas bajo fuego en Córdoba.

Incendios: la remediación ambiental, en debate


La Provincia anunció las primeras medidas para reforestar las Sierras y sembrar pasturas en las zonas afectadas. Investigadores advierten sobre los riesgos de implantar especies exóticas.

por Fernando Colautti

Los daños ambientales provocados por los recientes incendios representan el mayor perjuicio de la reciente seguidilla de incendios en las Sierras. Sus costos e impacto se manifestarán durante décadas.

Sobre las medidas de remediación a aplicar en las áreas quemadas, el ministro de Agua, Ambiente y Energía, Manuel Calvo, señaló que “ya se están poniendo en marcha” y anunció tres medidas para el corto plazo: la entrega de semillas de pasturas y de árboles autóctonos a particulares que pretendan reforestar; la reforestación con esas especies de espacios públicos provinciales o municipales dañados, y la siembra, vía área, de pasturas en las zonas altas de cabecera de cuenca hídrica, para evitar la erosión de suelos.

La inmensa mayoría de la superficie quemada es de propiedades privadas.

Calvo apuntó a este diario que “ya están disponibles 200 mil árboles nativos para ser entregados gratuitamente”, producidos por los tres viveros de la Provincia. Agregó que se ampliará ahora la capacidad de producción de esas especies, para sumar más en una segunda etapa de plantación.

Sobre las pasturas, acotó que no existen semillas de las nativas y que se sembrarían “especies que hace muchos años ya conviven en el suelo serrano”, como pasto llorón, gramínea bermuda y grama. “De la paja brava, que es la mas típica en altura, no se consigue semilla y, además, tiene mayor capacidad de regenerarse sola”, dijo Calvo. Las pasturas son clave para retener suelos que, sueltos tras quemarse, las lluvias erosionan. Sin suelo, se reduce la capacidad serrana para abastecer de agua a arroyos y ríos.

Calvo dijo que personal técnico de Ambiente está monitoreando las zonas afectadas para definir las acciones diferenciadas, según cada área y altura.

Advierten sobre pasturas
Desde lo sectores ligados a la investigación en ambiente, el biólogo Federico Kopta, titular del Foro Ambiental Córdoba, valoró que se privilegie reforestar sólo con nativas, aunque advirtió que no todas son aptas para plantar en sitios arrasados ni se adaptan por igual a diferentes alturas serranas. “Si sólo se entregan plantas, sin un plan y un seguimiento, servirá de poco”, dijo, tras calcular que 200 mil árboles, en un bosque nativo, ocuparían unas 500 hectáreas. La cifra muestra la distancia con las miles de hectáreas quemadas este año. “Para arrancar no está mal, pero debieran ser muchísimos más, en todos lados, tras años de incendios y desmontes”, dijo.

Otro punto que se discute es el de las pasturas. Dos investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba y del Conicet, especialistas en vegetación serrana, coincidieron en cuestionar que se siembren especies exóticas. “Sería mejor no sembrar nada antes que avanzar con pasturas no autóctonas, que son invasoras, muy combustibles y complican más de lo que ayudan”, advirtió la bióloga Ana Cingolani. Su colega Marcelo Cabido alertó que “recurren a estos pastos pues carecen de semillas de nativas”, como la paja brava, cuestionando que la Secretaría de Ambiente no esté en condiciones de producirlas en los viveros provinciales. 

Las ventajas de los árboles nativos

Razones. El biólogo Federico Kopta indicó que los árboles nativos tienen una tasa de supervivencia a incendios muy superior a la de los exóticos. “Se han adaptado no sólo al clima, sino a miles de años de incendios en las Sierras”, marcó. Es otra razón por la que conviene forestar con autóctonas. Ya se sabe, además, que consumen menos agua que las exóticas y que son menos combustibles. También sugirió que al reforestar, se espere para comprobar si un árbol quemado no rebrota, para no plantar el nuevo muy pegado y afectar a ambos.

Ni todo el oro del mundo

Con las Sierras incendiadas, ocurre algo parecido a lo que pasa con las víctimas de una catástrofe o de una guerra.

por Lucas Viano

Con las Sierras incendiadas, ocurre algo parecido a lo que pasa con las víctimas de una catástrofe o de una guerra. No importa si es una o 95 mil hectáreas.

En nuestros corazones, produce tristeza e impotencia. Luego, llega el análisis frío para evaluar las consecuencias. Y la magnitud de los últimos incendios espanta una vez más. Se espera que el plan provincial de remediación sea un buen paliativo para tratar tanta devastación. Sin embargo, desde ya, no alcanza. Aquí es cuando el dinero no sirve.

Los árboles necesitan varios años para reconquistar las Sierras (“más de los que vivirá este ecólogo”, confesó un investigador a este periodista).

El agua de los ríos serranos no se purifica con billetes de 100 pesos. Los turistas necesitan más que un incentivo monetario para visitar nuestros valles.

A los campesinos, cabañeros y pobladores, no les alcanza todo el oro del mundo para extinguir la tristeza que les consume el corazón al saber que perdieron todo, incluso las instantáneas pintadas de verde que sus ojos tomaban cada amanecer en las Sierras.

Entonces, hay que pensar qué hacer para que no vuelva a ocurrir. Acciones de cero peso. No prenda fuego en las Sierras. No deje elementos combustibles en zonas con monte nativo, pastizales, pinares. Obligue a las autoridades a mejorar el Plan Provincial de Manejo del Fuego. Felicite a los bomberos voluntarios. No desmonte. Foreste con autóctonas. Transforme esa tristeza y bronca en acciones positivas.

Fuente:
Fernando Colautti, Incendios: la remediación ambiental, en debate, 19/09/13, La Voz del Interior.
Lucas Viano, Ni todo el oro del mundo, 19/09/13, La Voz del Interior.

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