Los incendios alteran el equilibrio natural del bosque nativo. Matan o exilian a muchas especies animales, lo que dificulta la recuperación.
por Juan Pablo Martínez
Las fotos muestran cómo las descontroladas lenguas de fuego devoran pastos, arbustos, árboles y pinos. Se ve cómo el bosque desaparece bajo las llamas. Pero lo que no se percibe fácilmente es que junto a ello se genera un gran movimiento de animales que huyen de esa situación, así como la muerte de muchísimos más que no logran escapar del infierno.
La relación del bosque nativo con los animales es muy estrecha; la existencia de uno depende de la vida de los otros, y viceversa. Por eso el avance de las llamas tiene un saldo muy caro a futuro.
Mónica Pía, bióloga especializada en mamíferos, investigadora del Conicet, explica que “el fuego puede tener efectos devastadores sobre las especies de la fauna, no sólo porque les causa la muerte directa, sino porque también provoca efectos indirectos más duraderos como la desaparición de hábitats, territorios, refugios, alimento y alteraciones en el comportamiento por confusión”.
Guillermo Sferco, ornitólogo del Centro de Zoología Aplicada de la UNC, aseguró que la actividad de muchas aves favorece a la subsistencia del bosque, ya que son las encargadas de desparramar semillas de muchos árboles. Ahuyentadas por el fuego, sin hábitat ni fuente de alimentos, no hay quienes suplanten su tarea de “sembradoras”. Así, el fuego mata al bosque y lo deja sin “vecinos”, lo que a largo plazo dificulta su recuperación y la de sus “servicios ambientales”, como el de retener el agua de lluvia, limpiar el aire o evitar la erosión de los suelos.
La clave para un ambiente sano está en la biodiversidad, es decir, en la cantidad de especies, tanto animales como vegetales, que conviven en un espacio. Entonces, un ambiente sano es un ambiente diverso.
El biólogo Federico Kopta, explicó que la voracidad del fuego en Calamuchita está ligada a la gran presencia del bosque de pinos que está implantado en la región. La resina de estas plantas es más combustible e inflamable que los componentes del bosque autóctono. En donde están los pinos, la biodiversidad es baja.
“A esto hay que sumarle la cantidad de árboles que cayeron durante las tormentas de verano y que se secaron en el piso. Está clarísimo cómo aportaron a la rápida propagación del fuego”, analizó Kopta.
Pinares. El combustible. Las especies vegetales que no son autóctonas, como los pinos, aportan mucho material inflamable en las sierras.
Mamíferos. Los animales más pequeños, como los cuises o ratones, “mueren en gran proporción” porque no pueden escapar de las llamas. El fuego genera migraciones, lo que ocasiona conflictos entre los predadores, como los pumas o los zorros grises, por disputas territoriales. Estos movimientos son provocados también por la falta de alimento, ya que los animales más pequeños mueren por no poder huir. Mónica Pía, bióloga, explicó que los pinares suelen ser refugio de pumas porque “no hay gente”. La especialista indicó que después de un incendio es común verlos cerca de poblados, lo que provoca su caza o que terminen atropellados en la ruta porque se desorientan. Sus crías, pueden morir bajo el fuego.
Aves. Cuando se devasta una área por el fuego estos animales disponen de menos recursos para reproducirse, anidar y conseguir alimento. En la cobertura vegetal del suelo habitan insectos y hay presencia de semillas, que son fuente de alimentación de las aves. Sin ellas, se dificulta el crecimiento de los pichones. Cuando hay fuego, la mayoría de estos bichos migra y disminuyen las poblaciones. La función de las aves en el ecosistema es controlar plagas de insectos y esparcir semillas de árboles para que se formen bosques. En las sierras, las perdices son las más perjudicadas. “Su capacidad de vuelo es limitada y se cansan rápido, por lo que mueren”, explicó Guillermo Sferco, ornitólogo del Centro de Zoología Aplicada.
Ofidios. Son los menos queridos por la cultura popular, pero brindan un gran servicio a la naturaleza ya que controlan la población de roedores. El fuego, también los afecta, ya que la muerte de ratones y cuises y la desaparición de la cobertura vegetal les quita alimento y hábitat. Su desplazamiento del monte es peligroso porque se pueden dar accidentes con bomberos durante la lucha contra el fuego y pueden migrar hacia centros poblados en busca de refugio. “También el fuego afecta a reptiles pequeños, como las lagartijas. Las llamas puede generar la muerte de muchos animales en el momento o a largo plazo por la modificación del ambiente”, explicó Gerardo Leynaud, del Centro de Zoología Aplicada.
Grandes pérdidas de flora y fauna por los incendios
Recuperar las hectáreas quemadas tardará entre 15 y 40 años. Especialistas insisten en la necesidad de corregir la prevención.
Hasta el momento se desconoce cuántas hectáreas de bosques están siendo perjudicadas en la provincia de Córdoba por el avance del fuego (actualmente se estima entre 25 y 60 mil hectáreas). Sin embargo lo que sí se sabe es que la recuperación de la vegetación perdida tardará entre 15 y 40 años de aquí en adelante.
“En Córdoba tenemos un conjunto de factores que hacen que el riesgo de incendio sea extremo. De todas maneras, para que el fuego se encienda tiene que estar la mano del hombre, y en un 99 % de los casos, los incendios de montes y pastizales están producidos por alguien desaprensivo o por alguien que deliberadamente ha prendido fuego", advirtió Federico Kopta, biólogo de la Universidad Nacional de Córdoba y coordinador del Foro Ambiental Córdoba.
Según relevó el diario Comercio y Justicia, la replantación de especies (para reemplazar las perdidas) y su crecimiento demandará décadas y una inversión mínima de $140 millones. Para replantar una hectárea de bosque se necesitan entre 400 y 600 especies, y se debe decidir si se instalan especies autóctonas o exóticas.
Consultado al respecto, el presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam), Raúl Montenegro, indicó que el tiempo estimado en la restitución de los bosques exóticos es de 10 a 20 años, mientras que la de los bosques nativos o autóctonos “demora siglos”.
Por su parte, el ingeniero Fernando Martínez de la organización Forestar señaló que la restitución de bosque nativo demora más de 20 años, en tanto que Kopta indicó que el período de recuperación de los bosques nativos oscila entre 30 y 40 años.
“Estará sujeto a la finalidad y demanda de cada zona, es decir, si se requiere volver a sembrar pinos por cuestiones comerciales, cada parte deberá analizarlo (...) Pero la zona de los pinares, por ejemplo Villa Alpina, es un sector de pastizales nativos que pertenecen a la cuenca hídrica; lo más beneficioso es no recargarla con especies pinares”, opinó Montenegro.
La posibilidad de contar con bosques nuevamente saludables no está sujeta sólo a la inversión de las partes interesadas sino también a la prevención y cuidados extremos.
"La prevención es fundamental. Las condiciones naturales imponen el máximo riesgo de incendio, pero si a eso agregamos a alguien que prenda un fuego, eso hoy es un incendio (...) Es fundamental trabajar sobre las pautas culturales del uso del fuego. Hay que entender que prender un fósforo en los campos de Córdoba es como prenderlo en un lugar lleno de nafta", afirmó Kopta a las cámaras de Canal 10.
El directivo de Forestar coincidió al respecto: “De nada nos sirve ahora lamentarnos ni rezar plegarias para que llueva, debemos apelar a buenos sistemas de prevención, que creo que a la vista de todos están fallando”.
Por lo pronto, las medidas de recuperación inmediatas no son demasiadas: “Una vez que se terminen de extinguir los incendios debemos rogar que llueva pacíficamente para que las cenizas y los residuos no contaminen los embalses y los cursos de agua”, apuntó el presidente de Funam.
Los daños son incalculables, no sólo las especies arbóreas sufren sino todo el suelo en general. Los incendios “esterilizan” la tierra, matando todo tipo de materia orgánica y destruyendo los pastizales.
“Con la pérdida de cubierta vegetal se elimina la protección que el mismo suelo genera contra la erosión, todo lo que se quema queda al descubierto”, añadió Kopta, quien apuntó que la recuperación de los pastizales demora de tres a cinco años.
Consultado acerca de si es necesaria alguna otra acción alternativa, como el movimiento de tierra para su recuperación, Martínez dijo que no, que con el simple hecho de volver a sembrar sustancias orgánicas, el suelo -a futuro- vuelve a reinstalar sus cualidades vegetales.
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“Creo que es un escenario que vamos a seguir viviendo”
“El ecosistema de Córdoba está en colapso”, dijo MontenegroFuente:
Juan Pablo Martínez, Incendio: El impacto ambiental en el bosque nativo, 11/09/13, Día a Día Córdoba.
Grandes pérdidas de flora y fauna por los incendios, 11/09/13, cba24n.com.ar. Consultado 12/09/13.
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