Petrolera Piedra del Aguila utilizó guardias armados para
ingresar en territorio ancestral.
por Darío Aranda
Grupos de choque, golpes y disparos parecen ser la nueva
estrategia de empresas para ingresar en territorios indígenas en Neuquén, según
denuncian las comunidades mapuches. La nueva modalidad se muestra desde hace un
mes con extrema violencia en la localidad de Picún Leufú, a 140 kilómetros al
sur de la capital provincial, donde la petrolera Piedra del Aguila ingresó por
la fuerza en territorio ancestral, atacó a miembros de la comunidad y contrató
a 40 personas que, bajo el rótulo de supuestos desocupados, reprimieron a las
familias indígenas, mataron casi un centenar de animales, incendiaron dos
viviendas y un vehículo, y sostienen un proceso de desgaste para expulsar a la
comunidad del lugar donde siempre vivió. “El anterior gobierno (de Jorge
Sobisch) y el actual (de Jorge Sapag) están del lado de la empresa, son sus
cómplices”, denunció Juan Carlos Curruhuinca, lonko de la comunidad Wentru
Trawel Leufú (Hombres del Río Reunidos, en lengua originaria). Leyes
provinciales y nacionales legislan que la explotación de los recursos naturales
en tierras indígenas debe contar con la aprobación de las comunidades afectadas.
En enero de 2007, el gobierno de Jorge Sobisch otorgó a la
petrolera Piedra del Aguila la concesión de 2000 hectáreas en la
región de Picún Leufú, un pueblo de dos mil habitantes, a 60 kilómetros de El
Chocón. En el lugar vive desde mediados del siglo pasado la comunidad Wentru
Trawel Leufú, integrada por 42 personas. En marzo último, la empresa llegó
hasta el lugar y reclamó la tierra como propia, pero la comunidad le prohibió
el ingreso. En julio volvieron y ofrecieron dinero para obtener permisos de exploración
y extracción. “La actividad petrolera es opuesta a nuestra forma de vida. No
autorizamos”, fue la respuesta unánime.
A los quince días, la táctica mutó. La empresa publicó una
solicitada donde culpaba a la comunidad por la paralización de las obras, el
retraso de inversiones y, sobre todo, la responsabilizó por la pérdida de
supuestos puestos de trabajo para el pueblo. El intendente local, Facundo
Suárez, cargó contra los mapuches. Igual actitud tomó el Concejo Deliberante.
En un colectivo de la petrolera trasladaron a 40 personas que, argumentando ser
desocupados, ingresaron en la comunidad, contaminaron pozos de agua, realizaron
disparos al aire y comenzaron a oficiar de policía privada para que la
petrolera comenzara con sus trabajos.
Luego sobrevino el incendio de dos casas y un auto de la
comunidad, y una fuerte campaña local y provincial para responsabilizar a los
mapuches por trabar supuestas inversiones petroleras. “Estamos atrapados, casi
no podemos salir de nuestras parcelas, y en el pueblo nos golpean los guardias
armados de la petrolera, nos amenazan de muerte. Están dentro de nuestra
tierra, con sus casillas y matones que se hacen pasar por desocupados, nos han
carneado casi cien chivas. Petrolera, gobernación, jueces y policías hicieron
una alianza para repartirse nuestro territorio, no respetan nuestros derechos”,
denunció desesperado el lonko Juan Carlos Curruhuinca.
A mediados de enero, los medios provinciales difundieron un
sorpresivo acuerdo entre las partes. Pero al día siguiente, la comunidad
denunció que el intendente de Picún Leufú, Facundo Suárez; el ministro de
Gobierno, Jorge Tobares; y el representante de la empresa, Santiago Gastaldi,
montaron una reunión donde, bajo presión y sin permitirles leer el acta, los
obligaron a firmar. “Es una muestra del manejo mafioso que tienen”, afirmó el
lonko.
El ministro de Gobierno, Educación y Cultura de Neuquén,
Jorge Tobares, no respondió los llamados de este diario. La empresa Piedra del
Aguila cuenta con un solo celular de contacto, a nombre de Gabriel Obrador,
supuesto presidente del directorio, pero no responde los llamados. En los
sitios especializados en la actividad petrolera, sólo se señala que Piedra del
Aguila fue fundada en octubre de 2006 (sólo dos meses antes de que el gobierno
de Jorge Sobisch le diera la concesión en Picún Leufú), opera sólo en Neuquén y
la publicidad corporativa se ufana de poseer “uno de los mejores equipos de
trabajo de exploración”. También remarca que se caracteriza “por su eficiencia
y agilidad en sus operaciones”.
Las comunidades de Neuquén se encuentran en alerta ante el
accionar de propietarios particulares y empresas que contratan grupos de choque
(a través de punteros políticos y sindicatos) para amedrentar a campesinos e
indígenas. En noviembre pasado, en Villa La Angostura , guardias
privados y una familia con tres décadas de posesión cruzaron disparos. A la
semana siguiente, el ex policía neuquino Rubén Aguilar reconoció que lo habían
contratado para “destruir todo” y se quejó porque no le pagaron. También
reconoció que la patota armada estaba conformado por sindicalistas mercantiles
de Bariloche.
En junio de 2007, la petrolera estadounidense Apache
Corporation llevó a juicio a la comunidad Lonko Puran, ubicada a 30 kilómetros de
Cutral-Có, porque ésta no le permitió ingresar en territorio ancestral. Durante
años, hubo amenazas e intentos de la empresa (en ese momento llamado Pionner)
de ingresar por la fuerza. En la sentencia, el tribunal neuquino falló en favor
de los mapuches, e indirectamente, estableció que esa explotación debe ser
negociada con los habitantes ancestrales de esa tierra.
El artículo 75 de la Constitución Nacional ,
el artículo 53 de la
Constitución de Neuquén y el Convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo (pacto internacional que Argentina
suscribió) legislan sobre el reconocimiento de los territorios comunitarios y
remarcan la obligación de “asegurar la participación indígena en la gestión de
sus recursos naturales”. A pesar de las tres normas, la jueza neuquina Graciela
Blanco rechazó un amparo de la comunidad de Picún Leufú y autoriza a la
petrolera Piedra del Aguila a ingresar en territorio indígena.
Fuente:
Darío Aranda, Petróleo, balas y golpes para indígenas de Neuquén, 10/02/13, Página/12.
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