viernes, 8 de febrero de 2013

El año electoral, una chance para el ambiente

por Eugenia Testa

En nuestro país es la sociedad civil la que instala periódicamente en la discusión política los temas ambientales relegados ya sea por desidia, incapacidad de gestión o presión de grandes corporaciones. A su vez, son muy pocos los debates profundos en el Congreso de la Nación sobre el contexto socio ambiental y su agenda pública, lo que provoca que muchas veces la legislación se vuelva ineficaz en la práctica, y que no cuente con el presupuesto adecuado para en verdad proteger los recursos naturales en riesgo.

El año electoral es una nueva oportunidad para incluir en las discusiones, algunos de los puntos más importantes acerca de qué modelo de desarrollo queremos, y como ambientalistas, proponemos una serie de temas que consideramos insoslayables.

A más de cinco años de la sanción de la Ley de Bosques, que sin duda significó un avance sin precedentes en materia ambiental para nuestro país, su implementación sigue siendo una deuda, ya que se desmontaron durante ese período 1.145.044 hectáreas.

Es necesario intensificar los controles y detener la deforestación promovida por el avance del monocultivo de soja y los conflictos sociales que éste genera, en provincias como Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa.

En este marco, es inverosímil que se haya aprobado un presupuesto para el año en curso que incluye para el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos una suma diez veces menor a lo establecido por ley.

Los inventarios dispuestos por la Ley de Protección de Glaciares aprobada en 2010, también esperan su ejecución, mientras las masas de hielo glaciar y periglaciar, fuente de agua potable, son afectadas inexorablemente por los emprendimientos mineros.

Otras normas de protección quedaron sin efecto antes empezar; el proyecto de Gestión de Residuos Electrónicos, perdió estado parlamentario a fin de año, por presión de la Ministra de Industria sobre algunos de los diputados oficialistas, después de cinco años de debates y participación de múltiples sectores. El fracaso legislativo provocará que este año, más de 10 millones de teléfonos celulares y 400 millones de pilas descartados vayan a la basura, con la consecuente contaminación del agua y el suelo.

También la gestión de los residuos domiciliarios requiere ser incluida en el temario legislativo, para hacer valer reglamentaciones probadas en todo el mundo, pasibles de ser aplicadas y replicadas con éxito, como la ley de basura cero, cuya experiencia en la Ciudad de Buenos Aires ha sido bastardeada y reducida a su mínima y tardía expresión por sucesión de incumplimientos.

Durante estos meses previos a las elecciones parlamentarias, es fundamental que los candidatos incluyan en sus plataformas y debates los compromisos necesarios para que las medidas legislativas en relación a estos temas sean más y mejores; inflexibles con quienes contaminan, y que puedan brindar herramientas eficaces a quienes protegen el ambiente.

Eugenia Testa es Directora de Campañas de Greenpeace en Argentina
Fuente:
Eugenia Testa, El año electoral, una chance para el ambiente, 08/02/13, Cronista.

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