por Eugenia Testa
En nuestro país es la sociedad civil la que instala
periódicamente en la discusión política los temas ambientales relegados ya sea
por desidia, incapacidad de gestión o presión de grandes corporaciones. A su
vez, son muy pocos los debates profundos en el Congreso de la Nación sobre el contexto
socio ambiental y su agenda pública, lo que provoca que muchas veces la
legislación se vuelva ineficaz en la práctica, y que no cuente con el
presupuesto adecuado para en verdad proteger los recursos naturales en riesgo.
El año electoral es una nueva oportunidad para incluir en
las discusiones, algunos de los puntos más importantes acerca de qué modelo de
desarrollo queremos, y como ambientalistas, proponemos una serie de temas que
consideramos insoslayables.
A más de cinco años de la sanción de la Ley de Bosques, que sin duda
significó un avance sin precedentes en materia ambiental para nuestro país, su
implementación sigue siendo una deuda, ya que se desmontaron durante ese
período 1.145.044
hectáreas .
Es necesario intensificar los controles y detener la
deforestación promovida por el avance del monocultivo de soja y los conflictos
sociales que éste genera, en provincias como Salta, Santiago del Estero, Chaco
y Formosa.
En este marco, es inverosímil que se haya aprobado un
presupuesto para el año en curso que incluye para el Fondo Nacional para el
Enriquecimiento y la
Conservación de los Bosques Nativos una suma diez veces menor
a lo establecido por ley.
Los inventarios dispuestos por la Ley de Protección de Glaciares
aprobada en 2010, también esperan su ejecución, mientras las masas de hielo
glaciar y periglaciar, fuente de agua potable, son afectadas inexorablemente
por los emprendimientos mineros.
Otras normas de protección quedaron sin efecto antes empezar; el proyecto de Gestión de
Residuos Electrónicos, perdió estado parlamentario a fin de año, por presión de
la Ministra
de Industria sobre algunos de los diputados oficialistas, después de cinco años
de debates y participación de múltiples sectores. El fracaso legislativo
provocará que este año, más de 10 millones de teléfonos celulares y 400
millones de pilas descartados vayan a la basura, con la consecuente
contaminación del agua y el suelo.
También la gestión de los residuos domiciliarios requiere
ser incluida en el temario legislativo, para hacer valer reglamentaciones
probadas en todo el mundo, pasibles de ser aplicadas y replicadas con éxito,
como la ley de basura cero, cuya experiencia en la Ciudad de Buenos Aires ha
sido bastardeada y reducida a su mínima y tardía expresión por sucesión de
incumplimientos.
Durante estos meses previos a las elecciones parlamentarias,
es fundamental que los candidatos incluyan en sus plataformas y debates los compromisos
necesarios para que las medidas legislativas en relación a estos temas sean más
y mejores; inflexibles con quienes contaminan, y que puedan brindar
herramientas eficaces a quienes protegen el ambiente.
Eugenia Testa es Directora de Campañas de Greenpeace en Argentina
Fuente:
Eugenia Testa, El año electoral, una chance para el ambiente, 08/02/13, Cronista.
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