En la audiencia pública sobre el modelo productivo de Río Cuarto y en una charla organizada por la UNRC, distintos profesionales, instituciones y organizaciones propusieron la creación de una zona de resguardo ambiental donde se cultive sin fumigar. Destacaron experiencias existentes en otros lugares del país.
por Lucía Maina
La audiencia pública realizada días atrás en el Concejo Deliberante de Río Cuarto sobre el modelo agrícola puso en evidencia la preocupación existente en la ciudadanía por las consecuencias de las fumigaciones dentro del ejido urbano en la salud y el ambiente. En ese marco, instituciones y organizaciones locales así como profesionales venidos de otras provincias propusieron ante los concejales la creación de una zona de resguardo ambiental en la que se produzca de manera agroecológica sin la utilización de agroquímicos.
La temática fue luego retomada en una charla sobre Agroecología Extensiva y zonas de resguardo de las ciudades, organizada por el Observatorio de Conflictos Socioambientales de la UNRC. En el panel realizado el pasado miércoles en el Concejo Deliberante, expositores de la Municipalidad de Rosario, del INTA Río Cuarto y de la provincia de Buenos Aires señalaron los beneficios de ese tipo de agricultura, centrada en ciclos propios de los ecosistemas, y el desarrollo que la misma viene teniendo en distintos lugares del país.
Durante la audiencia pública, de características inéditas en Argentina, así como en la charla de la universidad, el ingeniero agrónomo e investigador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) Eduardo Cerdá destacó las experiencias de agroecología que desde hace trece años viene desarrollando en campos de hasta 1.000 hectáreas en la provincia de Buenos Aires. El referente Lucho Lemos, en tanto, relató las características del Programa de Agricultura Urbana de la Municipalidad de Rosario.
Por su parte, el ingeniero agrónomo del INTA de Río Cuarto Angel Pelaitay describió en el panel el modo en que esa institución viene impulsando la producción orgánica, especialmente a través del programa ProHuerta.
Mientras tanto, la Asamblea por un Río Cuarto Sin Agrotóxicos inició una juntada de firmas en apoyo a la iniciativa popular “Río Cuarto Agroecológico”, un proyecto de ordenanza que establece una transición hacia ese modo de producción en el nuevo ejido urbano.
Conocer los ecosistemas
“La agroecología es una interdisciplinariedad entre lo que es agronomía y ecología”, indicó Cerdá en diálogo con este diario. El especialista, quien se desempeñó como director de Desarrollo Estratégico en la Municipalidad de Tres Arroyos, explicó que esta disciplina logró vincular dos ámbitos de conocimiento que permanecían desligados.
“La ecología y los ecólogos se ocupaban de los lugares donde no entraba el hombre, las reservas naturales; estaban fuertemente capacitados en ecosistemas, ciclos, y le dejaban a la agronomía todos los lugares en que actuaba el hombre, lo que fuera para producción. Entonces, a la agronomía le faltaba el conocimiento de los ciclos naturales, cuestiones que es muy importante conocer”, describió.
Cerdá y Pelaitay afirmaron que la producción agroecológica está teniendo un importante desarrollo en el país actualmente y que el modelo está siendo impulsado tanto por universidades, instituciones gubernamentales como por productores de manera privada. Sin embargo, aclararon que sus dimensiones son mínimas en relación a la producción con agroquímicos.
El profesional de la provincia de Buenos Aires sostuvo que el mayor obstáculo para el desarrollo de este modo de producir se debe a la escasa formación e investigación existente entre los ingenieros agrónomos, y destacó que la UNLP es la única universidad que cuenta con una cátedra de Agroecología.
- ¿En qué clase de territorios se está desarrollando principalmente esta agricultura: campos, ejidos urbanos, huertas?, le consultó El Puntal de Río Cuarto a los especialistas.
- Eduardo Cerdá: Es variado. Yo tengo experiencia ya de 15 años con productores y son campos de 600 hectáreas, 400, 1.000. Trabajo básicamente en extensivos. Y en este momento tenemos un proyecto bastante importante de cuatro universidades y cuatro experimentales del INTA donde se están armando módulos de investigación. Conjuntamente se está trabajando con productores que son como referencias para otros productores que quieren empezar a producir de manera agroecológica.
- Ángel Pelaitay: La primera experiencia que realiza el INTA con el modelo de producción orgánica, y que lo masifica, es a través de las huertas familiares. El modelo que propone ProHuerta, un programa que ya tiene más de 25 años, tiene como base el modelo ecológico con una protección ambiental. Era el modelo que podía funcionar y que debe funcionar en los sistemas de agricultura urbana.
Resguardar la ciudad
- ¿Qué beneficios tendría la creación de zonas de resguardo en las ciudades donde se trabaje de manera agroecológica?
- EC: Como decíamos en la audiencia, esto es otra forma de hacer agricultura que no depende de los remedios, de las adicciones que generan los químicos, sino que lo que se promueve es trabajar con la naturaleza. Por supuesto que hay principios para que se logre una producción que sea económicamente interesante, pero no estamos hablando de máximos rendimientos sino de rendimientos estables, que es algo muy importante con la inestabilidad de climas que se ve constantemente. Entonces, creo que es muy importante que hoy los cinturones que rodean a las ciudades sean sin agrotóxicos porque son alimentos que consumimos directamente.
- ¿Existen ciudades en el país en que ya se trabaje de manera agroecológica?
- AP: Creo que Córdoba es pionera en el modelo, en que se trabaje dentro de los ejidos urbano y periurbano inmediato el modelo agroecológico, gracias a que tenemos una Ley de Agroquímicos. Ahora, como ciudad verde y ciudad ecológica no hay todavía determinada y designada ninguna parte del país, que eso sí ya lo determinan en Europa y no deja de ser una interesante propuesta para que Río Cuarto sea un ejemplo.
Lucho Lemos, por su parte, relató la experiencia del Programa de Agricultura Urbana que realiza la Municipalidad de Rosario desde hace diez años. Se trata de una red productiva que ha logrado integrar a alrededor de 10 mil familias desocupadas en la producción y elaboración de alimentos mediante técnicas ecológicas, que luego se destinan al consumo familiar y al mercado.
El fundador de esta iniciativa indicó que en el ejido urbano de Rosario está prohibida la aplicación de agroquímicos, dado que “una de las propuestas fundamentales del proyecto era cultivar sin veneno”, y agregó que “el mayor valor agregado que ofrecemos a la población es el alimento sano”.
Pero además, el referente recordó los orígenes de este programa para destacar el gran impacto que significó a nivel económico y social: “El proceso de agricultura urbana se dio en el momento de la crisis de 2001, y otro componente importante fue la presencia de las migraciones internas que tienen las grandes ciudades del país, que justamente es gente que vino del campo corrida por la situación de pobreza. Entonces, con esos dos componentes importantes, pudimos presentar un proyecto al Concejo Deliberante y la Municipalidad a los efectos de que tomase como política pública la agricultura en la ciudad”.
“Se puede producir muy bien de otra manera”
por Lucía Maina
“¿Es posible la agroecología extensiva?” fue el nombre de la charla organizada por la UNRC en el Concejo Deliberante el pasado miércoles. A lo largo de sus exposiciones, los panelistas de Río Cuarto, Rosario y Buenos Aires respondieron a esta pregunta y aseguraron que la producción sin agroquímicos es viable incluso en campos de grandes dimensiones y logrando una importante rentabilidad.
“Es totalmente comprobable que se puede producir muy bien de otra manera. No es de la misma manera, con productos menos tóxicos, con menos productos, no: es utilizando principios que tienen que ver con la ecología, entender más los procesos naturales”, expresó al respecto el ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá.
Y añadió: “Con esa nueva mirada y nueva formación, tranquilamente podemos tener rendimientos muy similares y estar en condiciones de depender muchísimo menos de insumos que habitualmente son provistos por las multinacionales”.
Lucho Lemos, del Programa de Agricultura Urbana de Rosario, también consideró que prescindir de agroquímicos es la mayor ventaja de la agroecología. En ese sentido, resaltó que los mecanismos propios de la naturaleza, asentados en la biodiversidad y el intercambio entre los distintos seres vivos, son también un gran recurso productivo.
El referente rosarino señaló que los altos costos que representa la compra de insumos externos ha llevado a la desaparición de pequeños productores, que “no pueden sostener los gastos económicos que tiene la agricultura convencional”.
Además, reflexionó: “La economía no está solamente sustentada sobre la venta del volumen de la producción, sino que hay formas de tener otras ventajas. Por ejemplo, si una persona consume alimentos sanos no lleva moléculas de pesticidas en su organismo, de manera que ahí también hay menos gasto en salud y eso también hay que evaluarlo”.
De cualquier manera, Cerdá destacó la necesidad de empezar a investigar y formar profesionales para que este tipo de agricultura pueda crecer en el país. “La agricultura predominante ya lleva muchos años y toda la investigación estuvo hecha para ese tipo de agricultura. Y sin embargo, como bien se discutió en la audiencia, tiene montones de fisuras y debilidades”, dijo.
“Sin posturas encontradas”
Carlos Peñafort, responsable técnico del Crea Región Centro, e integrante de la Mesa de Buenas Prácticas Agropecuarias, destacó la necesidad de establecer un diálogo entre todos los sectores para llevar adelante este tema de alta sensibilidad social. “Mantener posiciones encontradas no lleva a nada. No hay que perder de vista que por embanderar una posición en contra de una compañía, como está ocurriendo, se está en contra de gran parte de la sociedad, porque no sólo se pone en juego el trabajo de los productores sino el de todos los oficios y empleos vinculados”, afirmó Peñafort, para advertir que, por otra parte, el sector agropecuario y todas las instituciones públicas y privadas que conforman la comunidad agroalimentaria, deberían reorientar sus investigaciones para determinar el impacto ambiental y sobre la salud de las personas.
Proponen barreras forestales para proteger a las poblaciones
La propuesta surgió de la Mesa de Buenas Prácticas Agropecuarias, conformada por entidades públicas y privadas para promover la producción sustentable. Satisfacción por la audiencia pública.
Tras la realización de la audiencia pública sobre el uso de agroquímicos, a la que convocara el Concejo Deliberante de Río Cuarto, técnicos y productores de la zona proponen la creación de “áreas vivas” que protejan a las poblaciones y permitan continuar produciendo alimentos con un modelo sustentable.
La propuesta presentada por la Sociedad Rural de Río Cuarto surgió a partir de la creación de la Mesa de Buenas Prácticas Agropecuarias, conformada por Aapresid, los grupos Crea, la misma Sociedad Rural, Cartez, el Mercado de Abasto de Río Cuarto, Fada, Federación Agraria Argentina, la Cámara de la Cámara de Empresas Distribuidoras de Agroquímicos (Cedasa), la Cámara de Aeroaplicadores, la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Sur de Córdoba (Aiasc), el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Córdoba, el Inta y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos de Córdoba, entre otras.
Y según explicó Sofía Crespo, coordinadora de la Mesa, están abiertos a la participación de cualquier persona o entidades que quieran enviar a sus representantes. “Está bueno que todos participen, que en un tema tan importante como este, se reflejen todas las voces”, concluyó.
En su presentación en la audiencia en representación de la Mesa de Buenas Prácticas, Crespo hizo notar la preocupación que existe en el sector acerca de la manera en que se deben realizar las pulverizaciones. “Es un tema sobre el que existe una gran variedad de opiniones y entendemos que en la medida que todas las partes se comprometan con esto, será más fácil producir alimentos de una manera eficiente, con la utilización de estos productos”, afirmó, para añadir que en la medida que estos productos se usen de la manera que corresponde nadie tiene que ser afectado.
Consideró Crespo que el uso de agroquímicos se hizo masivo en los últimos años y que debido a ello todavía puede haber personas que trabajen sin tener los conocimientos necesarios. “Por suerte en Córdoba ya hay una ley al respecto y se está dando a conocer cómo se debe trabajar correctamente para no afectar al ambiente ni a las personas”, afirmó, para agregar que en los casos en que se aplicó mal y se causó algún daño quizás se haya debido al desconocimiento y no a mala intención de parte de los productores o de los aplicadores.
“Por eso en la audiencia pública dijimos que la sociedad en su conjunto debe comprometerse en esta causa, tanto los productores cuanto los pobladores de la zona rural, porque si esto no se resuelve, todos nos veremos perjudicados”, puntualizó.
Propuesta ruralista
El ingeniero agrónomo Eduardo Zacchi, secretario de la Sociedad Rural de Río Cuarto, destacó el carácter democrático que tuvo la audiencia realizada en el Concejo, donde cada parte pudo explicar sus puntos de vista sobre el modelo productivo actual y la incidencia del uso de agroquímicos.
Dijo Zacchi que desde la Rural se reconoce que el modelo productivo necesita contar con el apoyo social para poder ser sustentable en el tiempo. Y para eso se hace necesario atender a los llamados de atención que están realizando algunos grupos ambientalistas e instituciones científicas, acerca de las consecuencias del mal uso de los agroquímicos. “Como productores, somos respetuosos de los avances y de los estudios científicos, pero hasta tanto no surja información en contrario, tenemos que atenernos a las disposiciones legales que impone el Senasa en Argentina o la OMS a nivel internacional”, afirmó, para aclarar que, no obstante ello, a los efectos de disminuir los conflictos en las áreas periurbanas o en las escuelas rurales, “tratamos de generar situaciones que eviten o disminuyan esos conflictos. Y esta es la actitud habitual del hombre de campo, que busca siempre disminuir los conflictos para poder producir alimentos en procura del bien común”.
Es por eso, agregó, que se propone la creación de áreas buffer o reguladoras, alrededor de los pueblos y las escuelas rurales, alejando las pulverizaciones de los sectores poblados. “Hay bibliografía al respecto, donde en Europa se habla de conservar distancias de 10 a 50 metros, y acá hay estudios hechos por especialistas como el ingeniero Alberto Etiennot, quien propone tomar una distancia de 100 metros como resguardo. Pero nosotros somos más proclives a la creación de áreas vivas, de forestación, con lo que frente a las últimas casas del pueblo se levantarían 5 o 6 filas de pinares o bosques de álamos que además de proteger contra los agroquímicos serían una barrera contra los vientos. A la gente se le cambiaría el paisaje y el productor podría seguir trabajando sin crear conflictos sociales”.
El rol de los agrónomos
Desde la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Sur de Córdoba, el ingeniero Francisco Demarchi manifestó que como profesionales tienen la obligación de explicar a la población cómo y por qué se produce de determinada manera. “En primer lugar, en la audiencia comenzamos explicando cómo era la agricultura tradicional y la enorme erosión de los suelos que se generaba antes de la aparición de la siembra directa”, indicó, para reconocer que esta técnica de la siembra directa, que es menos agresiva para el recurso suelo, generó una gran dependencia del uso de agroquímicos. “Debe decirse, en este sentido, que este momento el 70 % u 80 % de los agroquímicos son de ‘banda verde’, lo que no significa que sean totalmente inocuos sino que son más amigables con el ambiente. Y lo que es más importante es que hay una serie de normas productivas a las que llamamos buenas prácticas para la agricultura, que cuando aplican en un marco regulado permiten producir sin afectar al ambiente ni a la salud de las personas”.
Demarchi avala la propuesta de creación de “barreras verdes” y de utilizar productos cada vez menos tóxicos en la medida que los lotes estén pegados a zonas urbanas.
“Reconocemos que a veces se cometieron errores propios del avance de las ciencias y las técnicas productivas, pero la población debe saber que hoy existe una tecnología muy eficiente, que es la agricultura de precisión, que hace que las máquinas aplicadoras trabajen sin que el operario entre en contacto con el agroquímico y que este producto caiga exclusivamente sobre el cultivo y ni siquiera toque a la línea de alambrado del lote. No hay ningún tipo de deriva del producto”.
A su juicio, con toda esta tecnología, más las barreras verdes y aplicando productos menos nocivos en la cercanía de centros poblados, no debería haber ningún tipo de problema ecológico o sanitario.
“También hay que tener en cuenta que un litro de glifosato al 48 %, diluido en 100 litros de agua, queda en una concentración de menos del 0,10 % al ser distribuido en una hectárea. Cuando si nosotros agarramos un piojicida y se lo aplicamos en la cabeza de nuestros hijos concentrado al 2 %, al 3 % o al 5 %, y el niño debe estar una o dos horas sin lavarse la cabeza para que el producto tenga algún resultado, es mucho más tóxico que la aplicación en el campo”, concluyó el ingeniero Demarchi.
Fuente:
Lucía Maina, Agroecología: una alternativa ante los efectos de los agroquímicos en el ejido, 16/09/13, El Puntal de Río Cuarto. Consultado 17/09/13.
Lucía Maina, “Se puede producir muy bien de otra manera”, 16/09/13, El Puntal de Río Cuarto. Consultado 17/09/13.
“Sin posturas encontradas”, 16/09/13, El Puntal de Río Cuarto. Consultado 17/09/13.
Proponen barreras forestales para proteger a las poblaciones, 16/09/13, El Puntal de Río Cuarto. Consultado 17/09/13.
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